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Chloé Llovet, la controladora aérea del momento: “Siento la necesidad de pedirle disculpas al presidente”

La funcionaria asegura que no hubo nada preparado de antemano en el video en el cual conversa con Lacalle Pou, y que se viralizó porque alguien cercano a su familia lo difundió sin permiso

Chloé Llovet, la controladora aérea que fue llamada por el presidente Luis Lacalle Pou

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02 de marzo de 2021 a las 13:30

Chloé Llovet tiene 25 años y nunca se imaginó que un día sería centro de una intensa polémica política. Para algunos actores importantes de la oposición, un video en que ella dialoga con el presidente Luis Lacalle Pou formó parte de una operación política. “Todo muy casual”, ironizó desde su cuenta de Twitter la diputada Bettiana Díaz (MPP).

Hija de padre piloto, desde niña Chloé Llovet también quiso serlo. En un viaje a España –donde su familia emigró y residió durante unos años- conoció la cabina de un avión de Pluna y quedó fascinada. Ya de regreso en Uruguay buscó cumplir su sueño.

“Quise hacer el curso de piloto y a principios de 2014 fui al Instituto de Adiestramiento Aeronáutico, al lado del aeropuerto de Melilla, donde se imparten esos cursos”, relata en la casa de El Pinar, donde vive con su familia.

No tenía el dinero para pagar las horas de vuelo necesarias para ser piloto y pensaba trabajar y ahorrar para afrontar ese costo. Allí le hablaron del curso de controlador aéreo y decidió inscribirse.

“¡Está buenísimo! Durante 2014 y 2015 hice el curso, me encantó y en 2017 se abrió un llamado para poder entrar en la torre de Carrasco. Duró un año, con pruebas psicológicas, exámenes teóricos… y gané uno de los 12 lugares que había”.

Trabaja en la torre de Carrasco desde abril de 2018.

¿Te gusta tu trabajo?
Me encanta. Es un trabajo poco conocido, pero es hermoso. En la torre de control, cada día es distinto. Nunca vas a tener los mismos vuelos, ni van a pasar por el mismo lugar. La meteorología lo cambia todo. Hay días tranquilos y otros súper complicados. Y lo loco que tiene Carrasco, que nos lo dicen cada vez que vienen a hacernos auditorías desde el exterior: es un aeropuerto internacional, el principal del país, con una gran mezcla de aeronaves: hay cinco escuelas de vuelo con aeronaves chicas que vuelan junto con aviones de la Fuerza Aérea, con vuelos comerciales de pasajeros y de carga, con jets privados, con helicópteros de la Policía… Esa es la complejidad y la particularidad de Carrasco.

¿Cuál fue el día más raro?
Cuando extraditaron al jefe del cartel de los Cuinis. La operativa fue increíble, con elementos de la Fuerza Aérea y la Policía, desde el aire y desde tierra, para que todo saliera bien. Lo otro curioso que me ha tocado es controlar a mi propio padre. A veces por la frecuencia de la torre aparece un “portate bien” (se ríe). Llama mucho la atención a otros pilotos.

¿En qué consiste el trabajo de un controlador aéreo?
Nos encargamos de un espacio aéreo, que tiene ocho millas náuticas de radio y 2.000 pies de altitud. Va desde la desembocadura del arroyo Pando a la bahía de Montevideo, a Manga y la ciudad de Pando. Nosotros mantenemos el tránsito aéreo en ese espacio, los que entran, salen, lo atraviesan o practican en él. Que sea lo más ordenado, seguro y práctico posible. Que los aviones tengan las menores demoras. Eso incluye, por supuesto, todas las salidas y despegues de Carrasco.

Te criticaron, en primera instancia, por haber dicho algo que se salía del protocolo de una torre de control.
Es verdad que nos tenemos que apegar a una fraseología hecha para velar por la seguridad de las aeronaves. Es un lenguaje estándar, desarrollado y estudiado a lo largo de los años, al que estamos ceñidos los pilotos y controladores. Cada cosa tiene una frase determinada. La palabra “despegar”, por ejemplo, solo se usa cuando uno está dando la autorización para hacerlo. Cuando el piloto quiere avisar que está pronto para despegar, nunca usa esa palabra. Dice: “listo a la salida”. Eso se hace para evitar una confusión, un error de comunicación. Pero más allá de que sí tenemos que apegarnos a la fraseología para que todo sea lo más seguro posible, también hay casos que en que hemos dado mensajes de bienvenida o despedida. Hay un mensaje divino que dio una compañera, una genia, cuando llegó la selección de un Mundial. Cuando un piloto se jubila y hace su último vuelo, también se lo saluda. Obviamente somos conscientes, con nuestra licencia aeronáutica, de cuando podemos tomarnos la atribución de dar ese tipo de mensajes y cuando no. En este caso, yo esperé a tener el vuelo aterrizado, controlado, tranquilo y seguro en tierra, con el piloto ya en la plataforma, para darlo.

¿Quién definió qué fueras tú la controladora de ese vuelo?
Coincidió con mis horas de trabajo. Se trabaja de a dos. Está el controlador ejecutivo, que toma todas las decisiones y está con el micrófono. En este caso me tocó a mí. Y está el asistente, el coordinador, que también es controlador, mi compañero. Cumplimos la misma función, nos vamos intercambiando. El coordinador se encarga de todas las coordinaciones con los aeródromos cercanos, con los móviles que recorren la pista, la gente que trabaja en la plataforma, o con el cetrero al que llamamos cuando hay aves o algún perro en la pista. El coordinador libera de tareas al ejecutivo, para que se puede concentrar en la toma de decisiones.

¿Quién está en un puesto y quién en el otro?
Nos turnamos. Cuando llegamos, decidimos quien comienza. Uno controla un par de horas y el otro le coordina. Después cambiamos.

Pregunto porque en un medio se dijo que otros controladores se negaron a leer el mensaje de bienvenida al vuelo de las vacunas y que solo tú habrías aceptado.
No es cierto. Estábamos solo nosotros dos. Sabíamos que esa noche llegaba el vuelo, como todo el mundo. Pero recién nos enteramos que me iba a tocar a mí cuando se imprimió la faja de progreso de vuelos, unas tirillas que dicen hora, matrícula, tipo de aeronave y procedencia de cada vuelo. Ahí nos dimos cuenta que entraba dentro de mis horas de ejecutivo.

¿El mensaje fue espontáneo?
No, ya estaba armado. Mi jefe llamó y nos dijo que iba a llegar el vuelo de las vacunas, nos pidió que le diéramos la bienvenida y nos pasó el texto. Estábamos con mi compañero y todavía no sabíamos a cuál de los dos le iba a tocar. Esos mensajes, salvo un “buen vuelo, papá”, se escriben antes.

¿Otros se negaron a leerlo?
No. Estábamos solo con mi compañero, éramos nosotros dos solos. Y no sabíamos a cuál de los dos le iba a tocar.

Supongo que estabas contenta de que llegaran las vacunas.
Obvio. En casa todos tuvimos covid. Primero mi hermano y mi novio. Después se lo agarró mi madre y nos contagió a mi hermana, a mi padre y a mí. Y mi madre la pasó mal… ¡Obviamente me parece bueno que vengan las vacunas!

¿Qué le pasó a tu madre?
De los 14 días de cuarentena, 13 los pasó en cama, respiraba cortito, le ardía el pecho, estaba súper débil, a veces ni hablaba, casi se desmaya. En mi caso, ya va casi un mes y sigo sin recuperar todo el olfato.

La cuarentena te transformó en emprendedora.
Sí, en los días de “quédate en casa” aprendí a secar flores manteniendo lo más posible su textura y color. Y comencé a hacer cuadritos con flores secas. Cuando tuve muchos y ya eran demasiados, antes de que me echaran de casa los empecé a vender en Instagram, en la cuenta “Flores de Carlota”. Todo este escándalo me hizo aumentar el número de seguidores. (Se ríe).

¿Sabías que el mensaje que le dieron al avión de las vacunas iba a salir en los medios?
Nunca nos imaginamos. Fue increíble la repercusión. A veces circulan algunos audios de la torre, porque la frecuencia se puede escuchar en una página online pública, y hay gente que graba cuando algo le parece curioso. Pero por lo general esos audios solo circulan en grupos de gente vinculada a la aviación.

¿Cuándo te enteraste que te iba a llamar el presidente?
No lo sabía. El mensaje lo di el jueves de noche. Salí de la guardia el viernes a las siete de la mañana y seguí con mi vida. A eso de las dos de la tarde me llamó mi jefe, para pedirme autorización para compartir mi contacto con el Ministerio –nosotros pertenecemos al Ministerio de Defensa- y con Presidencia. Y me dijo que estuviera atenta al teléfono, que alguien se comunicaría conmigo. Pensé que me iba a llamar un secretario de la Presidencia o el ministro Javier García. Y quería tener ese recuerdo. Cada vez que me llamaba un número desconocido, yo prendía la cámara del Ipad, para grabar la llamada. Para mi generación, si no hay foto o video no pasó (se ríe).

Pensé que alguien lo había filmado.
No, ¡estaba sola! Mi madre estaba trabajando, mi padre en lo suyo, mis hermanos no estaban. Cada vez que me llamaban, yo prendía. Debo tener 80 videos, porque esa tarde fue una locura. Cuando atendí por enésima vez y me dijeron que era el presidente, no lo podía creer. Nunca imaginé que el presidente me llamara para agradecer por un trabajo. Obviamente lo tomé como un reconocimiento a todos mis compañeros y a una tarea que en general es bastante desconocida. Fue un orgullo. Fue totalmente inesperado, y por eso la reacción que tuve cuando corté.

De decir “Luis, yo te voté”.
Sí. Pero si el presidente fuera otro, me hubiera dado el mismo orgullo y la misma alegría. Que te llame el presidente de tu país es un honor inmenso. Dije esa frase por la emoción y la alegría que sentía. En la conversación había tratado de mantenerme lo más seria y formal posible, pero cuando corté, me solté. Si hubiera sido tan armado como dicen, esa frase final no la habría dicho nunca. Mis padres son muy poco politizados y yo soy muy celosa de mi vida privada, no tengo militancia pública. Hace unos años comencé a tratar de estar bien informada, y leo bastante, pero no publico nada Facebook ni en Instagram. A lo sumo puedo dar algún retuit en Twitter, pero nunca doy mi opinión. Porque todo está demasiado polarizado y cualquier cosa que decís ya te encasillan, que sos esto o lo otro… Ahora quedé muy expuesta y no me gustó.

Muchos dijeron que el video se viralizó a propósito, que estaba preparado. El MPP desde su cuenta en Twitter escribió: “Nos gobierna una agencia de publicidad”.
No es lo que pasó en realidad, pero no quiero entrar en la polémica política.

¿Cómo se viralizó?
El video era para mí, para tenerlo de recuerdo. Es una pena que se generara todo esto. No era la idea. Yo no se lo mandé ni a mis amigas, pero en mi familia lo compartieron, con orgullo, a unas poquitas personas cercanas, pidiéndoles que por favor no lo reenviaran. Y alguien lo reenvío. Cuando me enteré que se había viralizado casi me muero. ¡Yo estoy con el pantalón de un pijama! Ahora me siento en el debe con el presidente. Porque algo que era personal, un reconocimiento laboral, dio para todo tipo de especulaciones.

Chloé Llovet, la controladora aérea que fue llamada por el presidente Luis Lacalle Pou

¿Qué conclusión te deja todo el episodio?
Por un lado, me quedo con lo bueno: haber podido visibilizar nuestro trabajo en la torre. Pero me siento un poco culpable porque mi video, que se viralizó sin querer desde mi casa, hizo que acusen al presidente de haber preparado todo de antemano. Pienso que él tuvo un gesto genuino de querer reconocer nuestro trabajo. Siento la necesidad de pedirle disculpas. Fue una macana. Era solo para mí. Y, algún día, poder mostrárselo a mis hijos.

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