Delcy Rodríguez sobre un piso inestable: ¿puede gobernar bajo la tutela de Washington y mantener unido al chavismo?
La administración de Donald Trump ha impuesto una relación de subordinación que desafía la cohesión del chavismo y pone a prueba su capacidad de adaptarse a condiciones extremas para conservar el poder.
10 de enero 2026 - 9:04hs
Delcy Rodríguez junto a su hermano Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y parte de la cúpula chavista
Tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense, Venezuela entró en un escenario político volátil.Delcy Rodríguez, juramentada como presidenta encargada, enfrenta el desafío de gobernar bajo la coerción de Washington, al tiempo que busca preservar la lealtad de la élite chavista y sostener la unidad interna.
Delcy Rodríguez ha mantenido un tono conciliador. Un día después del ataque, emitió un comunicado en el que llamó a Estados Unidos “a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación” y sostuvo que la relación comercial no tiene nada de “extraordinario”. En paralelo, la petrolera estatal Pdvsa difundió un pronunciamiento débil en el que, sin mayores detalles, admitió estar negociando con Washington la venta de petróleo. Y ambos países dieron a conocer que retomaron el contacto diplomático. El gobierno interino de Rodríguez busca cooperar y evitar a toda costa una nueva escalada del conflicto.
Pero este camino la coloca sobre un terreno movedizo en el plano interno. Juan Manuel Trak, doctor en procesos políticos contemporáneos, advierte que la pregunta clave es si los actores con poder y “una visión más ideologizada del proyecto bolivariano” permitirán este reacomodo o, por el contrario, vetarán o sabotearán cualquier acuerdo con la administración Trump, “que ha planteado la situación en términos humillantes para el gobierno de Delcy Rodríguez”.
El chavismo se ha caracterizado por una identidad “antiimperialista”, sustentada en el rechazo a la injerencia de Estados Unidos en la región.
Civiles y militares
En la cúpula del poder chavista, junto a Delcy Rodríguez, su hermano Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, y la Fuerza Armada, se ubica también Diosdado Cabello, el temido ministro de Interior y exmilitar que se alzó junto a Hugo Chávez en febrero de 1992. Bajo su control operan los cuerpos policiales, los servicios de inteligencia y los grupos armados conocidos como “colectivos”.
En la última semana, Cabello ha desplegado el aparato represivo con alcabalas que inspeccionan vehículos y revisan los teléfonos de los conductores en busca de mensajes críticos al régimen. Al mismo tiempo, aparece en videos y en el canal de televisión del Estado, rodeado de hombres armados que corean el lema: “Leales siempre, traidores nunca”.
Circula este vídeo donde vemos a Diosdado Cabello, actual ministro de Interior de Venezuela, rodeado de policías y colectivos por las calles de Caracas.
“Leales siempre, traidores nunca. Dudar es traición”.
Mantener a Cabello y a la Fuerza Armada bajo control es un reto de balance para los hermanos Rodríguez, hoy los civiles en la cúpula del poder. Phil Gunson, analista senior de Crisis Group, sostiene que, asumiendo que están dispuestos a acatar lo que diga Trump —o que no tienen alternativa—, “cualquier análisis depende de evaluar las fuerzas del componente civil frente a los sectores que controlan las armas”. Estos últimos, advierte, podrían desplazar a los primeros en cualquier momento, aunque se arriesgarían a una respuesta contundente de Washington.
Agrega que la ventaja principal de los civiles —en primer lugar los Rodríguez— es su capacidad de interlocución con el mundo, y especialmente con Estados Unidos. Subraya que deberán atravesar un proceso complejo que implica un delicado equilibrio entre fuerzas internas y externas, aunque no los ve en riesgo inminente de quedar sometidos por los cuerpos de seguridad. “En el futuro próximo veremos un intento de definir dónde están las líneas rojas de cada grupo”, explica.
Sigue el dinero
En Venezuela, el poder se ha concentrado durante años en un núcleo de dirigentes políticos, militares y de seguridad. Esa élite ha acumulado riqueza mediante la corrupción, con negocios que van desde el mercado negro del petróleo hasta el narcotráfico. Un punto clave será si la presión de Estados Unidos en la lucha contra el tráfico de drogas, donde se ha señalado la participación de militares, obligará a Delcy Rodríguez a tomar medidas frente a miembros de la Fuerza Armada.
Washington se dispone a flexibilizar las sanciones sobre el sector petrolero, responsable de cerca del 90% de los dólares que ingresan por exportaciones. Para sortear las restricciones, el crudo se ha comercializado mediante intermediarios, buques fantasma y pagos en criptomonedas, mecanismos que han beneficiado a miembros del régimen. La reanudación de ventas por canales regulares amenaza con desmantelar esta forma opaca de operar.
Petroleo Venezuela. AFP
AFP
Fuentes señalan que el dilema para Delcy Rodríguez será si consigue atender las exigencias de la administración Trump y, al mismo tiempo, compensar a las élites venezolanas por la pérdida de los beneficios derivados del mercado negro del petróleo. También está por verse cómo operará el control sobre los ingresos petroleros anunciado por Estados Unidos y qué impacto tendrá en el margen de maniobra del régimen para sostener lealtades.
El apoyo del chavismo a Cuba, con envíos de petróleo que el gobierno de Miguel Díaz-Canel reexporta para obtener ingresos vitales en medio de la severa crisis económica de la isla, amenaza con convertirse en un foco de tensión. En sectores de la administración Trump, con Marco Rubio al frente, persiste la convicción de que frenar el respaldo venezolano supondría un golpe crítico para el gobierno cubano.
“No sé si van a resistir, pero Cuba ahora no tiene ingresos. Todos sus ingresos venían de Venezuela, del petróleo venezolano”, dijo Trump el pasado 5 de enero. Fuentes cercanas al gobierno estiman que si Delcy Rodríguez llegara a suspender el respaldo a Cuba por presión de Estados Unidos, se produciría una ruptura con lo que queda del chavismo como proyecto ideológico.
Miguel Díaz-Canel con bandera de Venezuela - 3-1-26 - AFP
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, con una bandera de Venezuela
AFP
La adaptación
La permanencia del chavismo en el poder tras la muerte de Hugo Chávez evidencia su capacidad para enfrentar crisis severas y amoldarse a las circunstancias. Trak señala que “es una estructura con capacidad de adaptarse a situaciones adversas”. En los últimos tiempos, mientras perdía apoyo popular, se volvió más autoritario y represivo en lo político, al tiempo que permitía una apertura económica que contribuyó a su estabilización.
El especialista sostiene que el chavismo intentará abrirse una vía de supervivencia política en el marco de una nueva relación con Estados Unidos. Advierte, sin embargo, que ello no eliminará las fricciones internas y que, en ese proceso, no puede descartarse una escisión proveniente de los sectores más radicales.
Por ahora, el movimiento exhibe señales de cohesión y resistencia. El pasado miércoles, Cabello aseguró: “Estamos apoyando de manera absoluta, total a la compañera Delcy Rodríguez, presidenta encargada”, y agregó: “La patria nos reclama más unidos que nunca”.