25 de agosto de 2026 9:25 hs

El discurso que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dará esta semana en su primera participación en la conferencia anual de Jackson Hole cobró una relevancia inusual. Operadores y analistas buscan señales sobre el reciente salto en los rendimientos de los bonos y garantías de que el banquero mantiene independencia respecto de la Casa Blanca de Donald Trump.

Warsh planteó su intervención como una disyuntiva: hablar de política monetaria de corto plazo o de principios más amplios. Prefirió esperar las recomendaciones de cinco grupos de trabajo creados al inicio de su gestión antes de precisar sus planes. Pero el mercado ya sacó sus propias conclusiones: cree que la tasa de referencia deberá subir.

La inflación estadounidense lleva más de cinco años por encima de la meta del 2%, y dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) crece la preocupación de que, si no se ajusta la tasa, la credibilidad del banco central podría resentirse.

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Tasas de interés y bonos

A escala global, lo que el expresidente de la Fed y premio Nobel Ben Bernanke llamó alguna vez "exceso de ahorro" se transformó en una escasez: deudas públicas crecientes, cadenas comerciales fragmentadas, envejecimiento poblacional y una inversión privada en auge en inteligencia artificial compiten por los mismos dólares disponibles.

"Tanto el mercado de bonos como el FOMC decidieron claramente despertar ante una inflación más alta y una tendencia alcista de tasas que promete extenderse por años", sostuvo Adam Posen, presidente del Peterson Institute for International Economics. Según Posen, tras las dudas que Warsh dejó abiertas en su última conferencia de prensa, el funcionario necesita hablar menos de sus ideas de largo plazo y más sobre cómo evalúa la economía en el presente.

Warsh dará su discurso central el viernes, en el simposio que organiza la Fed de Kansas City. El encuentro, seguido por una audiencia global, ofrece a los líderes de la Fed una plataforma para marcar un rumbo. El expresidente Jerome Powell, por ejemplo, la usó para presentar un nuevo marco de política monetaria y luego para un compromiso contundente de combatir la inflación.

La jugada de Scott Bessent

Consultado tras la reunión del 28 y 29 de julio sobre sus planes, Warsh dijo que aún no había decidido, aunque remarcó su intención de "enmarcar las grandes preguntas" y evitar quedar atrapado en lo miope. Pero los detalles importan: esa conferencia de prensa dejó sin responder cuestiones centrales de política, y Warsh ya enfrentaba reclamos para explicar con mayor claridad cómo evalúa los riesgos económicos, algo que evitó al rechazar dar una "orientación futura" explícita.

Desde entonces el panorama se complicó. El salto en los rendimientos globales, sumado a la decisión del secretario del Tesoro, Scott Bessent, de intervenir en el mercado, plantea la posibilidad de que Warsh deba pronunciarse sobre un Tesoro más activista, algo que en teoría no compete a la Fed salvo que el financiamiento del gobierno influya en las tasas de corto plazo. El dólar, que cae desde hace un mes frente a otras monedas, también podría ejercer presión inflacionaria.

"Estamos en un régimen en el que la política activista del Tesoro es tan relevante -para bien y para mal- como la política del banco central", escribió Krishna Guha, exfuncionario de la Fed de Nueva York y vicepresidente de Evercore ISI. Según Guha, Warsh intentó argumentar que la Fed debería dejar que el mercado forme una curva de rendimientos sin guía, algo difícil de sostener cuando los inversores ven a Bessent manejando el tramo largo.

Las llamadas con Trump

Los demócratas de la Comisión Bancaria del Senado pidieron a Warsh detalles sobre sus comunicaciones con Trump, luego de que The Wall Street Journal informara que ambos mantienen llamadas regulares. Trump no lo ha criticado hasta ahora por no bajar las tasas, algo que sí exigía con frecuencia a Powell, pero la reticencia de Warsh dejó abiertos interrogantes sobre si evita pronunciarse para no incomodar al mandatario.

En las minutas de julio, algunos colegas advirtieron que demorar una suba obligaría luego a ajustes más costosos, mientras otros señalaron que la inflación persistente erosiona la confianza pública en la meta de la Fed.

El comportamiento del mercado de bonos podría reflejar esas tensiones, señaló Maurice Obstfeld, execonomista jefe del FMI y hoy profesor en Berkeley. "Está claramente encontrando su rumbo y operando en un entorno muy cargado", afirmó. Según Obstfeld, existe la posibilidad de que las presiones inflacionarias exijan subas más pronunciadas, y el discurso de esta semana es "una oportunidad ideal para que aclare su pensamiento".

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