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¿Qué pasa con los niños que hablan como dibujos animados?

La psicóloga Virginia Sander habla del comportamiento de los niños que utilizan el lenguaje neutro en su vocabulario diario

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02 de febrero de 2017 a las 05:00

Los programas infantiles emitidos en los canales de cable uruguayos suelen tener una traducción en castellano neutro. Este modelo está basado en el español mexicano y su fin es borrar cualquier terminología cultural. Es decir, en los países de habla hispana se utilizan distintos modismos y con el neutro se busca unificar el idioma.

Esto conlleva a que cuando los niños se enfrentan a la pantalla grande por varias horas adquieran palabras y expresiones del lenguaje neutro. Por ejemplo, patatas, palomitas de maíz, balón, carro, cesto, botar, nevera o expresiones como "oh, no puede ser", "rayos", "maldición". Este hecho es de gran preocupación para muchos padres, ya que creen que sus hijos no podrán adoptar el lenguaje correcto por hablar como un dibujo.

Virginia Sander, psicóloga especializada en la infancia, explicó que más allá de los prejuicios que esto pueda ocasionar, la utilización de este lenguaje no afecta negativamente a los niños. Por el contrario, "es una especie de bilingüismo que amplía su vocabulario".

Televisión

Los niños acostumbran a "dramatizar" con sus pares, interpretando palabras del español neutro, pero en su entorno familiar utilizan el vocabulario correcto de su territorio. "No le dicen a la maestra dame los carros para jugar, piden los autitos. Pero cuando juegan con otro de la misma edad dicen "súbete a mi carro" y el otro niño le sigue el juego", explicó la psicoterapeuta. Los infantes son capaces de diferenciar entre el lenguaje neutro y el perteneciente a su lugar de origen. Son conscientes de los códigos que se utilizan en cada momento.

Incluso, ellos mismos son capaces de traducir expresiones y palabras de dicho modelo de lenguaje. A modo de ejemplo, si ven una publicidad de una "máquina que hace palomitas de maíz", ellos les piden a sus padres que le compren una popera. En cambio, jugando pueden decir "palomita de maíz". Esto no quita que algunos niños hablen igual que sus personajes favoritos en su cotidianidad, pero son conscientes de que lo hacen.

Según Sander, atravesar esta etapa en la niñez contribuye a que el niño amplíe su vocabulario y pueda contactarse con mayor diversidad lingüística. Al igual que un adulto transforma las expresiones en forma de chiste, el infante utiliza el modismo para jugar. Por ejemplo, alguien puede decir "vamo" al estilo de Jaime Roos, sin embargo para su vida cotidiana dice "vamos".

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Esta actividad se refleja más que nada en niños de 4 y 5 años. La razón es que los infantes de esa edad no tienen represión y ni vergüenza de jugar delante de los adultos. A medida que va creciendo se vuelve más retraído, piensa en lenguaje neutro pero no lo expresa. Los más chicos son "palabra y acción" todo el tiempo y lo exteriorizan.

Sander se basa en la teoría del psicólogo ruso Lev Vygotski, perteneciente al siglo XIX, que planteaba que los niños aprenden por medio de estructuras de conocimiento. La zona de desarrollo del lenguaje del infante se da por medios de estímulos: un niño aprende a hablar más rápido si entra en un jardín de infantes e interactúa con sus compañeros. Por ello, la psicóloga entiende que la televisión con sus contenidos animados también es una zona de desarrollo de la estructura del lenguaje. Al igual que lo es una charla o leer un libro.

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De todas formas, hablar en español neutro puede tener efectos negativos cuando se trata de un niño con alguna patología de adquisición del lenguaje. Un ejemplo de ello son los niños con el síndrome de Asperger —un tipo de autismo—. En estos casos se puede reeducar al niño, pero es difícil que pueda mejorar. Estos niños no logran diferenciar entre el lenguaje neutro y el perteneciente a su cultura, por lo que terminan usando el modismo neutro como única lengua. Cuando son adultos mejoran un poco, pero depende mucho del grado de la patología.

Si no existe una patología de adquisición del lenguaje, el niño puede aprender a escribir y a leer sin dificultad más allá de que gaste gran cantidad de horas viendo dibujos animados.

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