3 de mayo de 2020 5:00 hs

Es probable que a la mayoría de los escritores, guionistas, cineastas y músicos alguna vez se les haya pasado por la cabeza escribir, filmar o cantar una historia sobre su ciudad natal. Las raíces siempre están ahí, listas para colarse en el trabajo y la obra, y la necesidad de homenajearlas –o despotricar contra ellas, quién sabe– no para de fluir. Pero no siempre sale bien. Y no son pocos los que lo han intentado y han terminado por rejuntar un par de vivencias demasiado personales e intrascendentes. O, simplemente, no demasiado interesantes. Pero este no es uno de esos casos.

Cuando el guionista Mike Makowsky miró a su pasado, a su pueblito natal en Long Island, Nueva York, y recordó un episodio bastante sonado por aquel 2002, no se encontró con una historia pequeña y acotada al universo de sus vecinos: se encontró con uno de los fraudes económicos más importantes y pesados de Estados Unidos. Con una historia que marcó su adolescencia y que se publicó en las portadas del New York Times y otros medios similares. Con un puñado de personajes tan atractivos como manipuladores y ruines. ¿Y dónde pasó? En su escuela pública. Entre los almuerzos, los partidos de fútbol americano, los exámenes y los clubes extracurriculares. Ante las narices de todos. Durante más de diez años.

La película que escribió Makowsky y cuenta este episodio se llama Mala educación, se estrenó el pasado sábado en HBO y se puede ver por HBO GO y en cualquiera de las plataformas de los cables locales que reproduzcan ese contenido (NS Now, por ejemplo). Está dirigida por Cory Finley y delante de cámaras tiene un elenco para anotar: la ganadora del Oscar Allison Janney, el genial Ray Romano y, sobre todo, un descomunal Hugh Jackman. Es –y sobre esto quedan pocas dudas una vez terminada la película– una de las mejores actuaciones de su carrera.

Más noticias
HBO

Mala educación tiene todos los boletos comprados para los próximos Emmys, los premios que ponen el foco en lo mejor de la televisión. Todavía no sabemos si se van a hacer o no, pero aunque no suceda, está claro que en un año de pocos estrenos y casi nula actividad en las salas este tipo de producciones pensadas exclusivamente para la pantalla chica ganan peso y relevancia en la consideración del público. Que sean estrenadas en este formato, además, hace que en este contexto su “ventana” de exhibición sea todavía mayor. Porque si hay algo a lo que la gente está atenta en estos días es al streaming. Y aunque el 2020 nos ha arrebatado por ahora la posibilidad de los estrenos cine, todavía podemos disfrutar de la aparición de grandes películas allí. De películas como esta.

Con los fondos públicos no

Es 2002 y la escuela pública de Roslyn, en Long Island, acaba de conseguir el puesto cuatro en el ranking de los mejores centros de estudios estatales del país. Sus alumnos fluyen a Harvard, Yale, Columbia y otras instituciones de prestigio con facilidad y los programas extracurriculares son ejemplo para todo el país. El hacedor de todo eso es el superintendente Frank Tassone (Jackman), un hombre prolijo, trabajador, totalmente enfocado en sacar adelante a todos los estudiantes de la escuela y que hace lo posible porque el presupuesto que necesitan se apruebe todos los años. Frank es una estrella y siempre consigue lo mejor para su escuela. Pero algo pasa.

Un descuido del hijo de una de sus colaboradoras más íntimas, Pam Gluckin (Janney), enciende algunas alarmas: al parecer, la mujer estaba utilizando algún que otro peso de la escuela para, por ejemplo, reformar su piscina. Pero el malentendido que hizo que Pam se olvidara de que se había guardado US$ 200.000 de los contribuyentes en el bolsillo se soluciona rápido: Frank la obliga a devolver todo, la echan de su puesto y declaran a la prensa que la mujer tenía actitudes sociopáticas. Se lavan las manos y siguen adelante. Ella, sin embargo, deja un recado antes de irse: “La sociópata acá no soy solo yo”.

Lo que comienza con una tarjeta sospechosa se convierte en una madeja cada vez más grande, y el olor a podrido de la situación aumenta. Y por esas casualidades de la vida, a una estudiante que escribe en el diario escolar se le ocurre investigar la procedencia de los contratistas que la institución está empleando para una reforma bastante millonaria. La chica descubre muchas cosas raras y se queda con una certeza: el carismático y perfecto Frank es un poco más turbio de lo que su pelo engominado y su piel estirada por las cirugías muestran.

Que esta estafa tan insólita, sostenida y perfectamente encubierta sea real es sorprendente. Que todo haya sido descubierto y publicado por los propios estudiantes –y luego levantado por los grandes medios– también. Pero lo que más perplejo lo deja a uno es que, a la par de uno de los mayores fraudes de la historia de EEUU, la escuela de verdad funcionaba de manera excelente. El trabajo de este hombre que se llenaba los bolsillos y al mismo tiempo pregonaba la honestidad era perfecto, y es por eso que su historia es tan atractiva. El de Frank Tassone es un personaje con tantos matices que era difícil para el actor que lo fuera a interpretar no caer en el absurdo. Por eso Jackman está impresionante. El actor que alcanzó el record Guinness interpretando a Wolverine logra ser un manipulador despiadado y un profesor atento, un entusiasta de sus alumnos y un corrupto sin remedio, un farsante con tres vidas en paralelo y un líder inspirador, un alma sensible que lee a Dickens en clubes de lectura y un maniático sin tapujos al que no le importa aplastar a sus rivales. Es, en resumen, un papel por el que cualquier actor mataría.

HBO

Pero si quitáramos esta gran interpretación, aun así nos quedaría una comedia negra muy sólida que se construye con paciencia y que Finley, su director, dirige con pulso calmo pero decidido. Se agradece, además, que la risa se produzca de manera incómoda, muy ocasionalmente, y no forzada por un guion que cree que la necesita. Y sobre todo, se agradece que sea mortalmente entretenida, que su hora y 50 se vaya como agua. En este panorama, tener un estreno de estas características equivale a una bocanada de aire fresco, a un paseo por la rambla.

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos