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16 de febrero 2022 - 17:29hs

El 15 de febrero, el primer ministro belga, Alexander de Croo, anunció el acuerdo por el cual su gobierno busca impulsar una reforma laboral, que ahora deberá someterse al Parlamento del país para que sea discutida en ese ámbito.  

La medida que generó más repercusión es la que busca llevar a cuatro días la semana laboral sin una reducción de la cantidad total de horas trabajadas.  La iniciativa, llevada adelante por la coalición que gobierna el país europeo, es optativa para el asalariado y busca generar una mayor conciliación entre la vida profesional y personal, según informó la cadena pública belga RTBF.

Otro de los puntos que busca instalarse en la normativa laboral de Bélgica es que el empleado cuente con la opción de trabajar menos durante una semana y cumplir con las horas faltantes en la siguiente semana.

En todo caso, estas medidas son flexibles y dependerá de la decisión del asalariado y la aprobación del empleador para que se lleven a cabo. "El empleador debe justificar la negativa”, señaló Pierre-Yves Dermagne, ministro de Economía y Trabajo y uno de los principales impulsores de la normativa. Este convenio durará, en principio, seis meses y a su término podrá ser renovado en caso de que las partes así lo consideren, explica la normativa.

“El objetivo de las diversas medidas es hacer que el trabajo sea más flexible y atractivo”, informó RTBF.

¿Es posible llevarlo a cabo en Uruguay?

Según explicó el abogado Leonardo Slinger, experto en asuntos laborales y litigios, en Uruguay existen dos regímenes que regulan las jornadas laborales. Una norma para el comercio, que prevé la jornada de 44 horas semanales, que, en principio, se cumplen de lunes a viernes 8 horas y 4 horas el sábado. El otro régimen es de 48 horas para la industria, 6 días de 8 horas.

El socio del estudio Guyer & Regules dijo a El Observador que, pese a estos regimenes generales, en el país también existen algunas normas que tienen cómputo de jornada diferente. “La ley que regula el teletrabajo en Uruguay, por ejemplo, toma la cantidad de tiempo trabajado por semana y no por día”, aseguró Slinger.

El doctor en derecho también aseveró que las jornadas de trabajo dependen del sector económico. “En algunos ciclos industriales se llega a trabajar 12 horas durante 4 días; estos casos no poseen fuente legal, pero estas jornadas están basada en la autonomía colectiva. Incluso, algunos juzgados- cuando se trata de convenios firmados entre sindicatos y empresas- los han validado también”.

En definitiva, Slinger sostuvo que mediante una ley "se podría llevar a cabo una reforma de esta naturaleza”. Sin embargo, el experto aseguró que, en los hechos, no lo ve plausible, dado que “se deben estudiar los distintos sectores de actividad, ver si las empresas están preparadas para un cambio de este tipo y si los procesos productivos lo permiten”.

“Creo que no son cambios que puedan implementarse de un día para otro. De hecho, en Bélgica fue un largo proceso de negociación y estudio para llegar a esta norma que recién se está cristalizando”, concluyó Slinger.

Por otro lado, el abogado Nelson Larrañaga, director de la práctica legal en relaciones laborales y Seguridad Social del estudio CPA Ferrere, recordó en conversación con El Observador que la iniciativa belga que incluye, entre otros puntos, la concentración de la semana laboral en cuatro días, comenzó “de manera incipiente en algunas empresas de Estados Unidos y Europa”.

El especialista es crítico con la disposición y cuestiona que pueda ser efectivamente beneficiosa. “Esto exige un alto grado de productividad; los efectos son muy onerosos para la salud por no trabajar este día. No veo el estado de bienestar y mejora de la experiencia humana que dicen que genera”, opinó Larrañaga.

El abogado cree que la alternativa debería ser buscar más herramientas para que el trabajador sea más productivo en los cinco días hábiles que se suele trabajar y, así, “lograr la desconexión laboral fuera de la jornada y en días de descanso”.

“En Uruguay esto es muy lejano por razones de cultura laboral y limitaciones de desarrollo económico”, puntualizó el experto.

Nuevos tiempos

“El hombre siempre trabajó, no siempre trabajó mucho y no siempre tuvo un empleo en los términos que lo concebimos actualmente. Paradójicamente, el trabajo como centro de la vida, como actividad estructuradora de la cotidianeidad —muchas veces vivido como una pesada carga y frecuentemente con razón— es producto del éxito de las sociedades avanzadas en la evolución de la especie humana”, explicó el abogado Rodolfo Saldain.

El experto en derecho laboral y seguridad social agregó que “el consumo masivo pasó a ser uno de los grandes motores de la economía y del crecimiento económico.  Contrario a lo que pudiera  imaginarse, esa mejora económica y la potencialidad de satisfacer necesidades de todo tipo ha llevado a un estado de permanente insatisfacción personal en muchos casos.  Las sociedades materialmente ricas, son pobres en tiempo libre y ocio”, opinó. En efecto, este es uno de los puntos neurálgicos que impulsó la reforma laboral en Bélgica, según los líderes políticos del país.

De hecho, para Victoria Perdomo, experta en recursos humanos, la flexibilidad en la vida laboral ha llevado a “medir  las jornadas en proyectos concretados y no en cantidad de horas”.  Según la experta, esto tomó impulso con el trabajo a distancia tras la pandemia de covid-19. 

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