6 de junio de 2026 14:58 hs

La alerta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre la inminente llegada de "El Niño" encendió las alarmas a nivel global. Según sus últimos reportes, existe un 80% de probabilidades de que el fenómeno climático, que puede provocar inundaciones o sequías extremas, se instaure entre junio y agosto y que su actividad se extienda hasta fin de año.

"Cuando se genera este evento, el centro de acción está en el Pacífico tropical, pero altera los sistemas meteorológicos en casi todo el mundo", explicó en diálogo con El Observador USA el doctor en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas Cristian Martínez-Villalobos, especialista en variabilidad climática y profesor asistente en la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile.

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Cristian Martinez-Villalobos
Doctor en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas Cristian Martinez-Villalobos.

Doctor en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas Cristian Martinez-Villalobos.

Aunque todavía persiste cierta incertidumbre sobre el momento exacto en el que se producirá el apogeo del episodio y cuál será su intensidad, el secretario general de la ONU, António Guterres, alertó esta semana de que las condiciones de "El Niño" "echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta".

El último episodio de "El Niño" se registró en 2023 y 2024. Más allá de que sea un fenómeno natural, Guterres insistió en que la única respuesta "eficaz" para paliar los impactos es "una acción climática a la altura de la crisis", que pase por "acabar con la adicción a los combustibles fósiles" y "acelerar la transición a las energías renovables". Además, señaló la importancia de "proteger a los más vulnerables e implementar sistemas de alerta temprana para todos".

De todas formas, en la comunidad científica existe un llamado a la mesura frente al alarmismo. Martínez-Villalobos se refirió al verdadero alcance de este fenómeno, sus capas de incertidumbre y cómo se entrelaza con el cambio climático. Además, explicó por qué hay zonas de Estados Unidos o Uruguay que son más propensas a sentir sus impactos.

¿Qué es el fenómeno "El Niño"?

Para empezar por lo básico: ¿qué es exactamente el fenómeno de El Niño?

El fenómeno de "El Niño" se define, básicamente, como el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical, especialmente en la zona este o central; es decir, un calentamiento por encima de lo que es típico.

Para entender esto, primero hay que mirar cómo son las temperaturas habitualmente. En general, el Pacífico tropical es muy caliente en su parte oeste, llegando a la zona asiática y sus islas, y es mucho más frío frente a la costa sudamericana. "El Niño" ocurre cuando se empieza a calentar esa parte oriental que generalmente es fría, y baja un poco la temperatura donde casi siempre es caliente. Cuando se genera este evento, el centro de acción está en el Pacífico tropical, pero altera los sistemas meteorológicos en casi todo el mundo. Por eso es que se está hablando de este fenómeno en todas partes del globo, porque todos los rincones del planeta terminan afectados por esto.

Personas caminan por una zona del río Amazonas que muestra signos de sequía en Santa Sofía, Colombia, por el fenómeno El Niño en 2024. AP
Zona del río Amazonas que muestra signos de sequía debido al fenómeno

Zona del río Amazonas que muestra signos de sequía debido al fenómeno "El Niño" en Colombia, 2024.

¿Y qué consecuencias traen estos cambios de temperatura a nivel global?

La clave es que el sistema climático está interconectado. Alguien podría decir: "Yo vivo lejos del Pacífico tropical, ¿qué me importa?". Pero lo que pasa en ese lugar afecta al resto del mundo de forma muy sensible. "El Niño" es un calentamiento oceánico, pero no ocurre de forma aislada: hay un acoplamiento sumamente importante con la atmósfera. Entonces, se calienta el océano y la atmósfera circundante cambia también, de formas que refuerzan este calentamiento. Como cambia la circulación atmosférica en esa zona, el resto del planeta se tiene que ajustar. Esto produce un reordenamiento: lugares donde típicamente llueve pueden sufrir sequías, y zonas áridas pueden recibir grandes precipitaciones. No es que vaya a llover más o menos en todo el mundo, sino que cambia la circulación, aumentando la probabilidad de inundaciones en ciertas regiones y de sequías en otras.

La relación de "El Niño" con el cambio climático

¿"El Niño" es un fenómeno natural? ¿Tiene alguna relación con el cambio climático?

Es un fenómeno 100% natural. "El Niño" es un modo de variabilidad climática natural. En un mundo hipotético, donde los gases de efecto invernadero se hubieran mantenido constantes, también habría eventos como "El Niño". Lo que ocurre ahora es que se presenta sobre una tendencia de fondo: el aumento global de la temperatura por el cambio climático. Las dos cosas se acentúan mutuamente en algunos aspectos. El cambio climático podría modificar las características o la intensidad de estos eventos, pero ahí es donde la ciencia tiene menos consenso y hay mucha investigación en curso. Sí tenemos consenso absoluto en cómo opera "El Niño" de forma natural y en que el cambio climático aumenta las temperaturas globales; la interacción exacta entre ambos es el área que aún estudiamos.

Inundaciones en EL Salto, Uruguay. AFP
Inundaciones en El Salto, Uruguay.

Inundaciones en El Salto, Uruguay.

Aún hay dudas sobre qué tan fuerte será y cuáles serán sus impactos regionales

¿Cómo impacta el fenómeno de "El Niño" en distintas regiones?

A menos que estés justamente en el Pacífico tropical, donde el calentamiento asegura más lluvias de forma directa, los impactos remotos deben entenderse de forma probabilística. "El Niño" no es una garantía matemática de que vaya a inundarse tu ciudad; lo que sí hace es "cargar el dado". En zonas donde "El Niño" típicamente genera lluvias, como puede ser en California o Florida en EEUU, en Chile central o en Uruguay (que de hecho es una de las regiones más acopladas al fenómeno, aunque esté incluso más lejos), lo que tienes es una probabilidad mucho mayor de sufrir inundaciones o eventos extremos.

Esto sucede sobre todo cuando los eventos de "El Niño" son fuertes, porque hay eventos moderados y otros bastante extremos, a esos algunos le llaman "El Súper Niño". Mientras más extremos son estos eventos, más fuerte se ve la señal. Pero sigue siendo una relación probabilística. Yo no apostaría mi casa a que va a pasar exactamente lo que dice el pronóstico general.

El último episodio de 'El Niño' registrado en 2023 y 2024 estuvo asociado a sequías en la Amazonía. AP
El último episodio de

El último episodio de "El Niño" registrado en 2023 y 2024 estuvo asociado a sequías en la Amazonía.

La alerta de la OMM sobre la inminencia de "El Niño" despertó cierta preocupación: ¿qué tan fuerte se espera que sea el fenómeno este año?

Los pronósticos científicos son rigurosos y suelen incluir sus notas de incertidumbre, pero a veces, en la traducción hacia los medios y el público general, esa incertidumbre se pierde. Yo sería más mesurado respecto a la intensidad del proyectado para este año. Hay algo en meteorología que llamamos "la barrera de predictabilidad de la primavera boreal". Esta nos muestra que los pronósticos de "El Niño" que se realizan entre junio y diciembre son muy fiables. En cambio, los que se generan entre febrero y mayo tienden a ser menos confiables. Los titulares alarmistas recientes se basaron en datos inicializados en esa época imprecisa del año. Es muy probable que estemos transitando hacia un evento de "El Niño", pero aún hay incertidumbre sobre qué tan fuerte será y cuáles serán sus impactos regionales exactos. Es vital comunicar esa duda. Si le prometemos al público un "Súper El Niño" y luego no ocurre con esa fuerza, la próxima vez la sociedad confiará menos en la ciencia y en las alertas tempranas.

¿Qué medidas se pueden tomar?

Dado que el dado "está cargado", ¿qué medidas concretas se pueden tomar para prepararse o adaptarse al fenómeno?

La gran ventaja de "El Niño", a diferencia de otros modos de variabilidad climática, es que es bastante predecible. Si hacemos un ranking, es el fenómeno que más posibilidades tenemos de pronosticar con meses de anticipación. Esa es la herramienta que nos permite prepararnos. Si los modelos proyectan una alta probabilidad de un año lluvioso, se pueden tomar decisiones preventivas: revisar y asegurar toda la infraestructura hidráulica y de conectividad ante posibles inundaciones, o en el sector agrícola, evaluar qué sembrar y qué cuidados técnicos implementar. Hay que prepararse para ese escenario más probable, pero sin descuidar otros efectos climáticos no relacionados con "El Niño".

También solemos escuchar sobre "La Niña". ¿Qué diferencia hay entre ambos?

A primera aproximación, "La Niña" es el inverso de "El Niño". Ocurre cuando el Pacífico central y este se enfrían más de lo normal. Sus impactos remotos tienden a ser, en términos generales, los contrarios: si en un lugar "El Niño" aumenta las lluvias, "La Niña" suele incrementar la probabilidad de sequía.

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