Lo que importa
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Una investigación española identificó compuestos de la quinoa que reprograman el sistema inmune para prevenir enfermedades metabólicas crónicas.
El estudio destaca el papel de dos componentes: la fracción proteica de bajo peso molecular (PBPM) y el extracto lipídico (qLF).
Estos compuestos fortalecen la inmunidad innata hepática y contrarrestan los efectos de dietas altas en grasas.
La investigación sugiere incluir harina de quinoa en alimentos cotidianos, como el pan, como vía práctica de prevención.
Se refuerza el concepto de alimentación de precisión, donde no solo importa qué se consume, sino cómo afecta al organismo.
Contexto
¿Qué instituciones lideraron la investigación y cuál fue su propósito principal?
El estudio fue desarrollado por el Instituto IMDEA Alimentación, la Universidad Internacional de Valencia (VIU), el Grupo de Bioactividad e Inmunología Nutricional (BIOINUT), y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos (CSIC). Su objetivo fue analizar cómo los ingredientes de la quinoa pueden actuar como herramientas inmunonutricionales eficaces en la prevención de enfermedades metabólicas.
¿Qué encontraron los investigadores en los componentes de la quinoa?
Detectaron que la quinoa contiene ingredientes como la fracción proteica de bajo peso molecular (PBPM) y su extracto lipídico (qLF), con capacidad para prevenir desequilibrios metabólicos e influir en la inmunidad innata. Estos compuestos promueven la expansión selectiva de células del sistema inmune, lo que contribuye a prevenir enfermedades como la del hígado graso asociado al metabolismo (EHGAM).
¿Qué es la EHGAM y por qué es relevante este hallazgo?
La EHGAM (enfermedad del hígado graso asociada al metabolismo) es una de las patologías hepáticas más comunes, afectando entre el 15% y el 30% de las poblaciones globales. Este tipo de enfermedades no transmisibles contribuyen al 70% de las muertes a nivel mundial. La capacidad de la quinoa para actuar preventivamente sobre este trastorno representa un avance relevante en salud pública.
¿Cómo actúan los compuestos de la quinoa sobre el cuerpo humano?
PBPM y qLF regulan la homeostasis hepática y mejoran la respuesta del sistema inmune innato, incluso bajo dietas altas en grasas. Específicamente, PBPM contiene inhibidores de la proteasa tipo serina (SETIs) que promueven la proliferación de macrófagos hepáticos, fundamentales en el control del almacenamiento de grasa y la inflamación hepática.
¿Qué implica este estudio para la inmunonutrición?
La investigación refuerza el papel de la inmunonutrición como enfoque terapéutico y preventivo. Según los autores, el conocimiento de los alimentos funcionales y su correcta integración en la dieta podría reducir hospitalizaciones, complicaciones infecciosas y estadías en cuidados intensivos, además de mejorar la calidad de vida de quienes están en riesgo de enfermedades metabólicas.
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¿Qué dicen los expertos sobre este enfoque?
El doctor Moisés Laparra, uno de los autores principales, remarca que la reprogramación metabólica es clave en estas patologías, y que estrategias nutricionales pueden tener efectos determinantes. Por su parte, la doctora Aurora García Tejedor señala que este tipo de hallazgos está transformando el paradigma de la nutrición, mostrando cómo ciertos alimentos pueden tener efectos específicos sobre órganos como el hígado.
¿Se puede incluir la quinoa fácilmente en la alimentación diaria?
Sí. Una de las recomendaciones prácticas del estudio es la incorporación de harina de quinoa en alimentos de consumo diario, como el pan. Hasta un 20% de reemplazo de trigo por harina de quinoa puede generar beneficios inmunonutricionales, aunque los efectos más potentes provienen de fracciones específicas como PBPM.
¿Cuál es la diferencia entre los beneficios de la harina de quinoa y los extractos específicos?
El estudio reconoce que, aunque la harina de quinoa tiene beneficios, los efectos más significativos provienen del PBPM. Esto sugiere la necesidad de diseñar alimentos funcionales dirigidos, que aprovechen las fracciones bioactivas más eficaces de esta semilla.
Cómo sigue
La investigación abre el camino hacia el desarrollo de alimentos funcionales dirigidos, basados en compuestos específicos de la quinoa como PBPM y qLF. Si bien el uso de harina de quinoa en productos como el pan ya ofrece beneficios, los investigadores abogan por una estrategia más precisa que considere la formulación de productos que contengan los extractos bioactivos identificados como más efectivos.
Además, insisten en la formación de profesionales sanitarios en inmunonutrición para que puedan guiar a los pacientes hacia hábitos preventivos sostenibles. La línea futura se centra en la consolidación de una alimentación de precisión, en la que cada ingrediente funcional cumpla un rol inmunológico y metabólico específico, mejorando así la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.
FUENTE: Europa Press