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24 de abril 2023 - 5:00hs

El equipo mostró una recuperación en los primeros 45'. Jugó con el manual de Alfredo Arias, dominó el terreno y la pelota y mereció irse cómodamente en ventaja. Sin embargo, se fue al descanso 1-1 cuando hizo méritos para tener mucho más ya a esa altura del partido. 

Arias metió mano en la conformación del equipo y en el sistema táctico. 

Puso a Matías Aguirregaray por Pedro Milans resignando explosión. A Valentín Rodríguez por Lucas Hernández, que viene jugando pero falto de forma futbolística. Integró el medio con un rombo con Sebastián Rodríguez como eje armador, Rodrigo Saravia y Carlos Sánchez como interiores, y Kevín Méndez por delante, como enganche, formando un rombo. Arriba estuvieron Matías Arezo y el juvenil Bruno Betancor. El DT se la jugó por la corpulencia de Betancur y no por Óscar Cruz, quien no entró en la convocatoria. Abel Hernández había terminado acalambrado contra Millonarios.

Inés Guimaraens Betancur, buen primer tiempo

Sánchez jugó su mejor partido desde su llegada al club. El aporte del volante se había visto limitado por el desgarro sufrido tras meterle un gol a Deportivo Maldonado. 

El Pato fue, ante Plaza, clave en el plan de juego de Arias: progresar con la tenencia de balón por los callejones centrales, generar espacios por afuera y aprovecharlos para servirle balones de gol a los puntas y a los volantes que debían pisar el área. 

Con Rodríguez limitado a la organización de la salida, Sánchez fue clave por la prolijidad de su pase y Saravia por su despliegue físico. 

Inés Guimaraens Pato Sánchez

El equipo comenzó a martillar sobre el arco de Joaquín Silva. 

Sánchez tuvo un remate apenas desviado y un cabezazo peligroso. Betancur estuvo a punto de conectar un buen centro de Méndez. Arezo remató cruzado pero se encontró con un golero que le cerró el arco. 

El gol estaba al caer hasta que Betancur tuvo un pienso en el área y descargó a Saravia que coronó un gran primer tiempo con gol. 

Peñarol era otro al que terminó viéndose ante Millonarios. O mejor dicho, era el mismo que le pasó por arriba a Danubio o Nacional. O a River por la Sudamericana. 

Sin embargo, un penal en su contra generó un radical cambio en el trámite.

Fue sobre el filo del primer tiempo cuando Mathías Goyeni pasó por única vez al ataque para enganchar ante la marca de Méndez. Este, instintivamente, corrió su pierna hacia el rival y lo tocó. No lo golpeó. Lo tocó. E hizo el movimiento de ir contra la pierna del adversario cuando la pelota ya lo había pasado. Esteban Ostojich lo cobró. 

Inés Guimaraens Ostojich tenía elementos para cobrar el penal y lo hizo

Decir si la acción descrita fue o no penal es, en estos tiempos, un ejercicio tan vacío como estéril. Los penales han dejado de ser o no ser para convertirse en penales que se cobran o que no se cobran. Todo depende de la interpretación del juez y de que exista un mínimo elemento que lo haga sancionable. Y en este caso lo hubo. El juez estaba amparado a cobrar el penal. Por eso Daniel Fedorczuk ni siquiera lo llamó para revisar la acción en el VAR. 

Sin embargo, no siempre se aplican los mismos criterios. Hace dos fechas, a Peñarol le invalidaron un penal cobrado por Gustavo Tejera, porque el VAR Jonathan Fuentes entendió que entre el contacto que hubo de Brian Ferrarés sobre Yonatthan Rak, y la caída de este, hubo exageración. 

Tan exagerada como esa caída de Rak -o más, porque en este caso el contacto fue mucho más sutil- fue el salto que dio Goyeni para tirarse. Pero en este caso, el penal no tuvo marcha atrás. 

El fútbol, creado como deporte de contacto, está siendo despojado de ese componente esencial y las diferentes interpretaciones que hacen los árbitros en un mismo torneo, genera una perplejidad tan difícil de explicar como de justificarse.

Así lo empató Plaza y así preparó el empantanamiento en que sumió a su rival para el complemento. 

Es que Peñarol fue otro en el segundo tiempo. Un equipo más largo, menos asociado, más lento, predecible e inofensivo. 

Sánchez se rebeló con un remate cruzado que se fue afuera. 

Y el gol solo podía caer como caen los milagros del cielo. Y cayó. Centro de Matías Ferreira y chilena de antología de La Joya Hernández. Gol épico y triunfo trascendente. 

Inés Guimaraens Gol de La Joya

Peñarol ganó pero dejó enormes dudas. Los bajones colectivos, la falta de eficacia, los márgenes que deja para que le cobren penales. Pero también la certeza de que la calidad de Sánchez y La Joya lo dejó con el colchón de ventaja que tiene sobre sus más inmediatos perseguidores. 

 

 

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