16 de junio de 2026 9:33 hs

Tras una cadena de intentos que invariablemente quedaban en nada, Estados Unidos e Irán se preparan para firmar el próximo viernes en Ginebra un pacto que difícilmente puede considerarse sólido o definitivo. En una guerra sin vencedor, donde el régimen iraní no se ha rendido y las incógnitas persisten, el acuerdo, en aspectos clave, solo abre un nuevo capítulo de negociaciones.

Funcionarios pakistaníes, que han actuado como mediadores, afirmaron que el memorando de entendimiento que se firmará contempla la apertura del estrecho de Ormuz y el fin del bloqueo de los puertos iraníes. Luego, se abrirá un compás de 60 días en los que Washington y Teherán negociarán los temas más espinosos: el programa nuclear de Irán, el levantamiento de sanciones al régimen de los ayatolas y la liberación de miles de millones de dólares en fondos iraníes congelados.

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Mural en Teherán

Mural en Teherán

El trato a firmarse, consideran analistas, es una extensión del alto el fuego y un acuerdo sobre Ormuz, no un tratado de paz que reconfigure las relaciones entre Estados Unidos e Irán o garantice una paz duradera en el Medio Oriente.

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Abrir Ormuz

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel atacaron Irán para desmantelar su capacidad nuclear. Teherán respondió con misiles y drones contra Israel y aliados de Washington en el Golfo. La escalada llegó con el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes y la réplica de Teherán al cerrar el estrecho de Ormuz, paso por donde circulan la quinta parte del petróleo y la gasolina que abastecen la economía global.

Una vez firmado el acuerdo, Ormuz se reabrirá a cambio de que Estados Unidos levante su bloqueo. Donald Trump aseguró que Irán no cobrará peaje por el paso de los barcos —una exigencia de Teherán— lo que sugiere que el trato restablece el statu quo previo a la guerra.

La noticia hizo caer el precio del petróleo, aunque expertos advierten que el atasco de buques, la lenta recuperación de la producción en el Golfo y las dudas sobre la seguridad del estrecho proyectan una normalización larga y frágil del mercado.

AP Ormuz
estrecho de Ormuz

estrecho de Ormuz

El uranio

Al justificar la guerra, tanto Trump como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, invocaron la necesidad de impedir que Irán construya armas atómicas. Washington exige que Teherán entregue sus 440 kilos de uranio enriquecido al 60% —cerca del 90% requerido para fabricar armas nucleares— y que vuelva a permitir la supervisión de expertos.

Irán en el pasado se resistió a los términos de Estados Unidos sobre las reservas y una gran pregunta será si el texto del acuerdo compromete explícitamente a Irán a deshacerse de ellas. Irán desarrolló las reservas después de que Trump en 2018 se retiró unilateralmente del acuerdo de 2015 firmado por la administración de Barack Obama que puso límites al programa nuclear de Teherán.

Trump criticó el acuerdo nuclear firmado en tiempos de Obama, que luego desmanteló, porque lo consideraba temporal y porque no eliminaba del todo el programa de enriquecimiento de uranio de Irán ni abordaba otras amenazas, como los misiles balísticos o su red de aliados. También reprochó que el Plan de Acción Integral Conjunto devolviera fondos congelados y levantara sanciones a cambio de concesiones iraníes.

El acuerdo que se firmará el viernes parece incluir justamente los puntos que Trump reprochó al pacto nuclear de Obama.

La capacidad del régimen

El gobierno de Trump dijo que sus objetivos en la guerra eran “aniquilar” el arsenal de misiles de Irán y “cortar su apoyo” a sus socios en toda la región, así como “aniquilar su marina” y garantizar que Irán nunca consiga un arma nuclear.

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Teherán

Teherán

Se cree que las siete semanas de bombardeos de Estados Unidos e Israel han dañado gravemente el arsenal de misiles de Irán y las instalaciones de producción, así como otras partes de su ejército. No se sabe cuán gravemente, e Irán sigue disparando misiles y llevando a cabo ataques con drones. Pocos analistas no creen que Irán pueda reconstruir sus capacidades.

Los vínculos de Irán con sus aliados —Hezbollah en Líbano, los hutíes en Yemen y milicias chiitas en Irak— parecen tan fuertes como siempre. No ha habido indicios de que el memorando de entendimiento aborde el programa de misiles o el apoyo a aliados, aunque un texto final cuando surja podría mostrar lo contrario.

Las sanciones

Irán exige el levantamiento de sanciones y la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados, vitales para reactivar su economía. Según funcionarios pakistaníes, el memorando plantea un alivio gradual de sanciones y la liberación de fondos, condicionado al avance de las negociaciones.

Reino Unido, Alemania, Francia e Italia expresaron su disposición a levantar las sanciones. En una declaración conjunta desde Evian, sede de la cumbre del G7, calificaron como “vital” que las negociaciones concluyan y que su aplicación sea rápida e integral.

El Líbano

Irán ha mantenido como punto de honor que las negociaciones incluyan el fin de los ataques de Israel en el Líbano, donde se ubican células de Hezbollah respaldadas por Teherán.

Donald Trump con Netanyahu (2) - 29-12-25 - AFP
Trump y Netanyahu

Trump y Netanyahu

Eso ha dejado a Netanyahu en una situación precaria. Su relación con Trump podría exigir reducir una campaña militar en Líbano que contaba con un amplio respaldo en Israel. El lunes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, prometió mantener tropas en Líbano.

Daniel Shapiro, ex embajador de Estados Unidos en Israel, señaló a la agencia AP que “lo único que Hezbollah tiene que hacer es lograr que un cohete cruce hacia una localidad israelí en el norte de Israel, y entonces la presión sobre Netanyahu —que él ya está recibiendo de su propia base y de la oposición— se intensificará”.

“Va a ser muy difícil resistir eso”, señaló Shapiro. “Y eso le da mucho poder para controlar esta dinámica a Hezbollah y, esencialmente, a Irán”, agregó.

Trump debilitado

El conflicto ha dividido al Partido Republicano. Los halcones presionaban por derrotar militarmente a Irán, mientras los anti-intervencionistas lo veían como una traición a la promesa de Trump de no iniciar nuevas guerras.

El senador Lindsey Graham, un estrecho aliado de Trump, pidió que el acuerdo de paz con Irán pase por el Congreso al expresar “preocupaciones” sobre su contenido.

En paralelo, la guerra ha sido muy impopular entre el público estadounidense. La inflación anual pasó de 2,4% en febrero a 4,2% en mayo, y el precio promedio de la gasolina subió a 4,07 dólares frente a 3,13 un año atrás. Aunque el mercado laboral se ha mantenido, Trump enfrenta un escenario político complejo de cara a las elecciones de mitad de mandato.

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