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Ahora sí da gusto

Con doblete de Nandez, uno de Dibble y uno en contra, el aurinegro goleó 4-0 a El Tanque Sisley

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05 de febrero de 2017 a las 17:30

La mochila pesaba una enormidad porque el pasado lo condenaba y el presente ponía todo bajo sospecha. Cada torneo, incluso en el éxito, se transformaba en un calvario para quienes defendían la camiseta, y aquello que pretendía bajar de la tribuna como un envión para los que corrían en la cancha, se transformaba en un contrapeso que les hundía. Hasta que una tarde inhóspita, impropia para practicar buen fútbol, con un viento que flageló las buenas intenciones, Leonardo Ramos se presentó en su estreno como entrenador de los aurinegros en el Campeón del Siglo con sus mejores credenciales.

La goleada fue el sello de calidad para su producto, pero debajo de esa marca que quedó en el tanteador está lo más importante: los aurinegros reflejaron en el campo una propuesta futbolística que plantea y ofrece esperanza.

Es pronto para realizar afirmaciones tajantes apenas después de 90 minutos de fútbol ante El Tanque Sisley, que seguramente va a navegar por el fondo de la tabla. Sin embargo, el estreno tuvo en materia futbolística lo que el entrenador mostró con sus equipos en Danubio.

Buen manejo de balón, jugado por el piso; con mucha dinámica en su propuesta; vértigo en las salidas por las bandas, donde los laterales y volantes se transformaron en piezas claves para ponerle un condimento al juego que resultó letal ayer y, fundamentalmente, presión sobre la pelota en la salida del rival que le permitió incomodarlo e inducirlo al error. Así fue elaborando un combo que resultó determinante, ya no solo por la disposición futbolística, sino por el factor anímico, porque la actitud con la que jugó el equipo fue digna del mayor reconocimiento.

Pese a los problemas que planteó el fuerte viento, que no distinguió camisetas, Peñarol mostró desde el arranque la capacidad ofensiva que puede llegar a desarrollar con los "aviones" que suben por las bandas.

El penal que el árbitro no pitó a los 2' sobre Cavallini, en una clara falta de Péndola sobre el delantero aurinegro, finalmente se transformó solo una anécdota. En otro momento hubiera sido el primer gran reclamo de la temporada. Sin embargo, después del buen estreno es solo un error del árbitro disminuido por esa lluvia de goles que presentó a Peñarol en un pedestal futbolístico.

La defensa salvó con buena nota en un partido que no tuvo grandes exigencias. El mediocampo, a partir de una gran labor de Guzmán Pereira, Mier y Nandez –que consagró con dos goles, uno de ellos una obra perfecta–. Y todavía no debutó Cebolla Rodríguez, quien en el fútbol uruguayo es capaz de establecer una gran diferencia.

Por esa razón, fue como una caricia al alma del hincha. Como un espaldarazo para los que necesitan creer que este Peñarol está dispuesto a torcer el rumbo y que la era Ramos se inició con un grito de esperanza adosado en cada gol que llenó la garganta del hincha. Ahora sí da gusto.

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