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Crisis

"En estos momentos de crisis es que se deben discutir los grandes temas (…) reparemos y engrasemos la máquina para que nadie nos gane en la largada"

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02 de abril de 2020 a las 23:31

Por Guillermo Franchi (*), especial para El Observador

El mundo está en cuarentena, atravesando una situación extrema y caótica, intentando por todos los medios minimizar el contacto personal y las aglomeraciones de forma de cortar el contagio por covid-19 (coronavirus). Uruguay no es ajeno, pero toda crisis debe brindar oportunidad de cambio.

Presidencia de la República, Ministerio de Salud Pública, Ministerio de Desarrollo Social y otros tantos de organismos trabajan a full en el tema y buena cosa es que lo hagan.

El momento va a pasar, el mundo retomará su ritmo, probablemente se produzcan algunos cambios importantes (o no), pero la actividad económica volverá a mover todos los mercados mundiales.

Coincidimos con la ministra Azucena Arbeleche en que el motor no puede parar o no debemos dejar que pare, no es lo mismo retomar la marcha luego de quitado el pie del acelerador que arrancar desde el estacionamiento y con el motor apagado y el freno de mano puesto.

El principal sector económico del país no puede parar de un día para otro, por más cascoteado que venga, hay que hacer un esfuerzo tremendo para detenerlo totalmente. Las vacas paren, los cultivos crecen, la biología es imparable y por lo tanto la actividad agropecuaria, que basa su desarrollo en ella, también.

El día después de mañana llegará, en cuánto tiempo no se sabe, pero llegará.

En estos momentos de crisis es que se deben discutir los grandes temas, en estos momentos se deben reestructurar las cosas que no funcionan bien.

Hoy no hay nadie poniendo sobre la mesa temas trascendentales para la producción nacional, estamos todos pendientes de la pandemia, absorbidos por temas a los cuales la inmensa mayoría la única forma de aportar que tenemos es respetando las decisiones de los que saben o de los que gobiernan.

Mientras tanto, los organismos y personas vinculados a los sectores productivos debemos discutir, consensuar y elaborar las estrategias, para estar prontos y en las gateras al momento de largar. Reparemos y engrasemos la máquina para que nadie nos gane en la largada.

Nuestro país produce poco a nivel mundial, pero produce alimentos de excelente calidad, de forma natural, sana y es indudable que tenemos que hacer valer esa ventaja competitiva que la naturaleza nos obsequió.

La gente tiene que comer aunque la actividad económica decaiga, y es lo último que se sacrifica en la escala de gastos familiares o individuales.

Tenemos hoy al gigante asiático, China, retomando su ritmo y su movimiento económico, inclusive concretando nuevamente compras de carne a nuestro país, y de éste lado se desploma el mercado, prácticamente no hay demanda de ganado gordo, y la poca que hay es a precios de liquidación. Una vez más el corporativismo de los exportadores sacando ventaja e incluso amenazando con menor actividad y menores precios, historia más que repetida un este país.

¿Y los organismos oficiales (Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Instituto Nacional de Carnes, etcétera), ¿y las gremiales agropecuarias?, ¿nadie va a hablar? ¿Seguiremos los productores, mayoritariamente chicos, financiando el negocio de multinacionales e industriales con nuestro esfuerzo, sacrificio y riesgo? ¿No será hora de discutir si el ganado se debe pagar al contado y no con seis semanas de plazo en un país dónde las condiciones cambian cada 15 minutos? Modalidad de venta casi única en el mundo.

Pasamos de tener el mayor precio mundial por la materia prima al peor precio de la región en tan sólo 90 días, y no fue la demanda china impulsada por las necesidades de proteína animal ocasionada por la fiebre porcina la que llevó los precios, en una corta primavera, a valores records, tampoco fue producto de la especulación de los productores, ese corporativismo no existe. Las inéditas condiciones se dieron por la pelea entre frigoríficos por acaparar los ganados gordos y obviamente la estrategia de los grandes intentando dejar fuera de competencia a los chicos.

El precio de referencia y las condiciones de ventas deben ser contado, y aquel que quiera arriesgar vendiendo a plazo que lo haga, pero no puede ser la normalidad impuesta, sino una opción personal o empresarial acorde a cada situación. Para contextualizar, hoy todavía hay productores que tienen pendiente el cobro de ganados embarcados en setiembre. El productor arriesga y financia con la renta, con los insumos, con el clima, por lo tanto no debería, cómo pasa en la actualidad, financiar y arriesgar con la fase industrial y comercial, eso le corresponde a la industria. La situación actual agrega más leña a la hoguera histórica de la desconfianza, son muchos temas los que nunca se aclaran, dressing, rendimientos, cajas negras, balanzas, precios, etcétera, en esta supuesta cadena, que no es tal, entre productores e industria.

¿Esperaremos a que el mundo arranque a toda máquina para ver qué hacemos? Es muy probable que una vez más salgamos a la cancha mal y tarde, y sin haber logrado ningún cambio en la interna que nos permita sortear estas crisis que son cada vez más frecuentes y de consecuencias impredecibles.

(*) vocero de Un Solo Uruguay

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