23 de marzo 2020 - 13:01hs

José Mujica estaba recluido en un calabozo cuando nació Alejandro. Lucía Topolansky permanecía presa cuando nació Sebastián. Años más tarde, cuando ya todo el mundo los conocía como "Pacha" Sánchez y "Tati" Sabini, ambos forjaron una amistad entre conocidos del barrio, líneas de ómnibus compartidas y una militancia en común. El martes pasado, con Mujica y Topolansky resguardados del coronavirus en su casa de rincón del Cerro, los dos sumaron un nuevo capítulo en común y fueron investidos como senadores de la República. 

Los destinos de ambos diputados –suplentes del expresidente y la exvicepresidenta en la Cámara Alta– están cortados casi por la misma tijera. Compartieron liceo y barra de amigos, se involucraron en el movimiento estudiantil contra la reforma de Germán Rama, ingresaron al MPP y al MLN en simultáneo, se cautivaron con la ascendente figura de Mujica y terminaron formando parte de la generación llamada a continuar el legado del líder tupamaro.

Si bien son de generaciones distintas (Sánchez de 1980 y Sabini de 1981), se conocieron por amigos en común del barrio, principalmente gracias a los Caggiani –a posteriori también del MPP–, ya que Sánchez era compañero de clases de Pablo (actual consejero de Primaria y hermano del diputado Daniel).

"Cuando uno es adolescente se entrevera amistad, militancia y compañerismo. Los ves en un asado, en una guitarreada, en un boliche o en una ocupación", cuenta Sánchez. Y efectivamente, el lazo entre aquellos adolescentes se forjó en medio de las duras protestas contra la reforma educativa impulsada por el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti y que derivaron en largas huelgas estudiantiles.

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"La militancia nuestra estaba marcada por un deseo de participación. El reclamo principal era que un actor central de la educación, como los estudiantes, no habían sido consultados", dice Sabini, que en ese momento era parte de un "gremio de gurises" que no ocupó su liceo pero se encargaba de llevar frutas y otras provisiones a "los más grandes" como el "Pacha", que estaba en el IBO. 

Para Sánchez, aquella "fue la primera experiencia para una generación política que hoy está en varios lugares" y también una "verdadera experiencia de gestión". "Nos obligó a hacernos responsables de la gestión de los liceos. Ya no eran solo los reclamos y consignas políticas, sino la cotidiana y el desafío organizativo muy grande", cuenta el diputado y suplente de Mujica en el Senado. 

La experiencia gremial y estudiantil enseguida avivó la llama de la participación política y los caminos de Sánchez y Sabini se volvieron a juntar. Sin motivos demasiado nítidos, más que los afectos y algunas inclinaciones ideológicas, ambos se volcaron por el Movimiento de Participación Popular. 

"El MPP tenía una postura bastante clara de que los cambios tenían que ser por acumulación y con participación de una amplia gama de actores", esboza Sabini consultado sobre por qué ingresó a ese sector. La explicación de Sánchez –hijo de "una familia frenteamplista con una orientación más cercana al Partido Comunista"– no difiere demasiado de la de su amigo. "Había mucha horizontalidad. Cada uno iba y podía hablar y marcar su postura", señala en conversación con El Observador

Parte importante, confiesa, fueron también "los libros del Ñato Huidobro" y el discurso de un diputado bastante particular que años después se convertiría en presidente. "En aquel momento comenzaba a surgir con fuerza el nombre de un tal Mujica, que en 1995 había ido al Parlamento en moto y que tenía unas audiciones en CX 36 donde escuchabas cosas distintas. Hablaba de cosas muy cercanas y eso me atrajo mucho", agrega Sánchez.

El MPP no era en ese entonces la máquina político-electoral que es hoy y estaba a punto de vivir un momento crucial en su historia: el Plenario de 1998, en el que el sector se debatió entre una ortodoxia que reclamaba "pelear contra el reformismo" y otro bloque que promovía una alianza con las grandes mayorías nacionales. Finalmente triunfó la segunda opción, lo que provocó la escisión del senador Helios Sarthou y Jorge Zabalza, que fundaron Corriente de Izquierda. 

Desde entonces Sánchez y Sabini fueron acumulando experiencia y responsabilidad en la estructura política del sector. Sánchez recuerda con cariño las recorridas con el "Pepemóvil", una Fiat Ducato sin asientos en la parte de atrás en la que se movían por todo el país. "Para hacer una mateada en la plaza había que colgarse de la luz o pedirle asistencia un vecino. Pepe terminaba hablando a través de una bocina con la voz toda latosa y nosotros ya nos sabíamos el discurso de memoria. Era un privilegio", señala el diputado. 

Entre Sánchez y Sabini también fundaron la revista Purificación, que salía encartada en el semanario Mate Amargo, idolatraron al "Flaco" Arturo Dubra –un "político con boliche" que nunca le interesó figurar en la foto– y compartieron "aventuras políticas", como cuando les tocó desembarcar como jóvenes en Maldonado para disipar un lío interno de la agrupación, que llegó a declarar a Huidobro como interventor en el departamento. 

Menos pelo, misma hermandad

Cuando se los consulta sobre qué cambió en el otro en todos estos años, los dos se desquitan con un chiste sobre sus cabelleras. "En esa el Pacha sale favorecido, porque por lo menos le queda algo de pelo", dice Sabini entre risas, recordando también la larga melena que ostentaba su amigo durante las ocupaciones.

"Es esencialmente la misma persona. Un tipo inteligente y sencillo", agrega sobre Sánchez, quien retruca que su compañero "quizás antes era muchísimos más hippie" pero "sigue manteniendo el buen humor". "Él me dice que yo me hago mucha más mala sangre. Él es el estudioso y preparado", comenta el "Pacha". 

Entre los dos, junto a otros legisladores y dirigentes, forman parte de la "nueva barra" que de a poco gana protagonismo en un MPP que inevitablemente ha gravitado en torno a la figura de Mujica, Topolansky y otros líderes históricos como Eduardo Bonomi. 

Sánchez entiende que es "natural" que los "veteranos dirigentes políticos a veces sientan una enorme responsabilidad y hagan sombra a los que vienen abajo", pero que en el caso de Mujica "hizo mucho para que eso no pasara". 

"Obviamente es una figura que puede opacar, pero se encargó de dar espacios bajo la consigna de que los liderazgos no se decretan", dice Sánchez, quien define la renovación como "dejar la barra en mejores condiciones".

Sabini destaca que en el MPP son conscientes de que "nunca se va a sustituir al Pepe" pero que sí intentarán hacerlo "desde el colectivo". En ese marco, considera que Sánchez y el exintendente de Canelones Yamandú Orsi son las "dos figuras excluyentes de renovación".

Su compañero y amigo dice ser consciente de la responsabilidad. "Ocupar el lugar de referentes ineludibles como Pepe o Lucía te pone arriba el peso de la historia y eso le da trascendencia. Lo que sentí ahí es que había un camino recorrido de varios años, y que cuando mirás para atrás ya no sos tan joven". 

Haber asumido juntos, coinciden los dos, fue un lindo guiño a ese paso del tiempo.

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