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El plan recambio en el MPP: Orsi y Sánchez perfilan liderazgos con roles distintos

La "nueva barra" comienza a llevar las riendas de la agrupación de José Mujica; quién es quién en el pasaje de posta

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12 de abril de 2020 a las 05:00

El MPP ya no es la vieja guardia. Sigue siendo en parte lo que diga o haga José Mujica, como también es lo que opinen Lucía Topolansky o Eduardo Bonomi, pero ya no es solo eso. O al menos no de manera central. 

Ríos de tinta se han escrito acerca de cómo será el futuro del principal sector del Frente Amplio cuando el expresidente e ícono se aleje del cuadro. Pero aunque ese momento todavía no llegó de forma definitiva –alcanza con ver las apariciones públicas de Mujica y sus repercusiones mediáticas y políticas–, no es menos cierto que el MPP transita un proceso silencioso de renovación en el que varios integrantes de la nueva camada ya llevan las riendas de la agrupación sin pedir permiso. 

Ya antes de que llegara el coronavirus y lo tapara todo, el sector de Mujica venía avanzando en un gradual pasaje de posta a nuevas figuras. La emergencia sanitaria –que entre muchas otras cosas obligó a las dos principales figuras del MPP, Mujica y Topolansky, a refugiarse en su casa de Rincón del Cerro– en todo caso aceleró las señales de recambio.

En ese proceso resaltan especialmente dos figuras que, según admiten todos en la agrupación, son las dos grandes fichas de renovación y liderazgo para el MPP que se viene: por un lado el exintendente de Canelones, Yamandú Orsi, y por otro el diputado de Montevideo, Alejandro “Pacha” Sánchez.

“Son las dos figuras excluyentes de renovación del MPP”, resume Sebastián Sabini, integrante del Ejecutivo del sector. A ellos se suman, en un segundo nivel, otras figuras como el senador Charles Carrera –que junto a Sánchez lidera la dirección cotidiana y la representación ante el FA–, el exintendente de Rocha Aníbal Pereyra o el propio Sabini, que también han ganado un lugar en la conducción de la agrupación más votada de la izquierda.

Perfiles

Si algo está claro es que el reemplazo de Mujica no tendrá un solo apellido. Al hablar de renovación, en el MPP argumentan que suplantar al cacique será una tarea colectiva. “No le vamos a cargar a uno solo toda la responsabilidad de suceder a Pepe. Sería hasta injusto”, dice el diputado y exalcalde del Municipio A, Gabriel Otero.

Y para ello, nada mejor que los perfiles complementarios. “No podemos hacer todos, todo. Hay roles distintos y eso está bueno”, resalta Orsi. Por la vía de los hechos, y sin que medie un contrato escrito en negro sobre blanco, junto a Sánchez han  desarrollado perfiles políticos bastante diferenciados. Los dos remarcan que se dio “de forma natural”.  

Mientras que el exintendente de Canelones –candidato a la reelección en su departamento y uno de los nombres cantados para las nacionales de 2024– adopta una postura conciliadora y abierta, Sánchez alterna su rol de “articulador” o “negociador” con la de representar el común denominador del mujiquismo, y eso lo lleva a asumir posiciones más “combativas” cuando la ocasión lo amerita. 

En Diputados trancó fuerte contra el oficialismo cuando se debatió la eliminación de la partida de prensa; en el Senado –donde ingresó como suplente de Mujica– promovió y defendió una moción para hacer permanente el impuesto a los sueldos de los cargos políticos –un reclamo histórico del MPP que dividió a la oposición y que el oficialismo tildó de “chicana”–; también criticó al presidente Luis Lacalle Pou por “salir a pasear” en plena pandemia y antes de que estallara la crisis sanitaria había tildado el ajuste de tarifas como una “rapiña al bolsillo de la gente”. 

“Es verdad que si mirás Yamandú tiene un rol y un discurso mucho más amplio, y que generalmente yo quedo más en un rol de representar la síntesis del MPP. Más allá de que uno le ponga cierta impronta, eso lleva a que en general las posiciones suyas son un poco más amplias y las mías un poco más cerradas, porque tratan de representar al conjunto del sector”, resume Sánchez en grandes trazos. 

Orsi es distinto. Se cuida de entrar en el barro y le escapa a la polémica. Lo suyo son los mensajes apaciguadores y los gestos hacia todas las tiendas política. 
Sus atributos, dicen dentro y fuera del Frente, lo hacen un candidato obvio a pugnar por la Presidencia de la República. Él, mientras tanto, se encarga de cultivar ese perfil, hasta en los mínimos detalles. 

En su último año como jefe comunal se encargó de inaugurar monumentos al blanco Wilson Ferreira Aldunate y al colorado Julio César Grauert. Hace unos días reivindicó la apertura del Instituto Pasteur en el gobierno de Jorge Batlle. La semana pasada firmó una carta con dos exintendentes de otros partidos –el nacionalista Sergio Botana y el colorado Marne Osorio– convocando a un “gran diálogo para la reconstrucción nacional”. El domingo dijo a El País que el coronavirus obligaba a todo el sistema político a “cambiar la actitud”. Días después dijo en canal 4 que “hay que estar en la piel del presidente”. 

¿Es pensado o se le da así? Orsi responde que “un poco de las dos cosas”. 
“También pasa por mi origen y el lugar que he ocupado, que es distinto al fragor parlamentario. Los legisladores tienen que salir a la cancha a morder. Yo donde me tocó aprendí que un silencio a tiempo logra mucha cosa”, agrega Orsi.

Sánchez define a su compañero de sector como portador de una lógica “más canaria” y “más llana”, tallada en la gestión departamental y diálogo con intendentes del interior. Orsi dice que no integrar el Ejecutivo del MPP le otorga “otra perspectiva”, porque lo lleva a estar por fuera de las estructuras y sus dinámicas cotidianas. “Le permite tener una mirada distinta, porque no está metido en el aparato y la cocina interna”, coincide Sánchez. 

Más allá de que cada uno marca su impronta, Orsi destaca las “coincidencias en cuanto a la visión estratégica” y a una “forma de hacer política buscando el diálogo y el relacionamiento”. “Es una marca de orillo que nos dieron los viejos”, remarca. 

A la dupla se suma el protagonismo del senador Charles Carrera, que creció políticamente bajo el ala de Bonomi en el Ministerio del Interior y llegó al Senado en 2017 cuando Topolansky asumió la vicepresidencia tras la renuncia de Raúl Sendic. Además de coordinador de la bancada opositora en el 
Senado, el abogado es también el representante del MPP en los ámbitos de dirección del Frente Amplio, como el Secretariado y la Mesa Política. 

Mientras que Orsi se proyecta como líder nacional, Carrera acompaña a Sánchez en la función de todoterreno. Ambos son coordinadores de bancada –uno en el Senado, el otro en Diputados– y forman el nexo con el Frente, y entre los dos son los que mantienen a Mujica y Topolansky al tanto de los acontecimientos. 

“Son materia de consulta constante. Porque hay una realidad que va más allá de las intenciones que puedan tener de dejar su 
lugar. Por ejemplo, cada vez que Pepe (por Mujica) sale marca agenda. Esta cuestión de ir asumiendo la conducción del MPP es también administrar y compatibilizar eso”, resume Sánchez. 

Todavía falta para que se retiren de la jugada. Pero lento como el Fusca de su líder, el pasaje de posta está en marcha.

Las dos grande figuras de renovación

EL LÍDER DE LA ESTRUCTURA

Alejandro Sánchez (39 años)

Es el primer diputado del MPP pero en estos tiempos de coronavirus corre  “de lado a lado” el salón de los Pasos Perdidos para alternar también como suplente de Mujica en el Senado. Ha asumido de a poco el rol de líder de la estructura del MPP, aunque intenta compatibilizar esa función con la de ser “articulador” tanto dentro de la bancada frenteamplista como con el gobierno y los partidos de la coalición. Dice que su responsabilidad lo lleva a “representar públicamente la síntesis del MPP”, pero también a hablar por todo el Frente en el Parlamento.

“Últimamente me he ganado el mote de negociador. Yo trato de equilibrar eso de jugar un poco afuera pero recomponer también adentro del MPP, que es un mundo importante. Hace algunos años había cierto conflicto interno y discursos contradictorios. Mi tarea ha sido zurcir adentro del MPP”.

EL PRESIDENCIALISTA

Yamandú Orsi (52 años)

Luego de ser secretario general de Marcos Carámbula en la Intendencia de Canelones, fue electo como su sucesor en 2015. Desde entonces se ha ganado un lugar entre los principales nombres del Frente Amplio para competir por la Presidencia de la República. En la última campaña coqueteó con la idea pero finalmente no se presentó. Es, por el momento, la gran carta del MPP con proyección nacional y es candidato único del Frente en las elecciones departamentales de Canelones. 

Uno de los principales puntos de su discurso es que es necesario mirar hacia el interior del país, allí donde cree que además se explica parte de la caída del FA. “Me gustaría un mayor protagonismo de los diputados del interior. Tenemos que fortalecer eso que fuimos  y con lo que tanto tuvo que ver Mujica. El MPP tiene ahí un rol para cumplir”.

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