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De Shangrilá a Punta del Diablo: 22 canciones sobre balnearios

Un repaso a los temas que retratan - desde Canelones hasta Rocha - a las localidades de la costa este uruguaya

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29 de enero de 2021 a las 23:02

Recuerdos de la infancia, remansos de paz, refugios personales, romances fugaces o más permanentes, paisajes memorables, homenajes, residencias permanentes. Los balnearios de la costa este uruguaya han sido una inspiración permanente para los músicos nacionales – e incluso para algunos extranjeros – que encontraron en sus arenas, sus montes, sus casas y sus olas los versos y las melodías que luego plasmaron en alguno de sus discos.

Desde la Ciudad de la Costa hasta los pueblos de pescadores de Rocha, desde el día más caluroso del verano hasta el más inhóspito del invierno, desde el canto popular hasta el surf rock, hay un puñado de canciones que se inspiran y referencian de forma más o menos evidente a algunos de los puntos de la franja costera nacional.

Algunas simplemente mencionan a los balnearios, otras usan sus paisajes y sensaciones, otras ambientan historias en ese espacio, y otras ni siquiera los nombran, pero el espíritu del lugar está presente.

Así como Montevideo es escenario de cientos de canciones, y distintos parajes del interior tienen himnos propios, este es un repaso por algunas (porque seguramente hay canciones que faltan en esta lista por simple olvido) de las composiciones que miran a la costa, en orden de oeste a este.

Shangrilá – La Trampa

Se puede discutir si las localidades que componen la Ciudad de la Costa son balnearios, porque fueron fundados como tales, o a esta altura son extensiones de la capital. A efectos de esta lista, cuentan como balneario, y es así que empieza apenas un par de kilómetros más allá del Arroyo Carrasco.

Compuesta por Garo Arakelian, la canción tiene una versión en su disco solista, Un mundo sin gloria, y otra anterior, presente en el último disco de estudio de La Trampa, El mísero espiral de encanto. “Quiero el viento de la tarde en Shangrilá”, dice el tema en uno de sus versos, y también hace referencias a otros escenarios de la zona, como la avenida (una probable mención a Giannatasio, la arteria principal de la Ciudad de la Costa), y al cruce del puente desde Montevideo.

Neptunia – Tamy

La cantautora brasileña Tamy vivió una década en Uruguay y la música nacional fue una corriente transformadora para su trabajo. Además de grabaciones con íconos locales como Hugo Fattoruso y de versionar a Rubén Rada, la artista lanzó un disco que desde su título refiere a un paraje costero, Parador Neptunia, y cuya canción de cierre lo vuelve a mencionar.

Neptunia, en la que está acompañada por César Lacerda, refiere a un lugar misterioso y encantador de “blanca arena”, y es también un homenaje a un lugar donde la cantautora conoció a músicos y artistas locales que influyeron en su arte.

Neptunia – The Supersónicos

La banda de surf rock The Supersónicos tiene también una canción con el nombre del primer balneario luego del peaje Pando, aunque más allá del título, la canción refiere a un hombre que va a pescar, tiene un romance que termina mal con una criatura marina y sufre la furia del mar en consecuencia. De todas maneras, no podía quedar fuera del repaso.

Por ejemplo – Fernando Cabrera

Es una de las canciones imprescindibles del repertorio de Cabrera. La ha interpretado con diversos íconos de la música uruguaya como Eduardo Mateo y Eduardo Darnauchans, y ha sido versionada incontables veces por músicos de acá y de otros lugares. Los “recuerdos de arena” y la mención a Marindia la convierten en una de las primeras en venir a la mente en pensar en canciones con esta temática, pero el autor aclaró que vivimos engañados todo este tiempo.

En una entrevista con La diaria de 2016, dijo “Yo en esa letra no puse la palabra ‘Marindia’ como si fuera el nombre del balneario, sino como una palabra que podría ser también un nombre femenino. Nada más que eso. Es una cosa medio poética que no tiene explicación racional. Ahora mucha gente me dice: ‘ Esa canción tan linda que le hiciste a Marindia’. No, no se la hice a Marindia”.

Balneario Las Toscas – Leandro Aquistapacie

Tema de apertura de uno de los discos más interesantes del indie local de los últimos años, el mar, la ruta, la playa, las siestas, el canto de las ranas y las caminatas por la arena conforman el paisaje sonoro y visual de esta canción que invita a la calma y recuerda a los momentos más tranquilos y también calurosos del verano.

Besos – Buitres

Los integrantes de Buitres se conocieron en Costa Azul, y consideran a ese balneario como su predilecto. Además de influenciar el arte del disco Canciones de una noche de verano – según contaron los responsables del diseño, Santiago Guidotti y Matías Bervejillo, al sitio Mirá Mamá – el balneario aparece mencionado directamente en Besos, canción del disco Mientras (2003).

“Besos, Son tus besos, Agua y miedo, Risa de verano, Niebla, Luna, Espuma, Lluvia, Costa Azul”, canta Gabriel Peluffo, en una letra que refiere a un apasionado romance veraniego.

De Biarritz – Alberto “Mandrake” Wolf & Los terapeutas

“Un lugar, perdido de todo lugar, alejado de todo”. Así se refiere “Mandrake” Wolf a la localidad canaria en esta canción, en la que los montes, los pinos, el viento y la tranquilidad son algunos de los elementos del lugar evocados en el tema, que describe al balneario en clave bluesera.

A Punta del Este – Los Olimareños

¿Una canción de protesta dedicada a un balneario? Si, eso hicieron Braulio López y Pepe Guerra en los años de 1960, al interpretar esta composición del cubano Carlos Puebla. En ella mencionan a la ciudad esteña como “la oveja negra del Uruguay”, y que refiere (y está compuesta a causa de) a la reunión de presidentes de la OEA que se realizó allí en 1961, impulsada por Estados Unidos.

En tiempos de Guerra fría e ideas revolucionarias, Los Olimareños cantan que luego de que caiga el capitalismo en Uruguay, Punta del Este se convertirá en “lo que deba ser,lo mismo que Varadero, allá en mi Cuba, del pueblo es”.

En Punta del Este – Los Iracundos

En una tónica diametralmente opuesta, Los Iracundos le cantaron a un amor de verano avistado en Gorlero, en el edificio El Grillo y en el parador Imarangatú, y en sus “bellas playas, de blancas arenas, y de tibias aguas”.

Esta balada pop rock es la banda sonora ideal para la era dorada del balneario, y es una pintura idílica del lugar, en el que según canta Eduardo Franco, “solo hay un lamento, que crece en el alma, cuando hay que partir”. Aunque más de uno se haya lamentado también al pedir la cuenta en algún restaurante.

Suite Punta del Este – Astor Piazzolla

El mítico tanguero argentino veraneaba en Punta del Este y tenía una residencia en el balneario. Como homenaje, compuso esta obra instrumental compuesta por tres movimientos. Estrenado en 1980, y compuesta a pedido (aunque su amor por el lugar está documentado y era genuino), Piazzolla toca el bandoneón en la versión oficial grabada.

Parte de la suite está en la banda sonora de la película Doce Monos, en una versión grabada exclusivamente para el filme de Terry Gilliam, y protagonizado por Bruce Willis.

Camino a La Paloma – Jorge Drexler

El trayecto sigue desde Maldonado hacia Rocha, y aparece en esta lista por primera vez Jorge Drexler, que (spoiler) repetirá presencia más adelante. La canción que cierra su disco Frontera refiere a los recuerdos y la añoranza por llegar al balneario rochense.

“Alguna parte de mí será, Arena de su arena, Y hay una luna que solo es luna, Si es La Paloma y luna llena”, canta el músico que plantea su memoria constante del balneario, al que aprecia más desde la lejanía y la ausencia.

Un lugar de medio locos – El Zucará (La Paloma)

Las canciones sobre los balnearios suelen tener la perspectiva del turista, o del que reside allí solo por algunas semanas en el verano. Esta canción de Julio Víctor González, El Zucará, habla de La Paloma desde el lugar del residente permanente.

Versionada en 2020 por Florencia Núñez en su disco Porque todas las quiero cantar, que homenajea a la música de Rocha, la canción resalta a los “argentinos fugados del cemento, montevideanos y gringos que contentos tocan tambores a la nochecita” que viven en ese “planeta de arena”.

En el documental que acompaña al disco de Núñez, González cuenta que la inspiración para la canción le llegó un invierno, luego de ver a otro residente vestido con un abrigo, short y chancletas, un look que, ante el frío de la costa, exigía estar “loco a medias”.

Sangre de Arachania – Buenos Muchachos

Aunque la referencia en este caso es más oblicua, la canción que cierra el disco Se pule la colmena, y que es una de las imprescindibles (y más populares) de la banda, los colores, las sensaciones y el ambiente de la canción tienen algo de terreno agreste y de mar, y de eso hay en este balneario que se encuentra en las cercanías de La Paloma.

Trivial Polonio – Martín Buscaglia

Peajes esquivados, un agua que está divina, hombros bronceados y el balneario como lugar donde refugiarse y descansar. “Los tornillos de mi mente, los consigo en el Polonio” canta Buscaglia en esta canción, que retrata al agreste balneario de Rocha fuera de temporada, más precisamente, en otoño, con referencias a la Semana de Turismo, y a un sol que aún es benévolo y cálido para los visitantes.

La luna del Cabo – Jorge Drexler

A ese mismo balneario le dedicó dos canciones Jorge Drexler, que veranea en la costa de Rocha desde su infancia y es habitual del Polonio, al punto que ha contado en entrevistas que esa zona del país ha sido una influencia notoria en su música.

“Todos venimos a verte, venimos de lejos a verte brillar”, le dice Drexler al satélite en un retrato de una noche en el balneario, donde la ausencia de electricidad resalta el cielo nocturno.

12 segundos de oscuridad – Jorge Drexler

La otra – y más conocida – da nombre a un disco y toma su título de la demora de los destellos de la luz del faro que es uno de los símbolos del lugar. El cantautor le contó al diario argentino Página 12 el origen del tema, y como refiere a los cambios personales, y a la necesidad de desconectarse y perderse.

 “El haz de luz que pasa todo el tiempo, cada doce segundos, ayuda a los caminantes a guiarse. De hecho, el tema habla de una noche en que volvía a mi casa y me di cuenta de que estaba perdido, y de que estaba disfrutando estar perdido. Esa es la clave: que uno también tiene que saber perderse en la vida y aprender cosas de esos momentos en que está perdido. Los navegantes no sólo se guían a través del haz de luz de los faros, también por los intervalos de oscuridad entre las luces”, relató.

Los últimos hippies del verano – Nicolás Molina

Esta es la más explícita en un disco que en su totalidad habla y está permeado por los palmares, la costa y el clima rochense. Esta canción, sin embargo, habla directamente de Aguas Dulces (donde fue grabado el disco que incluye el tema, Querencia), y de los visitantes que llegan cada año desde la perspectiva de un locatario que los observa y de vez en cuando, interactúa con ellos y descubre sus vidas.

Vals de la duna – Daniel Viglietti

En 2017, el fallecido músico y compositor explicaba que no todo en su repertorio eran canciones políticas y de protesta. “Así como me nacen canciones de opinión, me nacen otras sobre el paisaje, sobre el amor, sobre seres entrañables”.

En ese rubro señalaba a Vals de la duna, una canción que menciona, y “defiende” las arenas de la zona de Valizas. Lobos marinos, garzas, vientos fuertes, bañados y ombúes aparecen en los versos de este vals.

Barra de Valizas – Zambayonny

El cantautor argentino (que se hizo conocido como un fenómeno de internet hace más de una década gracias a sus canciones humorísticas y por usar un término pasado de moda, picarescas, ha incluido en sus canciones unas cuantas referencias uruguayas. En su disco de 2016, Hotel de canciones, está Barra de Valizas, que cuenta la historia de un argentino que se esconde en Montevideo luego de enriquecerse con una estafa, y que en un viaje a Rocha es detenido por circular a más velocidad de la permitida en la ruta, lo que lleva a su captura.

Paisaje Playero – Alberto Wolf y los Terapeutas

Un amanecer de enero del año 1989 en Valizas inspiró esta canción, que con un aire de samba y un ritmo bailable retrata a una mujer y un grupo de perros que pasean por la costa entre la niebla y la luz que crece, mientras algunos barcos pasan por la zona.

Si digo Punta del Diablo – Carlos Benavides

Compuesta por su tío, el célebre poeta y compositor Washington Benavides, esta canción pinta al balneario en una versión lejana y diferente a la actual, donde cada verano se erige como uno de los lugares predilectos para los turistas. El pequeño pueblo de pescadores de casitas de madera y una dependencia casi exclusiva de aquello que el mar provee es el retrato que conforman estos versos, que son un clásico del folklore local.

Bonus track: Temporada estival - La Tabaré

Cantada por Andrea Davidovics, esta canción del Sigue siendo rocanrol menciona múltiples puntos de la cosa uruguaya, y con el estilo habitual de la banda liderada por Tabaré Rivero plantea determinadas situaciones veraniegas, desde una perspectiva sarcástica, ácida y crítica de algunos eventos y actividades de la temporada.

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