1 de agosto 2025 - 10:21hs

La sentencia contra el expresidente Álvaro Uribe, figura emblemática de la derecha colombiana, remueve el tablero político a 11 meses de las elecciones presidenciales. Condenado por fraude procesal y soborno, su caso amplifica la polarización y redefine las narrativas de campaña: el uribismo denuncia una persecución desde las altas esferas del poder, mientras la izquierda, liderada por el mandatario Gustavo Petro, celebra una victoria de las instituciones. Conscientes del impacto electoral, ambos bloques ajustan sus discursos y tensan aún más el clima de confrontación.

El proceso que llevó a la condena en primera instancia de Uribe - aún pendiente de apelación- tiene como telón de fondo su prolongado enfrentamiento con el senador Iván Cepeda, integrante del Pacto Histórico, el movimiento que lidera Petro. En 2012, Uribe denunció a Cepeda por supuestamente influir en ex paramilitares para que lo señalaran como financista de estos grupos armados.

En 2018, la Corte archivó la denuncia contra Cepeda. Pero, de forma inesperada, abrió una investigación contra el expresidente Uribe al encontrar "una realidad muy diferente a la denunciada": indicios de que fue él quien habría intentado manipular testigos para incriminar al senador y desvirtuar los señalamientos sobre su presunta participación en la creación de grupos paramilitares en Antioquia durante los años 90.

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La jueza Sandra Heredia concluyó que Uribe indujo al abogado Diego Cadena a cometer soborno en actuación penal y fraude procesal. La condena, anunciada este viernes, fue de 12 años de prisión domiciliaria. Aunque los abogados del expresidente ya anticiparon que preparan su apelación, la confrontación no se limita al terreno judicial: también se disputa en la arena política.

Álvaro Uribe - movilización de seguidores - 28-7-25 - EFE
Seguidores de Uribe se movilizaron frente al tribunal previo al fallo

Seguidores de Uribe se movilizaron frente al tribunal previo al fallo

Los dos discursos

Álvaro Uribe presidió Colombia entre 2002 y 2010, y su influencia fue decisiva en la elección de sus sucesores: Juan Manuel Santos e Iván Duque. Andrés Felipe Agudelo, profesor del programa de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, explica que el expresidente "configuró un proyecto político de derecha exitoso que se ha consolidado como una apuesta electoral y de gobierno".

El Centro Democrático, partido fundado por Uribe, reaccionó a la sentencia denunciando una persecución judicial contra quien enfrentó con firmeza a la guerrilla. La narrativa del uribismo presenta al expresidente como víctima de una estrategia del gobierno de Petro orientada a garantizar la continuidad de la izquierda en el poder.

El propio Uribe acusó al presidente de haber presionado a la justicia. "Ha negado haberse referido como presidente a este juicio contra mí. Sin embargo, se le conocen más de doce manifestaciones públicas sobre el tema", escribió el exmandatario en su cuenta de X.

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Paloma Valencia, senadora y precandidata presidencial por el movimiento que lidera Uribe, afirmó que "esto no es un fallo, es una venganza, no es una sentencia, es un ataque, no es justicia, es miedo. Petro le tiene miedo a Uribe porque ha sido irreductible, porque siempre le ha dicho no a la impunidad de los violentos".

Como muestra del peso que conserva la figura de Álvaro Uribe en Washington, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, afirmó que "el único delito del expresidente colombiano Uribe ha sido luchar incansablemente y defender su patria. La instrumentalización del poder judicial colombiano por parte de jueces radicales ha sentado un precedente preocupante".

En la acera de la izquierda se alzan las banderas institucionales y se reivindica la defensa del país a propósito de las declaraciones de Rubio. La senadora María José Pizarro, figura del petrismo y precandidata presidencial, afirmó que "el uribismo, sus aliados internacionales y nacionales, desconociendo y despotricando la justicia en Colombia solo porque no les favorece. La democracia, la justicia y la constitución solo les sirve si es para su servicio".

Gustavo Petro. EFE.webp

En paralelo, Petro escribió en su cuenta de X que "una intromisión en asuntos judiciales de otro país, es una intromisión a la soberanía nacional. El mundo debe respetar los jueces de Colombia" y la embajada de Colombia en Estados Unidos emitió un comunicado destacando que "como nación soberana", reitera su plena confianza "en la integridad e independencia del sistema judicial colombiano".

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Prácticas compartidas

Aunque personifican visiones ideológicas opuestas, ambas fuerzas, la derecha uribista y el petrismo, comparten rasgos similares. Andrés Felipe Agudelo señala que "son dos proyectos que se contraponen en lo ideológico, pero que en la práctica comparten varias cosas, como el centralismo de una figura, la intolerancia, el uso de los hostigamientos por medio de las redes sociales, incluso casi que el fanatismo político".

Esta convergencia en los métodos, pese a la distancia ideológica, alimenta una dinámica polarizante que se intensifica con el proceso judicial contra Uribe. "La polarización no aparece con el juicio a Álvaro Uribe, sino que aumenta, toma más fuerza por esta situación", advierte el especialista Agudelo, que añade que "se utilizará el juicio como una herramienta política, jugando a veces con roles de víctimas o de justicieros. Hay declaraciones de ambos sectores en ese sentido".

Alvaro Uribe - Carteles en Bogotá - EFE

La carrera presidencial

En el campo de la derecha, el fallo contra Uribe podría reforzar su figura y potenciar su protagonismo de cara a las presidenciales de 2026 presentándolo, como ya están haciendo sus seguidores, como víctima de una persecución.

"Álvaro Uribe ha sido un gran elector", recuerda Agudelo y advierte que, incluso con una sentencia adversa, "tendrá un protagonismo central en la agenda política y electoral". En Colombia, dice, es habitual oír que "por quien diga Uribe" se orienta el voto. La consigna mantiene vigencia en las filas del Centro Democrático, donde su influencia será clave en la definición de candidaturas y alianzas.

El senador Miguel Uribe Turbay, la figura más carismática del Centro Democrático, está hospitalizado tras sufrir un atentado y sus otros precandidatos, los senadores Andrés Guerra, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, no han despegado en encuestas, por lo que no se descarta una alianza con la periodista Vicky Dávila, mejor posicionada en los sondeos.

Iván Cepeda - AFP
Iván Cepeda resuena como posible candidato del petrismo

Iván Cepeda resuena como posible candidato del petrismo

En la izquierda, la condena a Uribe irrumpe en un momento clave: a tres meses de la consulta interna del Pacto Histórico, donde se definirá su candidato presidencial. Aunque la contienda, por ahora, gira en torno a Gustavo Bolívar, María José Pizarro, Carolina Corcho y Susana Muhamad, el fallo judicial reconfigura las expectativas.

En círculos del petrismo comienza a tomar fuerza la idea de que Iván Cepeda, protagonista del proceso contra Uribe, podría convertirse en el referente capaz de unificar sus fuerzas. La narrativa lo eleva como símbolo de resistencia institucional, y su eventual ingreso a la consulta aparece como una jugada estratégica para capitalizar la coyuntura.

En una lectura del escenario político que se configuraría tras el fallo, Uribe deslizó desde su cuenta en X: "Dice el petrismo: si las cosas nos salen como esperamos y condenan a Uribe, Cepeda es nuestro candidato".

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