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Cómo y cuándo pedir un tiempo sabático sin afectar su reputación en el trabajo

A la hora de tomar la decisión es necesario tener claro que se tendrá que sopesar los pros y contras

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20 de septiembre de 2019 a las 10:53

Un tiempo sabático puede ser un descanso laboral muy digno y hasta exótico llegado el caso. Lo mismo sucede si solicita una excedencia laboral, sea por el motivo que sea. Ambas son opciones que facilitan algunas empresas a sus trabajadores que, por cualquier motivo, deciden dejar por un tiempo su puesto de trabajo. Estas decisiones no suelen manchar su trayectoria laboral. Al contrario, en algunos casos tomarse un tiempo para dar la vuelta al mundo o estudiar un máster, puede enriquecer su CV si decide acceder a un nuevo empleo. 

Dejar un empleo de carácter indefinido, incluso bien remunerado, para dar un giro a su carrera por cuenta ajena puede levantar sospechas entre los reclutadores. Antes de entrar en toda la casuística que provoca esta situación, Miguel Picardo, socio director del área de executive search de Ackermanm International, hace una excepción a las bajas voluntarias: "Hemos de tener en cuenta que a veces obedecen a cuestiones personales, y en estos casos no hay nada que cuestionar".

Pros y contras

Luis Truchado, socio director de Eurogalenus -firma de cazatalentos-, apunta que este tipo de decisiones nos hace dueños de nuestro propio destino, "demuestra criterio y determinación". Sin embargo, reconoce que también puede revelar "una piel muy fina o falta de resiliencia ante las dificultades, según se explique la situación". No es ningún secreto que buscar trabajo en activo resulta más sencillo que cuando se vive un momento de transición.

Picardo insiste en que conviene tenerlo en cuenta al plantearse una salida voluntaria.

No obstante, matiza que los tiempos han cambiado: "Hoy un profesional que se encuentra en transición no está estigmatizado, no se le cierran todas las puertas por no estar en activo. El mundo empresarial es mucho más complejo y dinámico que nunca, y las carreras profesionales también han de enmarcarse y entenderse bajo estos nuevos parámetros. La evaluación de un profesional y el análisis de su carrera son procesos que se hacen con profundidad y en los que no solo nos detenemos en los hechos, también influyen los porqués y los cómos, es decir, qué impulsa cada etapa y cómo se gestiona".

Añade Picardo que cuando la salida está bien argumentada, tiene lógica, es comprensible y no es una decisión tomada a la ligera, no tiene por qué penalizar al profesional. A pesar de todo, este experto reitera que una baja voluntaria es la última opción: "Insisto en la responsabilidad que todos tenemos en la gestión de nuestra carrera profesional y hemos de tratar de evitar llegar a situaciones de no retorno, sin haber agotado todas las vías a nuestro alcance". El camino de vuelta a un puesto de trabajo cuando se toma este tipo de decisiones no es fácil, sobre todo, como cuenta Puri Paniagua, digital & tech regional head Iberia & Latam de Pedersen and Partners, "si la historia no es coherente o los motivos por los que se toma la baja voluntaria no están resueltos, será un impedimento en la búsqueda".

Otro de los aspectos nada desdeñable a la hora de tomar esta decisión es la edad. Ignacio Belinchón, socio director de Moebius Consulting, explica que no son lo mismo 28 que 48 años. En este último caso, señala que el profesional tiene que estar preparado para reinventarse y, también, para enfrentarse una negociación salarial "no tienes una referencia para poder pedir porque partes de cero".

El impacto

Sopesar los pros y los contras de manera individual es tan fundamental como tener las herramientas para empezar de cero. Belinchón advierte de que si se trata de una decisión tomada a cierta edad y habiendo dejado un puesto de responsabilidad, probablemente el salario al que se enfrente el profesional será inferior: "Algunas empresas tratarán de aprovecharse de su situación y habrá poco margen de negociación". Paniagua añade otro impacto: "Si la baja voluntaria estuvo motivada por una mala relación en la empresa, es muy delicado cómo contarlo, puesto que se puede percibir al profesional como conflictivo".

Este no es el caso de muchas bajas voluntarias. Algunas han sido muy meditadas y terminan de manera cordial. No obstante, Truchado advierte que incluso en este caso, en el que se supone un impacto positivo, conviene pensarlo dos veces: "Algunos directivos dejan grandes corporaciones para emprender algo nuevo y pequeño, y al poco tiempo se dan cuenta de que no cuentan con los medios, ni quizá con la determinación".

Tanto si ha sido fruto de una decisión meditada y con final feliz, como si se trata de un abandono por falta de adaptación ante una coyuntura empresarial complicada, este cazatalentos coincide con Picardo en que "si hay claridad en las explicaciones, la mayoría de los clientes comprende que todos los directivos tienen ciclos profesionales y que a veces se necesita un cambio".

 

Fuente: Expansión

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