3 de enero 2026 - 8:13hs

De los aranceles a la inflación, el choque con la prensa, la presión sobre Maduro y la alianza con Javier Milei, Jaime Florez analiza el primer año del gobierno de Donald Trump. El director hispano de comunicaciones del Partido Republicano repasa ante El Observador USA la relación de la Casa Blanca con América Latina, opina sobre las internas del mundo MAGA y asegura que la alianza de Trump con Milei se mantiene firme.

Nacido en Bogotá, Florez fue el vocero en español de la campaña del republicano. Tiene más de 40 años de experiencia en comunicación. Trabajó como periodista en medios escritos, radio y TV. Sigue con especial interés el choque cotidiano entre la administración Trump y los medios tradicionales.

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¿Qué balance hace de la economía del primer año de Trump 2.0?

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Nosotros estamos convencidos de que se están aplicando los correctivos apropiados para resolver los problemas económicos heredados de la administración anterior. Veníamos de la inflación más alta en más de 40 años, con precios galopantes y combustibles que superaban los cinco dólares por galón en muchos estados.

¿Cree que hay votantes que esperaban otra velocidad de recuperación?

Hoy estamos en la etapa de corrección profunda: no es lo que más se nota superficialmente y por eso mucha gente aún no percibe mejoras, pero la inflación está controlada. No solo dejó de subir como antes: ya reaccionó a la baja. Esa es una diferencia sustancial.

¿Cómo evalúa la situación del empleo en el país?

Va muy bien, por dos razones. Primero, casi todos los nuevos empleos son privados, no públicos como antes. Eso significa que no dependen del presupuesto del contribuyente, sino que generan ingresos fiscales. Segundo, hay una intención real de priorizar empleo para ciudadanos estadounidenses. Durante la gestión Biden entraron siete millones de inmigrantes indocumentados, y muchos de los empleos creados fueron para ellos. Eso no beneficia al trabajador que nació aquí y está buscando empleo.

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¿Qué opina de la tensión del gobierno con la conducción de la Reserva Federal por las tasas?

La Reserva Federal no colaboró lo suficiente con la reducción de tasas. Con una economía mucho más débil que la actual, durante la administración Biden sí bajaron tasas. Ahora, con una economía más sólida, ha sido una lucha constante. Se bajaron tres veces, marginalmente, pero podría haberse hecho antes y mejor. Eso habría acelerado la recuperación.

El argumento de Jerome Powell era el temor a la inflación derivada de los aranceles. ¿Qué saldo tiene al momento esa guerra comercial?

Nunca hubo guerra. Fue una negociación usando aranceles como herramienta. Estados Unidos tiene el mercado comprador más grande del mundo. Permitir acceso a ese mercado debe implicar beneficios recíprocos. Pero teníamos situaciones absurdas: Camboya cobraba 97% de arancel a productos estadounidenses y nosotros permitíamos ingresar los suyos prácticamente gratis. Trump puso una lógica simple: si nos cobran, cobramos. Es negociación comercial básica. Y funcionó.

Trump con Powell en la Fed - 24-7-25 - AFP
Trump y Powell durante la visita a las obras de remodelación de la Fed

Trump y Powell durante la visita a las obras de remodelación de la Fed

¿Es rentable esa política de aranceles para Estados Unidos?

Sí. La mayoría de los países renegoció condiciones más favorables para Estados Unidos. Y estamos hablando de cerca de un billón de dólares adicionales en ingresos por aranceles que antes no existían. La supuesta guerra comercial que nunca existió antes que traernos perjuicios nos ha traído beneficios.

Cada vez que vamos a un Walmart o a un Cosco y compramos productos fabricados en China, estamos permitiendo que los empleos que necesitamos para nuestra gente terminen favoreciendo los intereses del Partido Comunista Chino Cada vez que vamos a un Walmart o a un Cosco y compramos productos fabricados en China, estamos permitiendo que los empleos que necesitamos para nuestra gente terminen favoreciendo los intereses del Partido Comunista Chino

¿Cuál es el objetivo realista en la puja comercial con China, un país con un régimen autoritario y bajísimos costos de producción?

China es una máquina de producción, sí, pero depende del mercado estadounidense. Si EEUU cierra o restringe su mercado, China no tiene cómo absorber toda su producción interna, ya sean textil, de vehículos o materiales de construcción. La meta es defender a nuestros trabajadores. Cada vez que se compra un producto chino, se está exportando un empleo que podríamos tener aquí. Por eso queremos que empresas que se fueron a China regresen o se reubiquen en el hemisferio. Es parte de la política de seguridad nacional.

¿El objetivo central de esa pulseada con China es crear empleos en Estados Unidos?

Lo que se busca es defender nuestro mercado pero, sobre todo, a nuestros trabajadores. Cada vez que vamos a un Walmart o a un Cosco y compramos productos fabricados en China, estamos permitiendo que los empleos que necesitamos para nuestra gente terminen favoreciendo los intereses del Partido Comunista Chino. Tenemos que entender eso y, en la medida en que podamos sobrevivir sin ciertos productos chinos, las empresas que emigraron volverán a Estados Unidos o a países cercanos. Eventualmente podremos tener los productos de una calidad similar o mejor.

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La política migratoria fue la otra gran marca del primer año de Trump ¿Cuál es el balance?

La frontera se cerró y comenzó un proceso de deportaciones de gran escala: alrededor de un millón de personas ya salió del país, muchas de ellas por autodeportación. La meta es sacar del país a quienes ingresaron al margen de la ley. Al menos 7 millones de inmigrantes indocumentados llegaron durante la administración Biden. Ni siquiera conocemos los antecedentes de esas personas, nunca fueron parte de un proceso para entrar a los Estados Unidos y lo hicieron completamente al margen de las leyes vigentes. Hemos visto un incremento en la criminalidad migratoria. Es decir, hemos visto cómo inmigrantes se han visto involucrados en grandes proporciones en delitos.

¿No existe el riesgo de estigmatizar a todos los inmigrantes sin papeles?

No, obviamente no estamos hablando de que todos los inmigrantes sean delincuentes, y siempre tengo que aclararlo. La gran mayoría viene por su sueño americano: trabajar, sacar adelante familias, educar hijos. Pero lamentablemente entre ellos llegan grupos significativos que no están dispuestas a cumplir la ley y que vienen de países donde el respeto por la autoridad y el orden prácticamente no existe. Muchos entraron sin pasar por los controles y antecedentes que se exigen dentro del marco legal. Por seguridad doméstica eso tiene que corregirse, y es lo que se ha intentado. Fue difícil, sobre todo al comienzo, cuando la administración Trump no controlaba a las autoridades migratorias. Algunas cosas podrían haberse hecho mejor, pero era la necesidad del momento y el compromiso con los votantes: más del 70% veía la crisis fronteriza como el principal problema. Había que actuar de inmediato, cerrar la frontera y avanzar con deportaciones. Es posible que en esa lista haya gente que no era prioritaria, pero eran las condiciones que había. Por eso se ofreció la opción de salir voluntariamente del país a quienes no tienen nada que temer y quieran luego buscar la residencia dentro de la ley. Al final, todos los que vinimos a EEUU queremos eso: vivir dentro de la ley y no estar siendo perseguidos.

Agentes de ICE antes de una redada. AP.webp

Mencionó que, al inicio, quizá no se deportó a los inmigrantes más peligrosos. ¿Eso conecta con las imágenes virales de ICE deteniendo a personas que parecían simples trabajadores? ¿Esas imágenes, a veces antipáticas, reflejan esa situación?

Me llama la atención que cada vez que ocurre algo así, las cámaras están ahí. No tengo cómo demostrarlo, pero me parece sospechoso y muy en la línea de lo que se ha hecho tradicionalmente contra el presidente Trump. Conseguir imágenes de operativos de este tipo no es fácil; quienes hemos trabajado en esto lo sabemos. No tengo pruebas, repito, pero la sabiduría popular dice “piensa mal y acertarás”. Tengo la impresión de que algunos de esos episodios fueron montados previamente.

Respecto a la comunicación del gobierno, Trump confrontó con algunos medios, mientras crecieron influencers y figuras alternativas. ¿Cómo ve ese fenómeno que usted suele analizar en detalle?

Me interesa porque, desde que estoy en el periodismo, nunca vi un presidente tan abierto con los medios. Había acceso permanente: cualquier periodista podía preguntar. Veníamos de una administración donde prácticamente no había entrevistas abiertas y solo preguntaban unos pocos periodistas seleccionados. Ese contraste es gigante.

¿Ese estilo es valorado por sus votantes?

Todos conocemos la personalidad de Trump, y muchos votantes lo siguen y apoyan porque les gusta ese estilo, esa manera de actuar, que a las cosas se les diga por su nombre: al pan, pan y al vino, vino. Como cualquiera cuando no estamos de acuerdo con algo y tenemos derecho a rechazarlo, el presidente a veces rechaza comportamientos de ciertos colegas de medios que no están necesariamente para divulgar los hechos, sino para poner una cáscara de banana buscando que el presidente se atropelle y tratar de sacar algo que favorezca al partido opositor. Ese es el estilo del presidente. Y nadie que se puede aducir que lo haya escondido.

Donald Trump 1. AP

Los archivos del caso Epstein coparon la agenda en 2025: ¿es un tema incómodo para Trump?

Muy por el contrario. En esos documentos no han encontrado nada. La administración Biden, los mayores opositores del presidente Trump, los tuvo en sus manos cuatro años. Si hubiera algo que lo comprometiera con un hecho punible en ese escándalo, ya lo sabríamos. No existe. Sin embargo, el tema se usa recurrentemente como mecanismo para ocultar o distraer de los logros de la actual administración.

El movimiento MAGA es un espacio muy heterogéneo que en 2025 mostró diferencias internas este año, por ejemplo respecto a la alianza de EEUU con Israel. ¿Qué opina?

Es una característica de nuestro Partido Republicano: no es monolítico ni quiere serlo. El movimiento MAGA, que es el ala más popular y exitoso de cualquiera de los que han formado parte del partido a lo largo de los años, es una demostración clarísima de eso. En nuestro partido pueden haber facciones, matices y diferencias. Se puede seguir a un líder u a otro. No buscamos un modelo como el Partido Comunista de Corea del Norte, el Partido Comunista de Cuba o el Partido Socialista Unido de Venezuela, donde solo piensa uno y todos siguen. Hay mecanismos institucionales, votaciones, comisiones, acuerdos, para procesar las diferencias. Que existan discrepancias es normal y positivo.

Este año hubo resultados electorales poco favorables para el gobierno en Virginia, Nueva Jersey, Nueva York y Miami. ¿Fue un llamado de atención para Trump o responden a dinámicas locales?

Siempre hay llamados de atención. Pero en Virginia y Nueva Jersey había poco en juego para los republicanos; eran plazas muy demócratas. En Miami, donde consideramos que había un candidato excepcionalmente bueno, que era Emilio González, la abstención fue tan alta que no permite conclusiones definitivas. Ese atenuante no me no me deja concluir que eso haya sido un referendo contra Trump. Además, eran elecciones no partidistas, lo que complejiza el análisis. Sí hay que revisar, sacar conclusiones y ajustar, y el partido ya trabaja en eso.

Emilio González
Emilio González era el candidato a alcalde de Miami cercano a los republicanos

Emilio González era el candidato a alcalde de Miami cercano a los republicanos

Pensando en las midterms de 2026, elecciones que siempre le cuestan a los oficialismos, ¿qué se puede esperar?

Somos conscientes de eso, las de medio término suelen ser difíciles para el oficialismo. Pero parte de ese efecto negativo ya lo vivimos en 2025. Todo dependerá de los resultados económicos para que la gente comience a entender: acceso a alimentos más económicos, alquileres más bajos, reducción del costo de vida. Ya venimos trabajando en eso. En la medida en que se logre, los resultados deberían ser favorables a los republicanos y el equipo de Trump.

¿La posibilidad de un tercer mandato de Trump está descartada o existe alguna ventana?

Está completamente descartada. Él lo ha dicho recurrentemente. A veces lo menciona más como broma que como algo serio, pero no hay ningún interés del presidente, de la administración ni del partido en modificar la Constitución. De hecho, cuando le han preguntado quién considera que debería ser su sucesor, el presidente Trump ha mencionado a su vicepresidente (JD Vance) y a su secretario de Estado (Marco Rubio). Además, él ya ganó tres elecciones; no necesita una cuarta.

Para EEUU es importante tener una Argentina económicamente saludable por motivos que van más allá de los ideológico Para EEUU es importante tener una Argentina económicamente saludable por motivos que van más allá de los ideológico

¿Hasta dónde puede llegar la presión de la Casa Blanca sobre la dictadura de Maduro?

La presión sobre Maduro va a subir hasta que Maduro tome la decisión de dejar el poder. El presidente Trump le ha dado la oportunidad para que él definitivamente decide irse. Maduro representa a un grupo de narcoterroristas. Es el líder del Cartel de los Soles, con recompensa de 50 millones de dólares por su captura. EEUU y una buena cantidad de países lo reconocen así, y han venido apoyando las acciones militares en contra de ese tráfico de narcóticos en el mar Caribe. Las cartas están puestas sobre la mesa. En mi opinión personal, se le está dando un plazo razonable para dejar el poder y permitir la transición que eligieron los venezolanos: Edmundo González Urrutia y María Corina Machado ganaron las elecciones de julio. Esa es la salida.

¿La Argentina de Javier Milei sigue siendo un aliado relevante para Estados Unidos?

Sí, la relación es muy buena y trasciende el plano de lo ideológico. En materia comercial, los Estados Unidos han hecho esfuerzos por ayudar a Argentina. Para EEUU es importante tener una Argentina económicamente saludable por motivos que van más allá de los ideológico. Hay acuerdos funcionando. Tienen un acuerdo y no es necesario que estén agarrados de la mano todo el tiempo, visitándose el uno al otro. Lo fundamental ya está claro, definido y funcionando. Milei es un aliado importante.

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Para Florez, Trump cuenta con dos aliados clave en América Latina: Nayib Bukele en El Salvador y Javier Milei en Argentina.

Para Florez, Trump cuenta con dos aliados clave en América Latina: Nayib Bukele en El Salvador y Javier Milei en Argentina.

¿Cuánto influyó Trump en el giro a la derecha de países como Honduras, Bolivia y Chile en 2025?

Hay ya una tendencia hacia la derecha, hacia el centro derecha en todo el continente, que de alguna manera obedece al apoyo que Trump ha ofrecido algunos candidatos, como es el caso de Honduras, como el de Argentina, de alguna manera Chile también. En la medida en que esa tendencia siga, magnífico para todos nosotros. Estamos esperando que sucedan cosas importantes en Venezuela, que pueden tener además consecuencias prácticamente inmediatas para Cuba, para Nicaragua y Colombia.

¿Ese giro puede darse en Brasil y Colombia, que van a elecciones presidenciales en 2026?

Tengo la esperanza de que sí. Brasil eligió a un presidente de izquierda, pero Lula es una izquierda “light” rodeada de gobiernos de derecha en la región, lo que limita su margen. Además, Brasil no es una economía uniproducto como Venezuela. Es un país más amplio en materia económica, entonces gobernar bajo control absoluto y que todos queden calladitos es más difícil. El presidente no puede manejar todos los intereses del país. En Colombia también podría haber cambios relevantes.

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