Nacional > COVID-19

“Gota a gota”: donar sangre en tiempos de coronavirus

Tras la confirmación de los primeros casos de covid-19 en Uruguay disminuyó la cantidad de donantes de sangre 

Tiempo de lectura: -'

14 de mayo de 2020 a las 17:22

El viernes 13 de marzo se confirmaron los primeros casos positivos de coronavirus en Uruguay. Los primeros días de este mes las autoridades del Sistema Nacional de Sangre (SNS) notaron un descenso importante en la cantidad de donantes, y eso podría ser un problema para los pacientes que necesitan hemocomponentes de forma periódica. 

Generalmente cuando se considera la donación es a causa de una necesidad puntual: un amigo o familiar tiene que reponer un volumen de sangre porque tendrá una intervención quirúrgica. Quizás sea una única vez en la vida. Pero hay pacientes oncológicos que requieren componentes sanguíneos todos los meses y los tratamientos no se detienen por el covid-19. Por eso, para el SNS es fundamental mantener el banco de sangre abastecido. 

¿Es trabajador de la salud? ¿Estuvo de viaje en el último mes o tuvo contacto con alguien que lo estuvo? ¿Presenta síntomas respiratorios, fiebre o dificultad para respirar? ¿Ha estado en contacto con alguien que presente estos síntomas?

La voz del otro lado del teléfono tiene muchas preguntas y todas apuntan a lo mismo: descartar posibles casos de personas con covid-19. Es un primer filtro. Ahora todas las personas que quieran hacer una donación tienen que llamar previamente y agendarse, de esa forma se evitan aglomeraciones al momento de asistir. En el SNS se entregan seis números por hora en la mañana y cuatro cada hora  en la tarde. 

Las indicaciones son sencillas: concurrir con cuatro horas de ayuno, dormir al menos seis horas la noche anterior, presentar la cédula de identidad en buenas condiciones al momento de la donación y no llevar acompañantes. 

Requisitos para donar sangre: 
Tener entre 18 y 65 años.
Pesar más de 50 kilos. 
No haber donado sangre en los últimos 3 meses para los hombres, o 4 meses en el caso de las mujeres. 
Presentar un buen estado de salud.

Son las dos de la tarde del día indicado y en el SNS, ubicado sobre la avenida 8 de Octubre, sólo están sus funcionarios. Los pisos tienen franjas amarillas que marcan el límite donde el donante puede pararse para no estar cerca de los trabajadores, que a su vez realizan sus tareas con tapabocas detrás de mamparas translúcidas.

Me anuncio. Me apuntan con un termómetro láser y me entregan una planilla con información y un formulario con 37 preguntas que debo completar. Que si es mi primera donación, si puedo estar embarazada, si utilizo medicación y de qué tipo, si tengo enfermedades, si recibí transfusiones, si me hice tatuajes o piercings en el último año, si tengo o tuve alguna enfermedad de transmisión sexual, si consumo drogas. Finalmente, una firma de consentimiento.

A esta altura en la sala de espera somos dos posibles donantes. Un hombre llegó para hacerlo a pedido de un amigo.

“Podés sentarte en los lugares que no están marcados”, le dicen mientras le entregan las planillas. Para asegurar una distancia prudente entre los asistentes algunas de las sillas tienen una cruz amarilla hecha con la misma cinta que marca el piso, en ese lugar no se puede ubicar nadie. Los asientos habilitados tienen una separación de al menos un metro y medio. De todas formas, los dos nos ubicamos en extremos opuestos de la habitación. 

Antes de pasar a la sala de donación hay que tener una consulta médica que implica un control de presión y de la cantidad de glóbulos rojos en sangre. La doctora profundiza en algunas de las respuestas del formulario y señala que algunas pueden ser muy “sensibles o personales”, pero afirma que son necesarias para corroborar que la sangre sea “segura” para quien la reciba. 

En la sala de donación sólo están las técnicas. Durante los 10 minutos que estoy en la habitación no entra nadie y los otros sillones permanecen vacíos. En pocos minutos me sacan 450 mililitros de sangre que van por un tubo hasta la bolsa con anticoagulante que se mece a mi lado mientras aprieto una pelotita de goma. Eso es todo. Esa sangre va a pasar por una etapa de evaluación y un proceso para obtener los hemocomponentes específicos que van a ser transfundidos según las necesidades de los pacientes.

“En este momento que te acepten como donante es un privilegio. No solo porque sos una persona sana, sino porque tenés la capacidad de hacer algo tan maravilloso como esto, que te lleva unos poco minutos”, comenta Beatríz Esperanza mientras toma algunas muestras para analizar.

La técnica en hemoterapia explica que un volumen de sangre puede beneficiar al menos a tres pacientes. Los glóbulos rojos se almacenan durante 42 días, mientras que las plaquetas solo duran 5 días y el plasma se mantiene durante un año. 

Un salvavidas en el momento justo

“La donación de sangre es un acto voluntario de un elemento que no tenemos otra forma de obtener más que con esa generosidad tan grande de dar parte de uno para el que lo necesita”, así lo define la directora del SNS, Lourdes Viano. Asegura que los bancos de sangre del país tomaron medidas "para darle el máximo de seguridad al donante".

Viano se preocupa en remarcar la importancia de la donación periódica y sostenida: "No tenemos tanques de guerra ni nada que requiera que tengamos que salir ya con litros y litros de sangre, lo que necesitamos es la gota día a día. De nada sirve si nosotros hoy tenemos 300 donaciones  y después por un mes no tenemos donantes", menciona.

Según los últimos datos recolectados por la institución, en base a las estadísticas de actividad de los servicios de medicina transfusional  de todo el país, en 2018 fueron 40 mil los pacientes que tuvieron al menos un acto transfucional. "¿Qué significa esto? Que hay 40 mil uruguayos que pueden seguir acompañándonos gracias a la generosidad de otro", dice Viano y asegura que "la donación es importante como el salvavidas que nos tiran en el momento justo que lo estamos necesitando".

Donante voluntario

La directora del SNS señala la relevancia de trabajar en conjunto con la comunidad para mantener los niveles de donación. En este sentido, la dependencia implementa la figura del "donante voluntario". "Si donás cuatro veces en dos años y luego cuando llegás a esa quinta, seguís donando una vez por año te transformas en lo que nosotros llamamos el donante voluntario, y con eso podés garantizar las necesidades de sangre de tus familiares en primera línea: padres, hijos y cónyuges", explica Viano.

La doctora añade que Uruguay "está transitando entre el donante de reposición (aquel que dona en una situación puntual) y el donante voluntario", y que quienes deciden donar periódicamente son más personas de lo que pensaban. 

De todas formas, cualquier donante cuando sale del SNS se lleva un "crédito". Se trata de un certificado de donación que equivale a presentar un donante en cualquier institución de salud en caso de que un amigo, conocido o familiar lo requiera y tiene una duración de un año. 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...