Economía y Empresas > Entrevista

“La manera de ser exitoso es no querer abarcar todo”

Nadia Dib es fundadora y presidenta de la Fundación Jazmín, y considera que los directivos de ONG deben pasar por una formación de carácter empresarial 

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08 de mayo de 2019 a las 05:02

La abogada Nadia Dib es madre de cuatro niños. Uno de ellos, Jazmín, nació con una discapacidad, y Dib, junto a su marido, el empresario Fabián Kopel, decidió volcar su experiencia “en algo positivo par la sociedad”. Hace cuatro años crearon la Fundación Jazmín. Como Kopel es arquitecto se dedicaron en primera instancia a la mejora de espacios públicos (como la plaza Portugal en Monte Caseros). “Pero la idea no es donar una plaza como padres, sino sembrar una semilla”, aclara Dib, quien considera innovador el haber iniciado la fundación a partir de un convenio de cooperación con la Intendencia de Montevideo y la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República. 

El año pasado la Universidad de Montevideo la invitó a un desayuno en el que se informaba sobre becas para participar del programa Desarrollo de Directivos de ONG de la escuela de negocios IEEM. Dib se presentó y quedó seleccionada como representante de una de las cuatro ONG que cursaron ese programa de formación empresarial.

Luego de cursar, fue elegida para realizar un viaje de buenas prácticas a Estados Unidos, que emprenderá dentro de pocos días. Será una experiencia que combinará reuniones con académicos, activistas, directores de ONG y “la mano derecha del alcalde de Nueva York, que está haciendo un trabajo increíble para convertir a esa ciudad en la más accesible del mundo”. 


¿Cómo fue el proceso de creación de la fundación?

No vemos a la fundación como un acto de beneficencia, sino con una cabeza más de empresa. El fin es social; por supuesto, es la mejora de la vida de los chicos con discapacidad y sus familias en distintos ámbitos. Los directores somos mi marido y yo, junto a Sebastián Sánchez –socio del estudio Kopel-Sánchez–, Diego Lev –director de la agencia Notable– y el arquitecto Roberto Moraes. Son cabezas que están en el mundo empresarial con las que trató de sentar una base sólida. 
Fue tomando vuelo, nuestro mensaje se fue propagando y nos convertimos en referentes. Por ejemplo, la Intendencia de Maldonado se inspiró en nuestro proyecto para juegos que instalaron en plaza México y el Jagüel. 

¿Qué fue lo más relevante del programa de Desarrollo de Directivos de ONG del IEEM?

El ida y vuelta. Por un lado está la importancia de la posibilidad de que directivos de ONG tengan una formación empresarial y entiendan, por ejemplo, de presupuesto, marketing, lo laboral. Eso es importante para poder cumplir con los objetivos de la organización. Hay un montón de aspectos que hacen a la formación empresarial que el director de una ONG debe tener claro. Pero también se da a la inversa: la posibilidad de que el empresario o el gerente sepa que tiene una responsabilidad social; no solo tiene la responsabilidad de que le vaya bien en el negocio. Está bueno el encare que tiene el IEEM en este tema. Con la formación académica y el networking surgen cosas y contactos buenísimos. El programa también me sirvió para ganar confianza.

¿Con qué conceptos o herramientas específicas te quedaste?

Como directivo de una organización está bueno tener más clara la parte de relaciones laborales y manejarla como una empresa. Pero también cómo armar un plan de negocio; conocer un poco de cada cosa, para saber a quién delegar y a quién pedir ayuda. 
Un concepto relevante es que no podés como ONG querer abarcar todo lo que hay en un tu temática, porque hay millones de cosas. Tenés que tener claro cuál es tu objetivo, y que la forma de ser exitoso no es querer abarcar todo sino ir donde vos sabés que podés hacer el cambio. Tenés que embanderarte con eso y seguir tu camino. Es tener más claridad en planear estratégicamente cuál es tu objetivo, y manejarte con la cintura suficiente para tener buena relación con distintos agentes que van a servir para tu causa. 
Hay ONG que están muy metidas en su problemática social y conocen poco de otros ámbitos empresariales. Y a veces las cosas no pasan por los recursos que puedas tener, sino por cómo te podés mover y conseguir socios estratégicos. 
Se trata de adquirir conocimientos para ser un mejor directivo y que la ONG no se agote, y poder crear proyección a largo plazo. 
 

"El empresario o el gerente no solo tiene la responsabilidad de que le vaya bien a su negocio; sino que como agente (social) tiene una responsabilidad social” 


¿Qué espera del próximo viaje para conocer buenas prácticas en su campo de acción?

Vamos en representación de Uruguay a tratar de tender redes y justamente a traer buenas prácticas. La idea es que sirva para generar contactos, introducir el tema en el ámbito académico y mejorar las políticas públicas. 
Estamos en un momento bisagra: la gente se empieza a interiorizar más del tema, los padres de niños que no tienen discapacidad están más sensibles a la temática. Es un momento en el que los agentes que conocemos del tema y podemos aportar debemos hacerlo. 
La idea es poder generar un cambio en serio, de paradigma, que la persona con discapacidad no sea solo un paciente sujeto de un beneficio o una pensión, sino un ciudadano que tiene derechos que el Estado debe hacer cumplir.

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