23 de febrero 2025 - 13:31hs

El Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en el mundo, sigue siendo un desafío para la comunidad científica.

Sin embargo, los avances recientes en la investigación médica han permitido desarrollar nuevos tratamientos y estrategias que mejoran la calidad de vida de los pacientes.

Nuevas terapias farmacológicas contra el Parkinson

Uno de los mayores avances en el tratamiento del Parkinson fue el desarrollo de fármacos más eficaces para el control de los síntomas motores y no motores.

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Concretamente, se perfeccionaron los inhibidores de la monoaminooxidasa B (IMAO-B), que ayudan a prolongar la acción de la dopamina en el cerebro, y se introdujeron nuevas formulaciones de levodopa que mejoran su absorción y reducen los efectos secundarios.

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Además, algunos estudios han explorado la posibilidad de utilizar terapias combinadas con agonistas de la dopamina y moduladores del glutamato para reducir la discinesia, un efecto secundario común de los tratamientos prolongados con levodopa.

Terapias génicas y celulares

La investigación en terapia génica y celular también ha mostrado avances prometedores. Se están desarrollando técnicas que buscan modificar la expresión de genes asociados al Parkinson para ralentizar la progresión de la enfermedad.

Además, los ensayos con células madre han mostrado potencial para regenerar las neuronas dopaminérgicas afectadas, aunque aún se encuentran en fases experimentales.

Estimulación cerebral profunda y nuevas tecnologías

La estimulación cerebral profunda (DBS, por sus siglas en inglés) sigue siendo una de las terapias más eficaces para el tratamiento de los síntomas motores en pacientes con Parkinson avanzado. Esta técnica ha evolucionado con la incorporación de dispositivos de neuroestimulación más precisos y con mejor capacidad de ajuste individualizado.

Además, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático están empezando a desempeñar un papel clave en la monitorización de la enfermedad. Sensores portátiles y aplicaciones móviles permiten registrar los movimientos del paciente y ajustar los tratamientos de manera personalizada.

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Junto con los avances en tratamientos, los especialistas recomiendan estrategias complementarias para mejorar la calidad de vida de los pacientes. La fisioterapia, la terapia ocupacional y la logopedia son fundamentales para mantener la movilidad y la comunicación. Asimismo, una dieta equilibrada y el ejercicio físico regular han demostrado beneficios en la reducción de los síntomas.

Las terapias alternativas, como la musicoterapia y el mindfulness, también han ganado popularidad al contribuir a la reducción del estrés y la ansiedad, dos factores que pueden agravar los síntomas del Parkinson.

Si bien aún no existe una cura definitiva para el Parkinson, los avances en investigación y tecnología permiten vislumbrar un futuro esperanzador. Los estudios en fase clínica continúan explorando nuevas vías terapéuticas que podrían transformar el abordaje de la enfermedad en los próximos años.

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