Son las 10 de la mañana en Artigas, y desde el puente internacional que conecta esta ciudad uruguaya con su vecina brasileña, Quaraí, se puede ver como a lo lejos un carro tirado por dos caballos cruza el río por uno de sus puntos más llanos. Las cuatro bolsas de portland, y las tres cajas de baldosas que lleva fueron compradas en Brasil y trasladadas a Uruguay, esquivando la oficina aduanera que está en el lado brasileño del puente.
"Cada día me levanto y voy a la guerra": confesiones de un contrabandista
Marcio cruza con un carro y dos caballos materiales que le encargan; si llueve o el río Cuareim crece se queda sin trabajo y sin comer