La visita de Donald Trump al Reino Unido la semana pasada estuvo marcada por una atención especial hacia Kate Middleton. En el castillo de Windsor, donde fue recibido por la familia real británica, el mandatario republicano no escatimó en palabras de admiración hacia la princesa de Gales, a quien definió como “hermosa” en varias ocasiones.
"Eres hermosa"
Desde el momento en que Trump fue recibido por la familia real en la mañana del miércoles, su fascinación por Middleton se hizo evidente, comenzando con un sincero “Eres hermosa, tan hermosa” “Eres hermosa, tan hermosa”
dirigido a la esposa del príncipe Guillermo.
Entre la sutileza y los elogios para Kate
En el banquete posterior en el castillo de Windsor, Trump repitió sus elogios, destacando lo radiante, saludable y hermosa que estaba la princesa de Gales. El mandatario republicano fue acompañado por su esposa, Melania Trump, quien, aunque también interactuó con la princesa, compartió menos momentos en primer plano con Middleton que su esposo. Durante el evento, Kate Middleton se sentó a la derecha de Trump, y compartieron un brindis, reflejando la cercanía y la diplomacia sutil de la situación. Según informes de prensa, la presencia de la princesa de Gales fue parte de una estrategia diplomática para cautivar al presidente estadounidense.
El deslumbrante vestido de la princesa
Kate Middleton, para la ocasión, lució un conjunto que incluía la tiara Lover's Knot, un símbolo de la familia real británica, y un vestido dorado de alta costura de la diseñadora británica Phillipa Lepley. Acompañó su look con la insignia de la orden de la familia real, destacándose como una de las figuras más carismáticas de la realeza.
El desprecio de Trump por Meghan Markle
La fascinación de Trump por Middleton contrasta con su conocida animosidad hacia Meghan Markle, la esposa del príncipe William. En el pasado, Trump ha expresado abiertamente su desprecio hacia los duques de Sussex, considerándolos irrespetuosos con la reina Isabel II y criticando duramente a Markle por sus declaraciones políticas en la campaña presidencial de 2016.
La visita de Trump a Reino Unido fue una ocasión única, pues pocos presidentes estadounidenses reciben una segunda visita de Estado, como ocurrió con Trump en esta ocasión. Cada detalle, desde los brindis hasta la selección de coñac, reflejó la importancia de este evento diplomático, donde la presencia de Middleton brilló como un punto de atención destacado.