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Diego Torres, el contador que se ganó el auto que sorteó Gallardo

A cuatro días de debutar con Atenas lo dejaron libre y dio el último examen para recibirse; en 2012 integró el plantel campeón de Nacional y se ganó el premio con el que el DT motivó al plantel

El golero contador

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23 de agosto de 2020 a las 05:01

Faltaban cuatro días para comenzar el campeonato de la Segunda División Profesional cuando el celular del golero de Atenas de San Carlos, Diego Torres, sonó. "En media hora presentate en la sede", le dijeron. Lo recibió el flamante gerente deportivo del equipo, Sebastián Eguren, que tanto a él como a 11 jugadores les informó que el club había decidido rescindirles contrato. 

Así nomás. Después de entrenar desde el 20 de enero, cobrar durante la pandemia un salario mínimo para un jugador del ascenso ($ 21.773) y no poder ir al seguro de paro por no tener la antigüedad de meses requerida legalmente, el arquero formado en Nacional no solo se quedó sin jugar el torneo -para el cual había entrenado como golero titular- sino también sin la posibilidad de buscar un nuevo equipo hasta diciembre. 

El hombre apagó el celular e intentó no derrumbarse. Tenía un enorme desafío personal a la vuelta de la esquina: el lunes dio el examen de Contabilidad en Sistemas Integrados de Gestión y tras aprobar esa última materia se recibió como contador público.

Los festejos tras recibirse

"Fue una situación muy desprolija", dijo a Referí sobre el manejo que tuvieron las nuevas autoridades de la sociedad anónima deportiva que subrogaron en Atenas al grupo que tenía como cara visible al Magro Rubén Capria.  

"Vinieron de prepo a traer jugadores pertenecientes al grupo y nos dejaron sin trabajo a unos cuantos", agregó. 

Torres reconoció que el grupo que desembarcó en Atenas a fines del año pasado, Sevel SA, tuvo problemas económicos y que por esa razón se buscaban nuevas fuentes de ingresos. “Capria estuvo siempre presente pero era un empleado y antes de la pandemia ya se habían generado atrasos salariales”. Los nuevos inversores llegaron con nuevos jugadores. En el puesto de Torres desembarcó nada menos que Esteban Conde. 

Los estudios

"Mi familia nunca me obligó a estudiar, pero siempre me apoyaron para brindarme todo lo que necesitara; eso sí, yo sabía el liceo lo tenía que terminar sí o sí", contó el arquero.

"Cuando subí al primer equipo de Nacional entrenaba con Martín Tejera que estudiaba y se recibió de ingeniero en alimentos. Vi muchos jugadores retirarse con 21 o 22 años y sin preparación y la realidad es que el fútbol no te asegura nada. Entonces, después de un año que el estudio quedó quieto, en 2014 comencé la carrera y en cinco años y medio la pude terminar", reveló con la cabeza rapada porque familiares y amigos lo enchastraron de lo lindo. 

"A lo largo de mi carrera ningún entrenador me hizo problema por faltar a una práctica para dar un examen. Pero cuando me subieron a la Primera de Nacional me daba vergüenza llegar tarde y cuando tenía exámenes respondía la mayor cantidad de preguntas lo más rápido posible calculando que con eso podía salvar y ahí me iba temprano", recordó. 

De Chamizo al bolso

Torres en su etapa en Nacional

Desde un pueblito de 500 habitantes ubicado en Florida, con una sola estación de servicio en la que trabajaban sus padres, y sin una sola cancha de fútbol, Torres logró llegar a Nacional. ¿Cómo hizo? En Chamizo arrancó una increíble historia que lo llevaría a ganar un premio inolvidable. 

“Chamizo es a gatas un pueblo y está en el límite con Canelones por lo que hice el baby fútbol en San Ramón”, reveló Torres. Siempre le gustó el arco, pero de niño jugaba de centrodelantero. Siguió en el puesto cuando pasó a jugar al club 21 de Abril, en Fray Marcos, pero como en las prácticas solía chivear en el arco y la sub 15 del equipo no tenía golero el entrenador Fernando Morales le encomendó los guantes.

En su tercera práctica se enfrentaron en un amistoso con la selección sub 15 de Florida interior. Por esas cosas del destino anduvo bien y lo convocaron a ese seleccionado donde defendió dos años el arco. Un buen día le echaron el ojo y pasaron el dato de sus condiciones a Nacional. 

"Llegué y había como 300 gurises y siete arqueros", recordó. El entrenador de goleros tricolor era Tabaré Alonso, actual entrenador de la sub 19 de Nacional. "Al final eran tres goleros, uno había quedado libre de River y otro de Defensor. Eran mejores, pero por intuición me la jugué por él, porque por algo los habían dejado libres a los otros. Nunca había trabajado en gimnasio, no sabía ni lo que era una pesa. El progreso que tuvo después fue notable", contó Alonso. 

"Es verdad", ríe Torres. "Los demás goleros estaban mucho más preparados y yo me tiraba de cabeza para atajar. Nunca había trabajado con un entrenador de arqueros y siempre valoré lo que Tabaré hizo por mí, vio que con trabajo yo podía mejorar. Cuando me llevó al gimnasio, me sentó en el banco de pecho y puso cinco kilitos de cada lado, nada. Yo era alto, mido 1,96 metros y entonces andaba en más de 1,80 m. Pero no pude levantar la pesa", dijo el golero.

De suplente de Kevin Dawson a Primera

Llegar a Nacional era algo que estaba fuera del horizonte de sus sueños. Sus padres le alquilaron una casa a siete cuadras del Gran Parque Central, desde donde salía el ómnibus a los entrenamientos. Siete cuadras, la misma cantidad que hay en todo Chamizo. 

"Lo mío era trabajo y sacrificio. El titular en mi generación era Kevin Dawson y yo trataba de aprovechar las oportunidades cuando a él lo citaban a la selección. Cuando lo dejaron libre, empecé a tener minutos". Y de un momento a otro sucedió lo impensando: llegar a Primera. 

Corría el año 2011 cuando Torres comenzó a entrenar con el primer equipo. El titular era Jorge Bava, el suplente Leonardo Burián y el titular de Tercera era Martín Tejera. Detrás venía él. El entrenador era un tal Marcelo Gallardo.  

Con Fernando Gayoso

El 3 de junio de 2012, Nacional jugaba por la última fecha del Clausura contra Liverpool en el Parque. El equipo necesitaba ganar para asegurarse la Tabla Anual. Bava estaba lesionado en el hombro y Tejera, destinado a ser el suplente de Burián, tuvo que viajar a Estados Unidos para recibir un premio obtenido junto a su padre por el desarrollo de un software para el Instituto Nacional del Cáncer. 

La situación llevó a la dirigencia a ascenderlo al plantel principal y a firmarle un contrato por tres años. "Ganaba un viático mínimo; como buen contador amarrete a mi primer sueldo lo guardé, aunque con el tiempo me compré un celular". 

"Mi ídolo era el Chino Recoba y cuando terminaban las prácticas me quedaba para atajarle tiros libres y penales. Fue soñado"

La historia del inicio del ciclo de Gallardo en Nacional es bien recordada. En las primeras cinco fechas el equipo logró cuatro empates (3-3 con River Plate, 2-2 con Defensor Sporting, 0-0 Cerro y Danubio 1-1) y un triunfo (3-2 a Racing). Todo parecía encarrilarse con un 4-0 a Cerro Largo cuando sobrevino un imprevisto traspié contra Bella Vista (1-0, gol del Rulo Varela). Torres recuerda que antes de enfrentar a Cerro Largo por la sexta fecha el DT juntó al grupo y lo encaró.

"Su continuidad comenzó a discutirse, entonces un lunes nos juntó y nos dijo que nos veía desmotivados y para eso nos dijo que si salíamos campeones iba a pagar de su bolsillo un auto para sortear en el plantel. Y también propuso que a partir de esa fecha, cada vez que ganáramos iba a sortear la misma cantidad de artículos que los goles de diferencia del triunfo. Podían ser televisores, celulares o tablets y el sorteo se hacía entre los 18 convocados a cada partido", rememoró Torres. Los siguientes tres partidos, Nacional los ganó 3 a 0 (Cerrito, Rentistas y El Tanque Sisley). 

De pedir prestado para la comida a volver en coche 

Tras ganarle 4-3 a Liverpool y asegurar la Anual, con Torres en el banco, Nacional le ganó la final del Uruguayo a Defensor Sporting con un golazo del Chino Recoba. 

Como hombre de palabra, Gallardo cumplió con lo prometido y en la cena de fin de año el plantel de Nacional se juntó para festejar el título y realizar el sorteo de un Chevrolet Cruze. 

"Los juveniles no pagábamos nunca en esas comidas, pero como estaba el sorteo por las dudas le pedí plata a mi madre para el ticket porque estaba en Camizo y no tenía plata. Cuando llegué el Cacique (Alexander Medina) me pidió la plata porque todos los jugadores del plantel iban al sorteo. Se pusieron papelitos adentro de una bolsa de nylon y se empezaron a sacar los nombres. El último lo ganaba. Mi nombre no salía y en determinado momento quedamos Gonzalo Vega, Matías Vecino y yo. Salió el nombre de Vega y como Vecino no estaba la regla decía que el sorteo se tenía que hacer todo de nuevo. Ahí ganaba el primero que salía: y salió mi nombre. ¡Lo que me jodieron todos por haberme ganado ese auto habiendo estado solo tres meses en Primera!". 

"Con Gallardo no nos dábamos cuenta lo que teníamos y ahora ha ganado todo. Tremenda persona, tremendo técnico. Le ponía una gran intensidad a las prácticas, exigía al 200% pero tenía cercanía con el jugador y tenía a todos contentos; además era muy competitivo porque todavía se sentía jugador. Cuando se quedaba a jugar tiros libres o penales me decían, 'no le vayas a atajar una a Marcelo' que te baja con los juveniles de nuevo", recordó Torres. 

Marcelo Gallardo, un ganador

Tras jugar un cedido en Torque, a Torres se le venció el contrato en 2015. Alejandro Lembo, entonces gerente deportivo, le ofreció renovar por un año más diciéndole que iba a ser el tercer golero tras Esteban Conde y Gabriel Araújo. Pero entonces Liga de Portoviejo de Ecuador le ofreció contrato y el golero buscó su oportunidad. 

Torres pasó después por Atenas (2016), Orsomarso en el ascenso de Colombia (2016), Miramar Misiones (2017-2018) donde se fue a la C y cobró vía reclamos de la Mutual cada seis meses y hoy es acreedor del club, y el año pasado volvió a Liga de Portoviejo logrando el ascenso a la primera división ecuatoriana. 

Torres en Liga de Portoviejo

En 2018 ya sumó sus primeras experiencias laborales en el área contable y ahora, con 28 años, buscará trabajo con la profesión luego que Atenas le cerrara la puerta y que los únicos ofrecimientos que le llegaron son de la Primera División Amateur, algo que de momento descartó. 

“Quedé desilusionado y el fútbol me dejó la espina de no poder llegar a jugar en la Primera de Nacional. Ahora la prioridad la tiene la profesión pero igual estoy conforme con la carrera que hice. Siento que algo logré, viniendo de Chamizo. Fui un privilegiado”.

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