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Por Pablo Benítez y Marcelo Decaux

Santiago Sánchez, líder de la agrupación Origen Peñarolense y joven dirigente de 32 años, será candidato a las próximas elecciones presidenciales de Peñarol luego de tener su primera experiencia como consejero y de llevar al básquetbol aurinegro a su primera consagración de Liga Uruguaya de Básquetbol, transformando en campeón al equipo luego de 44 años.

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¿Qué significa en lo personal la responsabilidad que te encomendó Origen Peñarolense?

Es una responsabilidad muy grande, primero es un gusto que sigan confiando en mí como líder de la agrupación, que sigan considerando que tengo que ser el que los represente a ellos ante las diferentes autoridades de Peñarol, ante el público en general, ante los socios y que sigan confiando en mí como líder. Lo segundo es que siempre soñé, desde que me hice hincha de Peñarol, con jugar al básquetbol en Peñarol o jugar al fútbol. Y como no pude eso, ya que a los 15 años era muy malo en el deporte y no podía destacarme en ninguna de las dos cosas, pensé en algún momento en ser presidente de Peñarol. Cuando tenía 21 años y estaba estudiando como economista, por recibirme, me invitaron a formar parte de una agrupación política, el Movimiento 2809 de Marcelo Areco, y me fascinó la idea y ahí dije 'bueno, esto es un camino de curva larga' porque cuando no sos hijo de o no tenés un apellido conocido, si no lo hacés de curva larga es muy difícil. Entonces, para mí esto es parte de una consolidación. Ser candidato de un sueño que tuve cuando era muy chico.

¿Cómo ves hoy el mapa y el espectro político de Peñarol de cara a las elecciones de fin de año?

Hicimos encuestas en los últimos tiempos, pagadas a pulmón entre varios compañeros, porque la verdad es que si estamos en esto, tenemos que saber dónde estamos parados, y nos marcó que hoy los que tienen los votos son los dos expresidentes y el actual presidente, que son Jorge Barrera, Juan Pedro Damiani e Ignacio Ruglio. Son los que se perfilan para ser el próximo presidente de Peñarol. Y después venimos un montón de dirigentes atrás con más o menos simpatía, más o menos conocimiento, que se valoran en base a lo que hacen en el club. Al cerrar la temporada de básquetbol, ahora me da la oportunidad de poder enfocarme también en las elecciones donde creo que vamos a ser, como máximo, cuatro candidatos a presidente de Peñarol, entre los cuales esperamos estar nosotros hasta el final del camino.

¿Ya evaluaron como posibilidad alternativa tejer alguna alianza con alguno de ellos?

La realidad es que no se puede descartar nada en política porque la política es el arte de lo posible y de acá a las elecciones pueden pasar un montón de cosas. Tenés que estar abierto a que te puedan sorprender, a ver posturas, acercamientos y cosas en común para Peñarol que te pueden acercar a un expresidente o a un dirigente nuevo o a un dirigente actual para trabajar juntos. Puede haber un proyecto común a tres o seis años. La nuestro no es una candidatura pensando en este 2026, sino que es una candidatura pensando a largo plazo. Sabemos que nosotros este año probablemente no tengamos la fuerza suficiente para ganar la próxima elección. Es bastante lógico lo que estoy diciendo, pero sabemos que si seguimos trabajando, siendo humildes y de manera constructiva, no desde la desacreditación a otro compañero peñarolense, seguiremos aprendiendo más del club.

¿Qué se puede trasladar de tu experiencia del básquetbol al fútbol?

Nuestra curva de aprendizaje comenzó en 2016 trabajando en las formativas de básquetbol. Hoy, 10 años después, siendo presidente del básquetbol y logrando resultados, creo que podemos colaborar con Peñarol para hacerlo más grande y, como es el número de nuestra lista, que es la lista 6, por qué no apostar a ganar esa sexta Libertadores que es lo que nos hace soñar a todos, a más de un millón y medio de hinchas.

¿Hay algún candidato con el que te sientas más cercano de los que se van a presentar a las elecciones?

Creo que los tres presidentes han hecho cosas importantes para Peñarol. Juan Pedro, que fue el más lejano como presidente, hizo un estadio y forjó las formativas dejándolas de una manera muy buena a nivel de Latinoamérica. Jorge Barrera, cuando tomó la presidencia del club, abrió las puertas y le dio lugar a un montón de gente a meterse más en los temas de la institución y conocer más a Peñarol. Nacho Ruglio hizo un ordenamiento económico que era importante para un determinado momento y trabajó en infraestructura. Existen cosas de cada uno de ellos que no me han gustado, pero como he trabajado con los tres, soy más de tomar lo mejor de cada uno, como me pasó en el básquetbol donde aprendí un montón de los expresidentes Luis De María, Evaristo González y Gastón Diz, para ser quién soy hoy. Hay que trabajar básicamente en equipo y tomar lo mejor de cada uno, obviamente dándole una impronta personal a cada forma de liderazgo, de cómo queremos trabajar nosotros y de cómo sería liderar una organización tan compleja como es Peñarol.

Esa línea de pensamiento va de la mano con lo que pasó cuando Ignacio Ruglio te dio la presidencia de básquetbol, Evaristo González manifestó que la alianza opositora tuvo un quiebre, pero tu agrupación manifestó tu independencia y desde entonces votaste a favor y en contra del oficialismo. Lo mismo replicaron otros dirigentes, como Fernando Jacobo ¿Es ahí dónde estás parado hoy en la actual directiva?

Te sumo otro dirigente más, Guillermo Varela, porque quizás Rodolfo Catino, Evaristo y Edgardo Novick, capaz que en el último año y medio han estado más mancomunados en los temas desde el lado de la oposición pura y dura. Pero Varela ha votado cosas con Nacho y ha votado cosas con la oposición, también desde el lado de la independencia. Yo soy de concebir la forma de hacer política de manera constructiva a favor del club. Yo no puedo trabajar para hacerle mal o trabajar para hacer mierda a alguien o a un grupo político en particular dejando de rehén a Peñarol. Cuando nosotros tomamos la presidencia del básquetbol, la cual tomo yo pero es mi grupo el que me arropa, nosotros creíamos que dejar el básquetbol en manos de Evaristo en ese momento, encajándole un 6 a 5 a Ruglio en directiva y poniendo a Evaristo en el básquetbol con Ruglio de presidente y Eduardo Zaidensztat de tesorero y vicepresidente, era dejar al básquetbol en una batalla, en medio de dos bloques que iba a ser muy malo para el club. Estoy convencido de que no hubiéramos ganado este año. Y no porque considere que Evaristo no sea apto de dirigir una disciplina, que sí lo considero, pero era dejar al básquetbol de rehén. Y lo que nosotros hemos hecho durante ese tiempo en adelante, básicamente, es votar cada una de las cosas de manera independiente y autónoma y llevándola a la mesa de votación de la agrupación nuestra.

¿Y cómo lo hacen en la interna?

Tenemos una agrupación en la cual votamos las cosas, tomamos postura, dejamos hablar más e informarnos más de quién sabe de ciertos temas. Por ejemplo, si vamos a hablar de un tema de fútbol femenino tenemos a Cecilia Santucho que trabaja ahí como tesorera y sabe más que nosotros y va a ser la que predomina en cierto grado. Lo mismo yo en el básquetbol. En formativas tenemos a Sebastián Silvera y Daniel Tealdi. Estefania Techera trabaja en deportes anexos y así te puedo nombrar muchísima gente, porque lo que hemos hecho como agrupación es abrir las puertas de Peñarol a muchos para trabajar y conocer Peñarol. Hemos votado cosas con Nacho, sí, pero hemos votado cosas en contra de Nacho.

La renovación de Ignacio Sosa fue una de ellas.

Ahí tuve una fuerte discusión con Nacho. Le dije, 'Nacho, ¿cómo vamos a renovar anticipadamente a un jugador que tiene contrato un año y pico más para adelante para que se pueda ir a fin de año? No tiene sentido'. Y terminó pasando eso. Renovamos anticipadamente un contrato con una cláusula que permitía una salida para que se pudiera ir a fin de año. ¿Qué sentido tenía esa renovación? Pero no es estar a favor de alguien ni estar en contra del otro. Eso es lo que pasa en Peñarol: si vos no estás a favor mío es que estás en contra mío. Y yo esa forma no la quiero. Si a mí me van a hablar de que la forma de hacer política en Peñarol es estar a favor tuyo para estar en contra de todo lo demás, de lo que plantea la otra persona que está en la vereda supuesta, no la quiero. No me voy a sumar a eso.

¿Y en lo macro, como candidato a la presidencia de Peñarol, qué es lo que pensás que se tiene que mejorar? Comparativamente, porque a la gente le gusta comparar mucho con lo que está, nosotros tenemos grandes diferencias y cosas en las que estamos de acuerdo de la conducción de Ruglio y Zaidensztat. Apoyo la postura de Peñarol de apostar en la infraestructura, ahí me parece que hemos dado un gran salto con la Ciudad Deportiva, pero no puedo entender que no podamos pagar un césped híbrido financiado porque la única manera de pagar algo de infraestructura es de forma contado. No puedo entender que un polideportivo para la Ciudad Deportiva que vale varios millones de dólares, si no es contado no lo podamos hacer. Nacho y Eduardo han tenido una política de infraestructura de que todas las cosas que se hagan tienen que ser al contado y no como proyecto de largo plazo en el club. Ellos te dan su explicación de que tomaron al club con muchas deudas y con muchas cosas no documentadas y que tuvieron que ordenarlo, pero me parece que no es una razón suficiente. Otra cosa que no estoy de acuerdo y que cambiaría por completo es la política comunicacional de Peñarol. Eso te lo dije hace dos años y medio y te lo reitero ahora. Peñarol no puede comunicarse ni por estados de WhatsApp ni por salida a todos los medios de todos los dirigentes hablando en nombre de Peñarol. Eso no puede existir.

¿Y cómo se cambia?

Tiene que haber una figura que nos ordene a todos los dirigentes y a toda la estructura que nos diga que durante los próximos dos o tres meses van a salir dos dirigentes para institucionalmente dar determinadas señales. Después, en etapa de elección, en los últimos cuatro o cinco meses, nos ordenamos y que cada uno salga a proponer sus ideas. Pero que durante tres años estemos haciendo política utilizando a Peñarol, no estoy de acuerdo. Y tampoco podemos estar haciendo un bombardeo constante por canales que no sean los adecuados para un club tan gigante representante de Peñarol. Después, otra cosa que cambiaría es la coordinación de las divisiones formativas, algo que vengo viendo de que necesita un cambio.

Ahí se generó un cambio recientemente en captación con la llegada de Germán Sixto y la salida de Néstor Goncalves.

Hemos sumado esa figura que es muy importante, desde Defensor Sporting, y ha revolucionado un poco la captación. Ese trabajo se va a dar en los próximos años. Pero creo que necesitamos un cambio en la coordinación y ordenar cambios en la forma en que estamos coordinándonos dentro de las divisiones formativas. Y después, lo más importante es la política AUF. Ahí pondría un foco completamente distinto. Peñarol no puede estar peleado con todos los estamentos de fútbol, menos con la Asociación Uruguaya de Fútbol, menos con la Conmebol. Ahí es donde tenemos que volver a estar, tenemos que decir todo en lo que no estamos de acuerdo, pero desde adentro. Y obviamente no podemos estar en una relación tirante todo el tiempo. Tengo pensado nombres para que sean representantes de Peñarol en diferentes lugares de la AUF, nombres de mi confianza y nombres que quizás hasta ni voten conmigo para que pueden integrar ciertos tribunales, pero nombres buenos que son de Peñarol y a mí lo único que me importa es tener a los mejores nombres para Peñarol.

Santiago Sánchez

¿Te preocupa el panorama económico que va a asumir la nueva directiva? El oficialismo presentó un flujo de fondos para proyectar sus últimos meses de su mandato, Peñarol no hizo una buena Copa Libertadores ni una buena recaudación, se compró la ficha de Matías Arezo pero aún no se pagó y la pagará la nueva directiva en enero de 2027, 2028 y 2029, ahora vence la tercera cuota de Leonardo Fernández ¿Cómo ves ese panorama?

Me preocupa, sí y me quiero ocupar, también. Me formé para eso, por eso estudié Economía. Siento que soy una persona que puede trabajar perfectamente con los números de club, ordenarlos, como lo ha hecho muy bien Eduardo durante este último tiempo, como lo hizo muy bien Isaac Alfie antes. Todo con contextos distintos, pero han trabajado muy bien y han ordenado la caja de Peñarol. Nosotros consideramos que Peñarol tiene una gran ventaja al momento, que es que no tiene garantía cedidas de ningún tipo, tenemos garantías totalmente libres, como por ejemplo los flujos de fondo de los socios que es una garantía muy rápida de poder tomar con cualquier banco. Peñarol está recibiendo entre US$ 10 millones y US$ 11 millones por concepto de cuotas sociales por año y es un dinero muy rápido de hacerse de liquidez. Como nos hemos manejado en el básquetbol donde hemos pagado mensualmente como corresponde, queremos manejarnos en el fútbol y que se siga lo que ha hecho Zaindesztat. Queremos que se siga cumpliendo y que se sigan pagando los 12 meses en fecha y forma, pero si surge algún imponderable, tenemos garantías reales que se pueden tocar rápidamente. También hay contratos de largo plazo, como por ejemplo con ciertas empresas que son comerciales, que son esponsor de Peñarol, que también son garantías reales, que te aceptan en cualquier banco. Así que estamos en un momento que obviamente nos preocupa cómo ha crecido en los últimos años la inversión de Peñarol, para no hablar de gasto, en cuanto a que es un presupuesto mucho más alto, preocupa, pero creo que el club tiene los ingresos suficientes. También están los nuevos ingresos del contrato de televisión, que se aumentó pero Peñarol no cobra US$ 8,2 millones como se dijo, sino US$ 7,7 millones, hay tres lotes firmados y tres no por lo que se están pagando tres de los seis lotes. Los ingresos aumentaron con respecto a lo que se recibía antes.

Con el nuevo contrato se libertó el merchandising para Peñarol, ¿cómo lo está explotando el club?

Creo que aún no se está explotando al 100%. Esa parte me apasiona y lo propuse hace tres meses en directiva, cuando se dio la salida de un valor rentado dentro de Peñarol que era Nicolás Volonteiro, que era una especie de encargado de marketing y comercial, y propuse reponerlo rápidamente y darle potestades más amplias al departamento comercial, pero no tuve mucho andamiaje por parte de los directivos actuales porque consideran que el próximo presidente tiene que formar su propio equipo comercial. Ma pareció una medida totalmente errónea, porque el departamento comercial de Peñarol es independiente de las medidas políticas que tomamos los dirigentes. Pero no logré ese convencimiento, así que es algo que tenemos que seguir trabajando. Las políticas comerciales, las decisiones de merchandising y las decisiones de naming tienen que ser institucionales y no tienen que depender de los políticos. Hoy se considera que los políticos está bien que los negocien, no estoy de acuerdo y sería otro de los grandes cambios que aplicaría en Peñarol. Estoy al tanto de la realidad económica de Peñarol, me preocupa pero sé que lo podría resolver con ciertas medidas.

¿Cuál es el presupuesto actual de Peñarol?

Hoy el presupuesto del fútbol de Peñarol está arriba de los US$ 20 millones.

¿Es viable mantenerlo para el año próximo?

Sí, porque Peñarol entre socios y televisión ronda ingresos entre US$ 18 millones y US$ 19 millones, solamente esos dos ítems, más los comerciales, derechos de televisión, más las copas internacionales, la venta de jugadores, el cobro de derechos de solidaridad por jugadores formados, ahí son más de US$ 30 millones que pueden ser más si se hacen buenas campañas a nivel internacional, rondando los US$ 40 millones. Entonces, tenemos mucho margen para seguir creciendo, sobre todo en la venta comercial jerarquizando más el nombre de Peñarol. También con los derechos de merchandising y los derechos de explotación del estadio Campeón del Siglo por los que estamos en juicio con Tenfield.

¿Y en lo deportivo?

Haría algo similar a lo que hice en el básquetbol, que es profesionalizar la estructura y rodearme de gente que entienda de fútbol que no tiene por qué ser mediática, porque yo en el básquetbol me rodeé de muchísima gente que sabe de básquetbol pero que no es mediática, que nadie sabe que están, pero que están conmigo todo el tiempo y gracias a ellos logramos el campeonato. Y no los tengo todo el tiempo en la radio diciendo 'hay que hacer tal cosa, hay que hacer tal otra'. Rodearse de gente de fútbol y profesionalizar la estructura con gente rentada, que sea profesional y que utilice las herramientas que existen en el mundo moderno para tomar decisiones de fútbol. Entonces, un poco por ahí irían mis propuestas, pero estamos trabajando ya en un plan de gobierno que sobre finales de agosto, lo vamos a presentar ya públicamente con un montón de personas también que consideramos idóneas para cada una de las áreas. También debe ser un objetivo institucional lograr clasificar al Mundial de Clubes 2029, esforzarnos para lograrlo de alguna manera ya que hoy somos el equipo uruguayo mejor posicionado.

Peñarol viene ganando a los tumbos y si bien Nacional está peor, el año por ahora no es bueno, ¿qué apuestas concretas tenés para potenciar el área fútbol?

Nos tenemos que basar en una estructura deportiva en la que el líder del proyecto tiene que ser el gerente deportivo y a ese gerente deportivo es al que tenemos que escuchar. ¿Por qué es tan importante? Porque si tenemos, por ejemplo, proyectos de club que son laterales derechos, defensa central, un mediocampista y un puntero, esos jugadores tienen que jugar y no puede venir ningún técnico de turno que te diga que esos jugadores son prescindibles por traer otros de afuera. Porque los proyectos de club son los más importantes. Para bancar buenos planteles en cuanto a lo económico el club tiene que vender y así poder tener los presupuestos de US$ 40 millones que te hacen ser competitivos con los argentinos, no con River o Boca ni con los grandes de Brasil, pero sí con alguna cantidad de equipos de esos países. Para tener equipos competitivos, con buenos presupuestos, el club tiene que vender, pero para vender jugadores tienen que jugar y si no juegan, no se pueden vender. Me dolía mucho antes cuando se iba un juvenil sin jugar en Primera, eso es lo peor que le puede pasar al club. Los juveniles tienen que jugar, tienen que ganar y después se pueden ir. Ese equilibrio es el que tenemos que lograr. Por eso es tan importante la figura del director deportivo, la figura del secretario técnico, coordinación de formativas, coordinación de captación y entrelazados todos ellos. No pueden trabajar cada uno por su lado. El técnico tiene que saber que tiene que adaptarse a todo eso.

Eso fue muy entreverado en Peñarol en el mandato actual con los roles que tuvieron Agustín Alayes, Marcelo Rodríguez y el propio Diego Aguirre...

Diego es un técnico que ha sido impresionante en cuanto a los resultados. Diego es Peñarol. Es el técnico con el cual queremos cerrar este mandato pero cuando lo termine tenemos que barajar y dar de nuevo para ver hacia dónde queremos perfilar al club y a dónde lo queremos llevar. Hay que analizar en base a los resultados de este año. Sea Diego o no sea Diego el técnico del año próximo, y no descarto que Diego siga, el entrenador deberá adaptarse a esas normas de que hay un director deportivo, un secretario técnico, un coordinador de formativas y un jefe de captación y que tienen que trabajar en equipo.

¿Qué mejoras tenés previstas hacer para el acceso y salida del Campeón del Siglo y la posibilidad de que el estadio pueda ser parte de la organización del Mundial 2030?

Ese tiene que ser otro objetivo de Peñarol que se va a intentar concretar en 2027 o mediados de 2028, de que algún partido del Mundial 2030 se juegue en el Campeón del Siglo. Para eso hay que meter más gestión en el Campeón de Siglo. Tenemos una buena oportunidad -volviendo a lo comercial que es algo que me apasiona mucho y queremos ponerle un foco muy grande dentro de la gestión próxima- que es la venta de palcos y butacas del próximo periodo que vence en 2028. Ese es un tema muy importante porque tenemos que cubrir una erogación importante con respecto a cuotas que van aumentando del BROU, cuotas que Peñarol ha cumplido siempre porque se descuentan inmediatamente de la sociedad anónima del Campeón del Siglo. Los rumores de que Peñarol no ha cumplido con algunos cuotas son falsos porque eso se cobra primero y después queda el resto del dinero, porque están todas cedidas las garantías en base a ese dinero. También hay que hacer la renovación de todo el tema de los molinetes porque hay muchos en desuso en este momento. En las tribunas Cataldi y Damiani hay muy poca cantidad de molinetes activos. Hay que cambiar el sistema de accesos para hacerlo más ágil. El tema vehicular es muy importante y Peñarol tiene que definitivamente hacer una inversión en la compra de algún terreno contiguo, más allá de que los valores son importantes, pero tenemos que hacer un estacionamiento de verdad para poder hacer una evacuación más rápida y que la gente tenga donde parar y no tenga que estacionar a 10 cuadras del estadio. Hay muchísimas cosas para hacer, pero la manera de hacer eso es escuchando a los que saben, que en este caso no soy yo. Para eso formaría un equipo con gente que sean expertos en la materia rápidamente para que tengamos la mejor decisión y eso va a estar contemplado dentro de los presupuestos para que se pueda hacer plenamente y que sea una prioridad del club.

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