26 de noviembre 2025 - 9:07hs

El conflicto entre el régimen de Nicolás Maduro y Washington profundiza la amenaza de un mayor aislamiento para Venezuela. La alerta de Estados Unidos llevó a varias aerolíneas a suspender vuelos, mientras la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista elevó las exigencias regulatorias para los bancos que aún operan con el país. En paralelo, la suspensión de servicios a una plataforma de criptomonedas evidenció que la creciente dependencia de estos instrumentos digitales también acarrea vulnerabilidad.

En medio del despliegue militar que la administración de Donald Trump mantiene en el Caribe, frente a las costas venezolanas, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) recomendó a las aerolíneas extremar precauciones al sobrevolar el espacio aéreo de Venezuela debido al “empeoramiento de la situación de seguridad”. La advertencia llevó a compañías internacionales como Avianca, Gol, TAP Air Portugal, Iberia, Latam Airlines, Air Europa y Turkish Airlines a suspender sus vuelos hacia el país.

Venezuela - aerolíneas - 24-11-25 - AFP

En respuesta, el gobierno venezolano, a través del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, otorgó a las aerolíneas un plazo de 48 horas para reanudar sus vuelos bajo la advertencia de que, de no hacerlo, perderían sus derechos de tráfico. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) informó sobre esta cuenta regresiva en un comunicado en el que alertó que la medida “reducirá aún más la conectividad hacia el país, que ya es uno de los menos conectados de la región”.

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El impacto en los viajeros

Diciembre es, para los venezolanos, un mes de reuniones familiares con motivo de la Navidad. Alrededor de siete millones han emigrado y, para quienes pueden regresar, esta suele ser la época del reencuentro. Ahora, esa posibilidad está en riesgo si las aerolíneas no retoman sus vuelos hacia el país.

"Mi hijo está en España y tiene pasaje con Iberia para la semana que viene. Después de dos años sin vernos, va a venir a pasar la Navidad con el resto de la familia. No quiero pensar que no pueda llegar a Caracas”, dice Pilar Díaz.

Carlos Arias, quien necesita viajar a Bogotá por negocios, explica que si Avianca no retoma pronto sus vuelos se verá obligado a recorrer por tierra unas 12 horas desde Caracas hasta San Cristóbal, cruzar luego a la ciudad fronteriza de Cúcuta y desde allí tomar un vuelo hacia la capital colombiana. “Prácticamente estamos hablando de un trayecto de unas 15 horas que, en condiciones normales, sería de apenas dos”, señala.

No es la primera vez que Venezuela se enfrentaría a un mayor aislamiento aéreo. En mayo de 2019, Estados Unidos suspendió todos los vuelos comerciales y de carga hacia el país alegando riesgos de seguridad, lo que provocó una paralización significativa del tráfico y redujo de forma drástica las opciones de entrada y salida.

Venezuela - aerolíneas - 24-11-25 - (2) AFP

La salida de las principales aerolíneas internacionales —muchas ya habían interrumpido operaciones antes de esa fecha, pero la alerta de Estados Unidos aceleró la decisión de otras— dejó al país con un número muy reducido de rutas. Las pocas compañías que permanecieron consolidaron un cuasimonopolio que disparó el precio de los pasajes.

El frente bancario

Washington acusa a Maduro de liderar el Cartel de los Soles, una supuesta red criminal que el Departamento de Estado catalogó como organización terrorista extranjera el lunes. En julio, el Departamento del Tesoro también lo designó como grupo terrorista global. En paralelo, y bajo el argumento de una operación antinarcóticos, la armada estadounidense mantiene frente a las costas de Venezuela un amplio despliegue militar con buques de guerra, aviones, tropas y el portaaviones USS Gerald R. Ford.

El paso dado por el Departamento de Estado tiene consecuencias financieras. El abogado José Ignacio Hernández, quien se desempeñó como procurador del gobierno interino de Juan Guaidó, explica que la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista añade una nueva capa de riesgo regulatorio a las operaciones con Venezuela. Hasta ahora bastaba con cumplir las sanciones económicas y ceñirse a las licencias que emite el Departamento del Tesoro para permitir ciertas operaciones, pero ahora el juego es más complicado.

Maduro en un campo de entrenamiento militar en Caracas - AFP

Hernández explica que los bancos deberán garantizar que en ninguna operación participen miembros del Cartel de los Soles, lo que aumenta la posibilidad de que las entidades financieras recurran al derisking, es decir, optar por eliminar las transacciones para evitar cualquier exposición a riesgos.

Añade que hasta ahora el cumplimiento normativo era sencillo, “siempre que las transacciones no involucraran al Gobierno de Venezuela. Pero ahora tienen que asegurarse de que ninguna de las partes de la transacción sea miembro del Cartel, lo que es muy difícil. Esto eleva el riesgo de-risking”.

“Más allá del tema regulatorio, el impacto en la narrativa es importante. El Gobierno de Maduro pasó de una organización que fomenta el terrorismo a ser una organización terrorista”, dice.

Fragilidad cripto

Con el bolívar en caída libre y el acceso a dólares cada vez más restringido, las empresas venezolanas han recurrido a las criptomonedas para proteger sus fondos, obtener divisas y pagar importaciones. Sin embargo, esta ventana podría estrecharse si Washington decide reforzar sus medidas en el campo financiero.

Tether - criptomonedas

La mayoría de los venezolanos y empresas utilizan la criptomoneda USDT, emitida por Tether, que mantiene un valor estable: un USDT equivale a un dólar estadounidense. El problema es que la compañía tiene la capacidad de congelar fondos en direcciones específicas por orden de autoridades como la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro.

“Si esto llegara a ocurrir, representaría un problema serio: la cantidad de empresas que usamos USDT es significativa”, advierte el gerente de una empresa industrial.

Un aspecto clave es que para usar USDT u otras criptomonedas como medio de pago internacional o convertirlas en dólares como mecanismo de protección, resulta indispensable la participación de bancos o fintechs, que están expuestos a presiones regulatorias. Recientemente, Kontigo —una plataforma de criptomonedas autorizada en Venezuela— anunció la suspensión temporal del acceso a cuentas bancarias en Estados Unidos.

“Nuestro proveedor de cuentas en Estados Unidos solicitó una pausa temporal del servicio. Estamos trabajando en encontrar una solución”, informó la empresa. Aunque no explicó las razones de la suspensión, fuentes bancarias subrayan que el episodio evidencia la fragilidad de las alternativas financieras en un entorno marcado por sanciones y restricciones internacionales.

El conflicto con Washington no solo amenaza con reducir la conectividad aérea y multiplicar los riesgos regulatorios para las entidades financieras, sino que también desnuda la fragilidad de las alternativas digitales que intentan llenar el vacío.

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