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El embajador que fue elegido para ir a Venezuela irá a otro destino

Alberto Fajardo ya tenía el beneplácito de Caracas pero ahora irá a Chile; el gobierno sigue con la misión disminuida en Caracas

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15 de junio de 2018 a las 05:00

Hay quienes creen que en política exterior importan más las acciones que las palabras y, por ende, entienden que para descifrar el comportamiento o posición de un estado frente a determinado tema hay que mirar lo que hace por encima de lo que dice.

A menudo hay estados que aprovechan la posibilidad de comunicar a través de varios canales para dar señales ambiguas sobre todo cuando tienen la necesidad de dirigirse a diferentes audiencias: una interna y otra externa, por ejemplo.

Desde esta perspectiva quizás se pueda entender el camino del medio que el gobierno decidió recorrer con Venezuela; un doble juego que muestra los dientes cuando genera el consenso para suspender al gobierno de Nicolás Maduro del Mercosur y que tiende la mano cuando se abstiene de votar una resolución que abra la puerta para expulsarlo de la Organización de Estados Americanos (OEA), como sucedió a principios de mes.

Desde este punto de vista, quizás, también se pueda entender por qué desde hace más de dos años que el gobierno no designa un embajador en Caracas y que el funcionario diplomático que había sido nombrado para tal cargo en realidad no irá a Venezuela sino a Chile.

En una fugaz visita a la cancillería, en abril de 2017, el embajador de Venezuela en Montevideo, Julia Chirino le había entregado un documento al ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, con el beneplácito de su gobierno para que el embajador Alberto Fajardo fuera el nuevo embajador uruguayo en Caracas.

A fines de enero el gobierno anunció que enviaría la venia para que el Poder Legislativo aprobara la designación de Fajardo. En medio del receso, el Frente Amplio planteó en una comisión especial de la Comisión Permanente del Parlamento que se tratara el tema de forma inmediata.

Sin embargo, la solicitud del gobierno nunca llegó al palacio de las leyes, dijeron a El Observador los senadores Pablo Mieres y Marcos Otheguy, miembros de la Comisión de Asuntos Internacionales del Senador. Y en consecuencia el gobierno no envió al funcionario del servicio exterior a dicho destino. De esta forma, la misión en Caracas se encuentra disminuida desde que Óscar Ramos –un hombre de confianza del Frente Amplio que venía de las gremiales del sector automotriz- dejó el puesto vacante en febrero de 2016. Un funcionario de menor rango tuvo que asumir la jefatura de misión en los últimos dos años y cuatro meses.

Según supo El Observador, el nuevo destino de Fajardo –hasta ahora director de la Dirección Regional de Asia, África y Oceanía- estará tras la cordillera de los Andes, en Santiago de Chile. Y la designación de un nuevo embajador para Caracas ni siquiera está en la agenda de la comisión parlamentaria.

Embajadores políticos

El Frente Amplio designó embajadores políticos para Venezuela durante los tres periodos de gobierno. El primer representante uruguayo en Caracas elegido por la izquierda fue Gerónimo Cardozo, un brigadier general retirado, quien pertenecía al partido y tenía trato personal con el expresidente Hugo Chávez.

Cardozo fue sustitudo por Jorge Mazzarovich, que militó primero en el Partido Comunista y luego en el Partido Socialista. Mazzarovich estaba como embajador en La Habana cuando le pidieron que se trasladara a Caracas. Ramos fue el último en ejercer la función

La idea de la cancillería de Rodolfo Nin Novoa era cambiar la tendencia y poner un hombre de carrera. Inicialmente se manejó la posibilidad del embajador Óscar Barros. Sin embargo, el hecho que Barros fuera afín al Partido Colorado generó la oposición de algunos sectores del Frente Amplio, principalmente del Movimiento de Participación Popular (MPP). No está del todo claro si el gobierno llegó a pedir el beneplácito a Venezuela por este embajador, pero finalmente el Ejecutivo retiró la designación argumentando que Barros iría para Perú.

La pregunta es si el gobierno seguirá con su idea de mandar un funcionario de carrera a Venezuela o se limitará a seguir el camino del Frente Amplio nombrando un funcionario de confianza política. Pero para llegar a responder esa interrogante primero habrá que ver si el gobierno se decide a enviar a un embajador uruguayo a Caracas mientras el gobierno de Maduro siga en pie.

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