19 de mayo 2024
Dólar
Compra 37,45 Venta 39,65
24 de enero 2023 - 5:04hs

La materialización de la promesa electoral de Donald Trump de construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México le costó al estado de Arizona US$ 100 millones y tuvo la efímera vida de unos pocos meses.

Se trata de una enorme fila de contenedores desplegada por orden del exgobernador de ese estado, el republicano Doug Ducey, en los últimos meses de su mandato, con el objeto, según dijo, de “combatir la migración ilegal”.

A fines del año pasado, Washington demandó a Ducey porque buena parte de los contenedores estaban en territorio federal, más precisamente en el Bosque Nacional Coronado.

Más noticias

“Los funcionarios de Reclamación y el Servicio Forestal notificaron a Arizona que se está invadiendo tierras federales”, declaró el Departamento de Justicia en su demanda presentada durante el mes de diciembre ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Arizona.

Ducey prometió retirarlos, pero nunca lo hizo. Finalmente, su sucesora, la demócrata Katie Hobbs, que asumió a principios de enero, lo hizo la semana pasada.

"No podía creer que el gobernador Ducey pensara que eso era una buena idea", dice Debbie McGuire, habitante de Arizona, mientras un camión avanzaba por la polvorienta carretera llevándose un contenedor vacío.

"Es absolutamente ridículo poner contendores que no iban a funcionar nunca para mantener alejado a nadie", dijo a un cronista de la agencia AFP. "Es un desperdicio total del dinero de los contribuyentes".

El muro de contenedores de Ducey fue una iniciativa que comenzó a mediados de 2022, cuando ya Trump había dejado la Casa Blanca, y que rápidamente tuvo oposición, con críticos que consideraban la medida como una maniobra cínica que afectaría el medioambiente y no haría ninguna diferencia en el número de cruces de frontera ilegales.

Las protestas por parte ambientalistas fueron el eco de varias voces opositoras a la instalación del muro. La Alianza de las Islas del Cielo, el Sierra Club entre otros, advirtieron que los bloques de carga, como los que se utilizan en barcos, resultan aún más dañinos que las vallas instaladas por la administración de Donald Trump en su tiempo.

“Escena horrible de hoy: a menos de una milla del #ArizonaTrail y dentro del hábitat crítico para los jaguares. (El gobernador de Arizona) continúa impulsando su truco ilegal de contenedores de envío”, advirtieron en su momento en la cuenta de Twitter de la organización ambientalista Sky Island.

La pared, que de lejos parecía un colorido tren de carga y de cerca un torpe muro de legos gigantescos, fue también objeto de dos demandas del Centro para la Diversidad Biológica, una organización ambiental que actúa en la región desde hace tres décadas.

Los opositores afirmaron que los contenedores, que serpenteaban como un tren de carga a lo largo de siete kilómetros a través de tierras federales, dividían una importante área de conservación.

Además, bloqueaban dos importantes cursos de agua y arruinaban el paisaje. La única migración que interrumpía -se quejaban los ambientalistas- era la de animales que necesitan circular para sobrevivir.

"Coloco cámaras para monitorizar la vida salvaje en esta área. He detectado un jaguar, y he trabajado con un grupo que ha detectado ocelotes aquí. Pero nunca he registrado el paso de migrantes en ninguna de las cámaras remotas", explicó Russ McSpadden, quien lleva una década trabajando en el lugar.

Quienes cuestionaban el muro también planteaban el terreno era tan difícil de cruzar que los traficantes de personas en realidad jamás habían usado ese tramo.

En la práctica, la hilera de contenedores apilados a dos niveles no estaba bien instalada para impedir el paso, pues no se alineaban suficiente y dejaban espacios entre caja y caja por donde fácilmente podría cruzar una persona grande.

En algunas áreas, el terreno era tan inestable para acomodarlos, que los obreros tuvieron que dejar espacios.

"Es una jugarreta política", dice Bill Wilson de la cercana Sierra Vista, mientras observaba cómo desmantelaban el muro. "Es una parodia y un desperdicio de dinero del gobierno, dinero de impuestos, tiempo y esfuerzo", agregó el hombre de 77 años.

Arizona comparte alrededor de 600 kilómetros de frontera con México, incluyendo áreas de preservación, parques nacionales, zonas militares y resguardos indígenas.

Hasta el 2017, cuando llegó Donald Trump a la Casa Blanca impulsado en parte por su promesa de "construir ese muro", México estaba separado de Estados Unidos por una barrera física muy pequeña.

Ahora amplios tramos de la frontera tienen una cerca que se eleva hasta nueve metros de altura.

Antes del muro de Ducey, la frontera entre Estados Unidos y México estaba demarcada en este valle de imponentes laderas por rollos de alambre sujeto por cruces de madera, una barrera física de menos de dos metros de altura que podía pasar inadvertida desde una distancia no tan lejana.

Temas:

Donald Trump Mundo

Seguí leyendo

Te Puede Interesar