Aún hoy, Amancio Ortega camina tranquilo por las calles de Galicia, sin que su cuerpo resienta el peso de aquel imperio de la moda que se cala sobre sus hombros. Sin embargo, esa cercanía es una mera paradoja, una fachada que esconde a un personaje inalcanzable, casi mítico, cuyo nombre no puede disociarse de otro, "Zara", una tienda que nació en La Coruña en 1975 para hoy presentarse como una cadena con más de dos mil locales.
La falta de información biográfica sobre el magnate no fue obstáculo para el grupo teatral Chévere, también de Galicia, que decidió indagar lo más posible y construir en torno a Ortega a su propio Ciudadano Kane. "A. O." es un personaje ficcionado aunque con bases en lo real que relucirá hoy en la obra Citizen, a presentarse en el Teatro Solis.
Según el director de la obra y miembro de Chévere, Xesús Ron, el punto de partida fue una reflexión sobre la globalización. Este concepto los dirigió automáticamente a la figura de Ortega, el empresario más grande de España y uno de los más destacados del mundo."Inditex (Zara) es nuestro compañero de generación, una parte de nuestra juventud y de alguna manera aprendimos a comprar ropa a través de ella. Hemos visto cómo esta pequeña tienda se ha convertido en un imperio textil y nos pareció que podía funcionar hablar de un caso concreto que nos tocaba muy de cerca", dice Ron a El Observador.
Dividido en tres episodios distintos, de los cuales Uruguay solo verá el primero, Citizen reimagina la evolución de Ortega y su marca, comenzando desde aquella incipiente "pequeña tienda" y llegando hasta la actualidad. En esta primera parte, que se desarrolla en una única noche de 1975, el entorno es aquel imperio naciente, reconstruido desde la ficción mediante un juego de significados e ironías.
El capítulo inicial
Para lograr una dinámica y una narrativa que realmente lograran hablar sobre la globalización y sus efectos, Chévere sumó a otro personaje a la ecuación. Sara es una joven estudiante que, poco después de fallecido el dictador Francisco Franco, se refugia de la Policía en la tienda de ropa de A. O.
Tras ese hecho inicial, el hilo de la obra recorre una conversación que mantienen Sara y A.O., y que hace ostensible el contraste entre la personalidad de una revolucionaria esperanzada que quiere cambiar el mundo y la de un empresario incipiente que, robando ideales ajenos, va dándole una forma presuntamente democratizante a un proyecto comercial.
"Aunque sea de una forma ficcionada, tratamos de contar cómo consciente o incoscientemente surgían algunos valores de una sociedad nueva que una empresa como Zara supo utilizar en su favor", señala Ron. "Lo que nos interesaba, más que entrar en la victimización, es ver cómo estas grandes industrias se aprovechan de los cambios que se producen en los países", agrega.
Pese a la seriedad que puedan inspirar las temáticas de Citizen, Ron destaca "un ingrediente de culebrón" que hace que esa trama, "muy economicista y muy de teatro-documento", logre "enganchar" al público mediante la comedia y el romance.
Lo inesperado también llega de la mano de los recursos escénicos, ya que el interior de la tienda en realidad se retrata como un espacio oscuro, sin escaparates ni percheros, que se configura a través de una cuadrícula sobre el piso, una pantalla en el fondo y dos cámaras con trípode plantadas por los personajes. "La idea era hacerlo muy vacío, con poca espectacularidad de medios para que se contara muy directamente al espectador", explica Ron. Desde esa propuesta, las cámaras filman a Sara y A.O. y proyectan sobre la pantalla sus distintas imágenes y encuadres, haciendo eco de sus disimilitudes y permitiéndole al público concebir cómo un mismo hecho puede verse de maneras distintas.
Para Ron, la obra despierta cierto morbo, no por revelar secretos escondidos de Ortega, sino al generar una interacción de referencias y lecturas con el público. En Uruguay, señala, la recepción va a ser "una prueba" sobre la adaptación de la obra a otros contextos, aunque le tiene fe a un público que, lejos de España, tiene muy cercano el retorno a la democracia y la globalización. Y a Zara.