Las abejas son fundamentales para el ecosistema y el desarrollo del planeta. Así lo advierte Juan Linaza Sebastián, apicultor, profesor en Castilla y León. Según explica, si las abejas desaparecieran, en cuatro años también lo haría el ser humano debido a la ausencia de polinización, un proceso vital para la supervivencia de numerosas especies vegetales y, por ende, para la cadena alimentaria humana.
Abejas en España: situación crítica
Juan Linaza advierte que la situación de las abejas en España es muy frágil, principalmente debido a la varroa, una garrapata llegada desde Asia que chupa la sangre de las crías y afecta a la especie melífera existente en la península.
El libro incluye una sección didáctica con preguntas y respuestas para descubrir curiosidades del mundo de las abejas, como cuánto tiempo trabajan para producir una cucharada de miel, por qué las celdas de los panales son hexagonales, cuántos kilómetros recorren diariamente o la velocidad a la que vuelan.
Un dato solidario: el 5 % de los beneficios de este cuento se donarán a la Fundación Educación y Desarrollo, que lucha por los derechos y el juego en la infancia.
La importancia de las abejas para la seguridad alimentaria y la biodiversidad
La meta fundamental es salvaguardar a las abejas y demás polinizadores, ya que su labor es clave para la solución de problemas vinculados con la provisión de alimentos a nivel global y la erradicación del hambre en países en vías de desarrollo.
Las abejas están en peligro por diversas causas, entre ellas el uso de pesticidas. Estos químicos pueden envenenarlas directamente o indirectamente al contaminar el polen que consumen. Estudios han demostrado que los pesticidas afectan la capacidad de las abejas para navegar, dificultando su búsqueda de alimento.
Consecuencias de la disminución de las poblaciones de abejas
La reducción de las abejas tiene consecuencias dramáticas en la polinización, un proceso crítico para la reproducción de muchas plantas. Aproximadamente el 90 % de las plantas florales necesitan polinización, así como el 75 % de los cultivos alimentarios a nivel mundial y el 35 % de las tierras de cultivo dependen de este proceso.
Además, los polinizadores contribuyen a la preservación de la biodiversidad, pues al polinizar plantas que sirven de hábitat para otras especies, su pérdida implica también un impacto negativo en el equilibrio ecológico.