Googlearse a uno mismo puede ser una experiencia reveladora. Cuando el motor de búsqueda se detiene, aparece la lista de nuestra presencia online. Por lo general, la encabeza el perfil de Linkedin y Facebook, la cuenta de Twitter y algo más relacionado con los estudios o el trabajo presente o pasado. Algunos enlaces azules no tienen nada que ver con nosotros, sino con alguien que se llama igual o parecido en alguna parte del mundo. Pero, por lo general, se ven las huellas que nosotros mismos fuimos dejando de manera voluntaria en el vastísimo terreno digital.
Cómo borrarte de internet
En la web a las palabras no se las lleva el viento. Tampoco a las fotos, documentos y otra información personal allí disponible para todos. En Uruguay y el mundo buscan que los usuarios recuperen su derecho al olvido