Por estos días el mundo habla del plan de Dietrich Weise, quien fuera entrenador en los años de 1970 y que en 1998 planteó un proyecto innovador que pretendía buscar talentos y potenciarlos con el objetivo de lograr una revolución en el fútbol germano. Aquella idea desembocó, después de algunos resultados que inquietaron al comienzo –porque los éxitos estuvieron lejos–, en este 2017 con campeón vigente del mundo, de la Copa Confederaciones y el candidato para los torneos futuros.
El modelo alemán a la uruguaya
Desde hace 11 años, Uruguay intenta revolucionar el fútbol juvenil y avanza a sus tiempos