3 de marzo 2022 - 15:29hs

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La invasión rusa de Ucrania amenaza con remodelar el mundo, creando dos campos rivales en el orden internacional altamente interconectado de hoy. Por un lado estaría Rusia y su “socio estratégico” China. Por otro lado estaría EEUU y también una Europa que ha tendido a considerar su relación con China principalmente en términos comerciales.

Hace poco más de una semana, tal escenario pudiera haber sido visto como paranoico. Pero tanto ha cambiado desde que Vladimir Putin lanzó un ataque a gran escala contra Ucrania que parece que se vislumbra un regreso a la dinámica de la Guerra Fría, pero aún más compleja que hace 30 años.

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Las sanciones a Rusia impuestas por EEUU, la Unión Europea (UE) y el Reino Unido no tienen precedentes. Incluyen medidas planificadas contra figuras destacadas, incluyendo el propio Putin, así como sanciones contra el banco central de Rusia y la eliminación de algunos de sus prestamistas del sistema de pagos SWIFT. Otras naciones también anunciaron movimientos similares.

En este contexto, el papel de China es crucial. Beijing debe ser consciente de que si no condena a Rusia corre el riesgo de presentar a China como un enemigo a los ojos de las potencias europeas. Eso puede sonar extremo, pero de hecho es lógico a la vez que Putin lanza amenazas nucleares veladas.

Hasta ahora, las declaraciones de China sugieren una clara afinidad con Rusia, a pesar de las señales de un posible enfriamiento de su actitud hacia su vecino. China debería de dar seguimiento a las señales de esta semana de que está lista para desempeñar un papel en la búsqueda de una cesación del fuego. También debe dejar claro que condena la matanza de civiles por parte de Rusia. Si no lo hace, Occidente puede considerarla como cómplice de la masacre.

EFE Xi Jinping y Vladimir Putin son "socios estratégicos"

Hua Chunying, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Beijing, se negó a describir el ataque de Moscú como una invasión. Antes de que comenzaran los combates, Hua también describió a EEUU como el "culpable" de la crisis, "aumentando las tensiones, creando pánico e incluso exagerando la posibilidad de una guerra".

En los Juegos Olímpicos de Invierno, Putin se reunió con Xi Jinping, presidente de China, y declaró que la amistad de sus países “no tenía límites”, sin áreas prohibidas de cooperación. Beijing se abstuvo de un proyecto de resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la semana pasada que habría condenado la invasión de Ucrania por parte de Rusia, aunque no se unió al veto de Moscú.

Ahora Occidente se enfocará en ver si China aumentará el apoyo económico a Rusia, y en qué medida, para ayudar a Rusia a resistir las sanciones. Cuando Putin se reunió con Xi, las dos partes firmaron una serie de acuerdos, incluyendo un contrato de 30 años para que Rusia suministre gas a China a través de un nuevo gasoducto.

Sin embargo, Beijing debe darse cuenta de que si sus bancos estatales brindan apoyo directo a los prestamistas rusos sancionados, correrán el riesgo de sanciones occidentales en sus propios negocios internacionales. El hecho de que la invasión de Ucrania no haya sido la campaña fácil y rápida que Rusia podría haber planeado también debería ser una lección saludable para China en lo que respecta a Taiwán.

En términos más generales, la actitud general de China en esta crisis contribuirá mucho a determinar cómo es visto el país. La crisis de Ucrania ha tenido un impacto visceral, especialmente en Europa. No se puede excusar a una China que respalda un régimen brutal que libra una guerra no provocada contra el país democrático de Ucrania. La China de Xi debe comenzar a establecer límites claros y deliberados en sus vínculos con la Rusia de Putin.

Beijing debería reflejar que si la dinámica de la Guerra Fría comienza a afianzarse y China se encuentra atrapada en un eje Rusia-China, corre el riesgo de aislarse de las relaciones comerciales más lucrativas que tiene. Aunque su comercio con Rusia creció en un 36 por ciento el año pasado, alcanzando US$ 147 mil millones, esta cifra no representa más de una décima parte de su comercio combinado con EEUU y la UE. Por su propio bien, Beijing debería tener cuidado de no ir demasiado lejos en su apoyo a la guerra de Putin.

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