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22 de agosto 2023 - 5:00hs

Hay un club que funciona todos los meses en la rambla de Montevideo. Un club en el que se encuentran artistas y géneros músicales con una orquesta residente que entrega completa en el escenario. Un club cuya única membresía es tener ganas de bailar.

El Club de la Cumbia.

La propuesta, que surgió en 2019 como un formato de after office en el que Cumbia Club recibe invitados nacionales e internacionales para versionar algunos de sus grandes éxitos, se convirtió en una cita ineludible para el público que los elige cada mes. Un club que empezó bajo las luces del Solitario Juan, entre familia y amigos, adoptó la Sala del Museo como residencia principal, congregó a miles de personas en la rambla del Club de Golf y ahora va por un Antel Arena el próximo 31 de agosto.

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La orquesta pretende convertir a uno de los principales recintos musicales de la ciudad en una fiesta con invitados como Cumbia Stars desde Colombia, Natalia Oreiro en lo que será su regreso a los escenarios en Montevideo y la música del DJ Calientacama.

Llegan también con cuatro nominaciones a los Premios Grafitti 2023 por su actividad en vivo: la presentación de su último disco, Volvió una noche, como Mejor álbum y Mejor video de larga duración; su versión de Al vacío con Emiliano Brancciari como mejor videoclip y la interpretación de Ahora que te vas junto a Luana como Mejor canción de música tropical.

Hernán Díaz, vocalista y guitarrista de Cumbia Club, habló con El Observador sobre su llegada al Antel Arena, la colaboración entre artistas, el crecimiento de la banda y el panorama de la cumbia en la región. A continuación, un resumen de la entrevista.

Cumbia Club / Marcos Mezzottoni Hernán Díaz, guitarrista y vocalista de Cumbia Club
Vayamos a los inicios del Club de la Cumbia. ¿Cómo pasaron de la creación de esta banda que hacía cumbia para bailar a querer llevar eso a un escenario en encuentro en formato after office?

Con el diario de lunes uno podría llegar a creer que el desenlace fue bastante natural. Era lógico que un proyecto que se dedica a hacer bailar termine haciendo una fiesta. La cuestión fue que el origen de Cumbia Club no tuvo esa pretensión inicialmente, sino que era juntarse a tocar cumbia y eventualmente poder hacer bailar a nuestros amigos y amigas que estuvieran en la vuelta y eso fue creciendo de a poquito, pero el primer Club de la Cumbia en realidad fue en un bolichito de 60 personas. Estaba nuestra familia y nuestros amigos. Eso es lo más lindo de este Antel Arena porque en realidad va a ser exactamente igual, van a estar nuestra familia, nuestros amigos pero también otra gente que se ha sumado al camino.

Otros miles de personas

Exacto.

No va a ser la primera vez que salgan de la Sala del Museo, que es ya como su casa en este formato. ¿Pero qué significa para ustedes como banda dar el paso a un recinto como el Antel Arena?

Primero salir de la comodidad de la Sala del Museo, la cual consideramos nuestra casa, y eso a la hora de salir a tocar y desarrollar un repertorio es muy importante. Eso lo visualizas en el momento que salís. Mes a mes nosotros estamos en el mismo lugar, en el mismo escenario, compartiendo con la misma gente. Y uno se va familiarizando con ese entorno y inevitablemente se termina sintiendo cómodo, muy cómodo. Cambiar de lugar no deja de ser un cimbronazo. Y si ese lugar es sensiblemente más grande, más. Es un movimiento importante para nosotros poder hacer un Antel Arena, que es un espacio grande, con todo lo que eso significa no solo de convocatoria sino con la demanda de show que nos genera. Nosotros no vamos a hacer un show igual al que hacemos habitualmente en la Sala del Museo sino que vamos a aprovechar toda la infraestructura que ofrece el Antel Arena y ponerla a nuestro favor para que sea un show acorde a lo que habitualmente se ve allí.

Cumbia Club / Marcos Mezzottoni

En otra entrevista hablábamos de que este formato after office los sabía llevado a replantearse la presencia escénica como banda. ¿Cuál es ahora esa búsqueda escénica de cara al Antel Arena?

En un momento nos empezamos a dar cuenta que la gente empezaba a mirar el escenario. Eso es medio infinito, esa búsqueda la seguimos haciendo y todo el tiempo nos estamos dando cuenta de cómo ajustar algunas cosas que hacemos arriba del escenario. Desde el comienzo hasta ahora hemos sumado algunos elementos que en el inicio no existían. El gran insumo que nos ha dado el Club de la Cumbia es esa repetición de hacerlo mes a mes y poder a ensayo y error ir sistematizando muchas de las cosas en las que venimos trabajando de hace un par de años.

En este desarrollo escénico tu rol también se ha ido modificando. En el último tiempo has pasado a una posición más de frontman en la banda, ¿cómo te sentís en ese lugar?

Es muy novedoso para mí considerando que yo venía de un lugar más lateral de instrumentista, que disfrutaba mucho y que cuando me toca ahora lo disfruto un montón. Ahora para mí este rol, adelante y cantando, es muy novedoso y estoy aprendiendo un montón. Hay algo que me tranquiliza mucho que es que yo no lo siento tanto como frontman considerando que nosotros somos 12 personas arriba del escenario y lo que siento es que funciona como un bloque que va hacia adelante. No es como una punta de flecha que está ahí en el medio y yo tengo que sostener absolutamente todo el show. Yo veo a los costados y veo a compañeros y compañeras mías haciendo como su perfo en el show y eso también me aliviana a mí y aliviana a todo el resto. Entonces termina siendo como no tanto "bueno yo me tengo que hacer cargo de esto", sino vamos a disfrutar y salgamos todos juntos adelante.

En los últimos años han tenido un gran crecimiento. Desde la apertura después de la pandemia regresaron a los escenarios, sacaron un disco nuevo, tocaron en el exterior. ¿Cómo lo procesan como conjunto?

A veces nos impacta el movimiento y todo lo que se ha generado, sobre todo este último año. Cuando empezó el 2023 empezó a girar la pelota y nos desayunamos en que el Club de la Cumbia estaba creciendo muchísimo, había surgido la oportunidad de poder ir a tocar afuera, ya lo hicimos a Argentina y a Paraguay, probablemente eso antes de que termine fin de año suceda en alguna otra ciudad de Latinoamérica. Y en paralelo nuestro trabajo como material de estudio, de grabar, de producir y demás. A veces nos pasa que es difícil parar, detenerse y decir 'bueno ok está pasando esto vamos a disfrutarlo, qué buen momento'. En la escena local es bastante loco que una banda haga esto una vez por mes en la Sala de Museo. Eso me lo dijo un amigo hace un tiempo y nadie lo había visualizado. Empezás a tocar y de repente te das cuenta de que hay un montón de gente que todos los meses te está acompañando en una fiesta, en una cosa que producís vos, con tus amigos y amigas. Es muy loco. Una de las cosas que nos genera esa perspectiva de decir 'ok, esto está sucediendo' es una vez al mes en la Sala de Museo. Si no, por ahí te agarra la ola y no paras hasta que alguien te lo dice.

No es solamente el hecho de proponer el Club de la Cumbia una vez al mes, sino que en las últimas ediciones han agotado entradas sistemática y rápidamente.

Esa es una de las principales razones por la que decidimos hacer esta fecha en el Antel Arena. De otra manera hubiese sido bastante descabellado, y de hecho ya lo es. Todos y todas hemos ido al Antel Arena a ver shows de bandas desde Gorilas hasta José Luis Perales. Es muy loco estar ahí y por más reciente que sea este lugar ya tiene un antecedente bastante pesado y eso cae sobre los hombros de quien toca ahí, en este caso de Cumbia Club. No es un dato menor. Los lugares con historia... pienso por ejemplo en lo que fue el Cilindro, que si bien era conocido por su reverberancia pasaron muchísimos artistas increíbles por ahí. Habrán sonado mal o sonado bien, pero había que ir a tocar con eso en los hombros. En este caso el antecedente es más reciente pero es pesado.

Cumbia Club / Marcos Mezzottoni

Una de las características de la banda está vinculada a la investigación de los sonidos y los movimientos del género, ¿cómo ves el panorama de la cumbia en la región?

El panorama de la cumbia en general lo veo bastante horizontal. Hace poco estamos con un vínculo con una banda de cumbia que se llama Cumbia Stars que son quienes van a abrir el show. Y cuando los conocimos hace unos meses me puse a escuchar algunas de sus canciones y hay algunas cosas que tienen en su material de estudio que son muy de la cumbia de villera argentina, por ejemplo, algunos elementos. Me pareció muy loco porque uno creería que la cumbia hace el recorrido de arriba hacia abajo, pero no rebota. Nosotros, por ejemplo, estando bastante abajo tenemos mucha cosa de cumbia colombiana, de chichas peruanas, de cumbia villera. Lo que creía es que ellos iban a tener como lo más folclórico del género, sin embargo los vi cargados con unos sintes y una percusión muy de octapad muy característico de la cumbia villera. Que haya rebotado de esa manera me parece muy lindo y como que horizontaliza los distintos matices que tiene la cumbia en toda Latinoamérica. Yo lo veo así, como muy contagiada en sí misma de todas las cosas que van haciendo los distintos proyectos.

¿Cómo ves el caso particular de Uruguay? ¿La cumbia sigue siendo parte de la identidad sonora de los uruguayos?

Yo creo que sí. En este momento hay muchos proyectos y muchas bandas de cumbia en la escena local que están explotando. Matías Valdés por ejemplo está haciendo un gran trabajo en ese sentido, hizo un Antel Arena hace poco. Son esas músicas que están dormidas o en un nicho particular y en un momento logran conectar con la gente de esa forma tan masiva. Es el caso de la charanga que en el interior siempre fue muy fuerte y sin embargo históricamente en Montevideo no sucedió tanto. En ese sentido Chacho Ramos fue quien logró contagiar a la capital. Yo lo he escuchado en alguna nota decir que los que fueron haciendo ese trabajo de a poco fueron los estudiantes que venían a Montevideo y que a sus compañeros le decían che escucha esto y terminan escuchando Sonido Caracol, Marito Silva, etcétera. La charanga en general en este país pisa fuerte, considerando que en los últimos años la capital se ha contagiado del interior y acá se escucha tanta charanga como en el interior.

También hay muchas bandas con influencias de Latinoamérica, como es el caso de ustedes, Kumbiaracha o La Imbailable. ¿Se está generando también una corrimiento hacia ese lugar?

Desde hace un tiempo empezó esta nueva corriente de bandas que podrían ser más folclóricas por decirlo de alguna manera. Cada una en su estilo, nosotros fuimos mutando inevitablemente, como lo han hecho las otras bandas: lo ha hecho La Imbailable y lo ha hecho Kumbiaracha. Es parte de un bloque del que somos todos contemporáneos, comparándonos con viejas orquestas de la música tropical sobre todo como Sonora Borinquen por ejemplo que tienen 50 años de música.

Nunca han hecho una colaboración con artistas de esa generación, ¿es una posibilidad?

Estén atentos.

Cumbia Club / Marcos Mezzottoni

Hablando de invitados, hice una lista: Emiliano Brancciari, Diego Arquero, Luana, El Reja, Bersuit Vergarabat, Dani Umpi, Julián Kartun, Cuatro Pesos de Propina, Clipper, Sole Ramírez, The La Planta, Julieta Rada, Victoria Ripa, Eli Almic, Martín Buscaglia y Fata Delgado son artistas que han pasado por este formato.

Es lindo escucharlo así. Está buenísimo.

¿Por qué eligen compartir la música arriba del escenario con estos músicos?

La voluntad inicial es la característica de la fiesta que es siempre invitar a un artista a hacer versiones en cumbia de su material. Después lo que a nosotros nos mueve es poder intervenir la obra de otros y otras artistas y poder pasarlas por nuestro filtro, que para nosotros tiene un valor bastante especial. Más allá de hacer un cover o la versión, uno cuando se pone a trabajar sobre eso y siendo tantas personas –nosotros somos 12 personas– es inevitable que toda la información que cada uno y cada una tiene caiga sobre el trabajo que se haga, en este caso sobre una canción. Entonces, todas las versiones que hemos hecho hasta el día de hoy en el Club de la Cumbia por supuesto que hablan mucho del artista pero también hablan mucho de nosotros. En este momento estamos haciendo un trabajo de estudio con algunas de esas versiones para sacarlas en formato estudio.

En el próximo show, además de Cumbia Stars, la invitada es Natalia Oreiro, ¿cómo ha sido el camino hacia el show?

Está haciendo en este momento. Ya hemos intercambiado algunas ideas. No puedo decir mucho pero es tener la chance de compartir con una artista que nosotros admiramos tanto y que es parte de nuestra vida desde hace un buen tiempo. Es muy loco porque nosotros consumimos su música, su arte en general, desde hace mucho tiempo y es una artista que está muy instalada en todos y todas. Es muy loco para nosotros poder llegar a hacer esta fecha en ese lugar y con ella compartiendo algunas canciones. Es una locura.

El intercambio con artistas de otros géneros puede ser una forma de poner sobre el escenario la destrucción de un mito vinculado a que la cumbia quizás ha sido un género bastante bastardeado. ¿Ustedes lo abordan también desde ese lugar?

Quien crea que el género es simple lo puede pensar, sin embargo a nosotros nos lleva un montón de trabajo, toda nuestra formación y antecedentes en otros proyectos y experiencia depositada en eso. A nosotros no nos resulta algo simple. Nunca salimos a defenderlo porque nunca creímos que había que hacerlo.

¿Subiendo el escenario con Cuatro Pesos, por ejemplo, no creen que atraen a un público al que de otra forma quizás no llegarían?

Considero es que eso hace 20 años era mucho más difícil. Por ejemplo, compartir el escenario con Cuatro Pesos o con Emiliano, de No Te Va Gustar. Bandas de otro género. Esa brecha, si es que sigue existiendo al día de hoy, es mucho más corta y arcaica te diría. Alguien te puede decir 'che, esto no me gusta' pero no bajo el concepto general de 'la cumbia es espantosa, vamo' el rock and roll'. Nosotros nunca nos hemos parado en el lugar de defensores de la cumbia porque en realidad nunca lo hemos sentido necesario, por suerte.

La última vez que conversamos habían lanzado Volvió una noche y en ese momento estaban muy expectantes de ver cómo lo recibiría el público. ¿Cómo ha sido ese recibimiento y cómo conviven esas canciones con las versiones que presentan en los shows?

En ese momento a ese disco se le depositó toda la ansiedad, energía y ganas de poder empezar a tocar luego de una pandemia cuando fue tocado en vivo. Y eso creo que le hizo muy bien porque logramos tocarlo desde un lugar muy sincero. Luego en el repertorio habitual que hacemos en el Club de la Cumbia inevitablemente está un poco más diluido en el sentido de que convive con los hits. Es un gran desafío para las canciones de Volvió una noche y el material anterior poder ser parte de ese repertorio, considerando que conviven con canciones que están en el inconsciente colectivo desde hace más de 20 años y muy instaladas. Para nosotros ya es un mérito que estén en el repertorio y que la gente en algunos casos las reconozca y las cante. Nuestro desafío y nuestra voluntad de acá en adelante es seguir haciéndolo e instalarlo cada vez más, para que en algún momento nosotros sigamos haciendo esas canciones de cumbia villera y versiones cumbieras que nos gusta tanto hacer y al mismo tiempo poder hacerlo con nuestras canciones, con la experiencia y el antecedente que nos ha generado hacer las versiones de esas cumbias. En algún momento va a terminar siendo todo más o menos lo mismo. Nuestra idea es que en un momento el repertorio de canciones hiteras y nuestro repertorio sea una sola cosa.

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Música Cumbia Club Antel Arena Natalia Oreiro

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