En el camino con Gabriel García Márquez

"De viaje por Europa del Este" es una reedición de una obra del colombiano

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05 de diciembre de 2015 a las 05:00

Es análisis político, es un diario de viaje, es periodismo, pero también es una colección de entretenidas crónicas e historias, producto de la pluma de Gabriel García Márquez. Esta obra póstuma del colombiano es en realidad una reversión de su libro De viaje por los países socialistas. 90 días en la Cortina de hierro, publicado en 1957.

Se trata de una recopilación de 11 relatos breves sobre su pasaje por Chescoslovaquia, Hungría, Polonia, la Alemania Democrática y la Unión Soviética, en el contexto de un encuentro mundial de la juventud, lo que muestra un país lavado de cara para los turistas. En ellos, García Márquez recorre las calles de cada ciudad interactuando con los residentes locales, describiendo con detalle sus actividades, así como cada uno de los cruces fronterizos que, con diferente rigor aduanero, le toca atravesar en los distintos momentos de su viaje.

El autor destaca tanto la pobreza material de la población (aunque reconoce que los precios de los alimentos y otros productos es mucho más bajo que en el mundo capitalista), la resignación a vivir bajo un gobierno comunista que algunos aprecian (los checos) mientras que otros lo rechazan totalmente (los polacos).

García Márquez, declarado socialista, llega sin embargo a Europa del Este como alguien contrario ideológicamente a lo que allí sucede, pero esto no es un limitante o un prejuicio al momento de escribir sus crónicas, donde tanto critica como se sorprende positivamente.

En el viaje, el colombiano cuenta con dos compañeros, periodistas como él, que también aportan su visión de los sucesos como coprotagonistas de la narración: el italiano Franco y la francesa Jaqueline. Ambos también brindan su mirada occidental sobre el mundo comunista, donde cada país tiene su propia identidad y su forma de abrazar el régimen político, pero por supuesto manteniendo puntos en contacto como integrantes del mismo bloque durante la Guerra Fría.

García Márquez escribe con gran atención a los detalles, que a veces se convierten el objeto central del relato de turno. "La cortina de hierro no es una cortina ni es de hierro. Es una barrera de palo pintada de rojo y blanco como los anuncios de las peluquerías. Después de haber permanecido tres meses dentro de ella me doy cuenta que era una falta de sentido común esperar que la cortina de hierro fuera realmente una cortina de hierro", manifiesta el Nobel de Literatura de 1982 en las primeras líneas del libro, marcando el tono de lo que se leerá después.

Más allá de su valor como texto periodístico, esta obra de García Márquez es un interesante material histórico y un libro de viajes muy bien escrito, con un ritmo veloz y entretenido.
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