19 de mayo 2024
7 de julio 2023 - 17:57hs

Una huelga de choferes de colectivos por reclamos salariales, agravada por un paro sorpresivo de una línea ferroviaria que une la capital argentina con la zona oeste del conurbano, dejó este viernes a miles de personas sin transporte para llegar a sus trabajos y alteró el humor social, pero también se metió en la campaña electoral con críticas cruzadas entre el Gobierno, las empresas y la oposición.

El cese de tareas fue convocado por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el sindicato de choferes, y afectó a la ciudad de Buenos Aires, su zona metropolitana y a seis provincias, lo que se agravó por el paro sorpresivo en la línea ferroviaria Sarmiento, que dejó a miles de usuarios sin opciones para movilizarse, y generó algunas situaciones de tensión en torno a la terminal en la zona porteña de Once en las primeras horas de la mañana. Finalmente antes del mediodía se levantó la medida de fuerza del Sarmiento.

El conflicto tuvo como telón de fondo la entrega de subsidios a las empresas de transporte por parte del Gobierno, que había ordenado un incremento de salarios para los trabajadores del sector, pero las compañías se negaron a cumplirlo y además exigieron mayores subsidios en un contexto de alta inflación que superó el 100 por ciento anual. La ministra de Trabajo, Raquel Olmos, calificó la medida como "un lock out patronal". 

El servicio de transporte público de pasajeros está concesionado pero es subsidiado por el Estado para mantener el valor del boleto que viene aumentando mes a mes y cuyo mínimo en Buenos Aires está actualmente en 50 pesos (0,18 dólares).

"Es un día triste porque más de cuatro millones de personas resultaron afectadas", dijo el ministro de Economía, Sergio Massa, tras una reunión en la tarde de este viernes con los empresarios del sector y los ministros de Transporte, Diego Giuliano, y Trabajo. Allí pidió que las discusiones "se den en un marco de diálogo y no en un clima de extorsión". Además, anunció que a las 17.30 horas se levantará la medida de fuerza y que se pone en marcha una mesa de diálogo con sindicatos y empresarios para resolver el conflicto. 

Más temprano, durante un acto en el partido bonaerense de Tigre, Massa, que es precandidato presidencial por el oficialismo, había calificado a los empresarios del transporte como "parásitos de Estado" por la huelga. "El Estado les transfirió la plata de los sueldos y algunos empresarios retuvieron la plata de los sueldos para forzar a los trabajadores a salir a la calle", cuestionó Massa, y acusó a "dos grupos empresarios, un señor Faija, un señor Zbikoski, que le dicen el amarillo" (en alusión a los colores que identifican al partido opositor PRO), que dijo "pretenden poner de rehenes a los trabajadores para discutir el sistema de compras de carrocería, porque fabrican carrocerías, pretenden que el Estado les garantice la rentabilidad".

Massa se puso al frente de las negociaciones en una jornada caótica para miles de argentinos en alerta por el impacto que puede tener el conflicto en la campaña electoral. 

El precandidato presidencial de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta, responsabilizó, por su parte, al Gobierno por la medida de fuerza. "Es una barbaridad que le jode la vida a la gente", afirmó Larreta y anunció una serie de medidas de flexibilidad para facilitar los traslados en la Ciudad, como el libre estacionamiento. "Millones de personas, hoy perdieron el día de trabajo por un grupo que decidió pelearse con el gobierno nacional usando a los pasajeros como rehenes", señaló respecto a la decisión de la UTA y el paro del Tren Sarmiento.

La rival de Larreta en la interna del PRO, Patricia Bullrich, también criticó a las autoridades nacionales. "Otra vez los trabajadores rehenes de un conflicto entre las empresas, el Gobierno y los sindicatos, sin nadie que ponga orden", y concluyó con su frase de campaña: "Conmigo, esto se acaba".

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