La Bolsa española ha iniciado la sesión con una subida de más del 3%, en línea con el resto de mercados europeos, impulsada por el optimismo ante un posible final cercano de la guerra en Irán y a la espera de un “importante” anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El IBEX 35 avanzaba 501 puntos, un 3,10%, hasta situarse en 17.572,7 puntos, recuperando terreno en el año con una subida acumulada del 1,3%.
El resto de Europa replicaba la tendencia: Fráncfort subía un 3,04%; París, un 2,37%; Londres, un 1,81%; y Milán, un 1,11%, mientras el Euro Stoxx 50 avanzaba un 2,66%.
En paralelo, la Casa Blanca confirmó que el mandatario ofrecerá un discurso clave, mientras desde Irán se reconocen contactos, aunque sin considerarlos una “negociación” y subrayando que no existe “ninguna confianza” en Washington.
El propio Trump instó a otros países a asumir responsabilidades estratégicas: pidió actuar con “coraje” y “tomen” el control del estrecho de Ormuz, añadiendo que, tras lo más difícil, “que vayan a por su petróleo”.
El petróleo cae y alivia la presión inflacionaria
Uno de los efectos más inmediatos del nuevo escenario geopolítico ha sido la caída del precio del petróleo. El barril ha retrocedido más de un 4%, situándose por debajo de los 100 dólares tras haber alcanzado los 118 dólares el día anterior.
En Europa, el Brent cotizaba en torno a 99,31 dólares, mientras que el WTI estadounidense se situaba en 97,44 dólares.
Trump vinculó directamente esta evolución a la retirada estadounidense: “Todo lo que tengo que hacer es irme de Irán, y lo haremos muy pronto, y (los precios del petróleo) se vendrán abajo”.
También el gas natural ha registrado descensos cercanos al 6%, lo que contribuye a aliviar las tensiones energéticas en Europa.
El estrecho de Ormuz, eje de la tensión energética global
El conflicto ha tenido como epicentro estratégico el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo y gas mundial.
Irán ha aplicado un cierre de facto de esta vía, permitiendo únicamente el paso a buques no alineados con sus adversarios, mientras se han producido ataques a petroleros en la zona.
Este mismo miércoles, autoridades británicas alertaron de que un buque cisterna fue alcanzado por proyectiles cerca de Ras Lafan, en Qatar, reflejando la fragilidad de la seguridad marítima en la región.
Subidas globales: Wall Street y Asia acompañan el rebote
El optimismo se ha trasladado a los mercados internacionales. En Wall Street, los principales índices registraron una de sus mejores sesiones en años: el Nasdaq subió un 3,83%, el S&P 500 un 2,91% y el Dow Jones un 2,49%.
En Asia, las subidas también han sido contundentes: el Kospi surcoreano se disparó más de un 8%, el Nikkei japonés más de un 5%, mientras que Taiwán avanzó un 4,5% y Hong Kong superaba el 2%.
Este comportamiento refleja una reacción coordinada de los inversores ante la expectativa de estabilización geopolítica.
Impacto en divisas, bonos y materias primas
En el mercado de divisas, el euro se apreciaba ligeramente hasta los 1,158 dólares.
En renta fija, la rentabilidad del bono español a diez años descendía hasta el entorno del 3,40%, con la prima de riesgo en 45,5 puntos básicos, mientras el bono alemán caía por debajo del 3%.
Por su parte, el oro subía un 1,36% hasta los 4.742 dólares la onza, reflejando que persiste cierta cautela, mientras que el bitcóin avanzaba un 1,39%, situándose en torno a los 69.139 dólares.
Claves empresariales y comportamiento sectorial
En el plano corporativo, destacaba la venta del 3,6% de Cirsa por parte de fondos vinculados a Blackstone por 77,64 millones de euros.
Dentro del IBEX 35, ArcelorMittal lideraba las subidas con un 5,93%, seguido de IAG (+5,8%) y Santander (+5,24%). En contraste, Repsol caía un 4,3%, afectada por la bajada del crudo.
Este comportamiento refleja un ajuste sectorial típico en contextos de caída del petróleo, donde las energéticas pierden peso frente a otros sectores más sensibles al crecimiento.
Geopolítica, energía y mercados en un equilibrio inestable
El rebote bursátil responde a una expectativa clara: una desescalada del conflicto en Irán que reduzca la presión sobre el mercado energético global. Sin embargo, los riesgos estructurales persisten.
La guerra ha evidenciado la vulnerabilidad del comercio energético internacional, especialmente en puntos críticos como Ormuz, y ha mostrado cómo los mercados reaccionan con rapidez a cualquier señal política.
Aunque los inversores anticipan un escenario de estabilización, las declaraciones contradictorias —como la advertencia de Israel de continuar la guerra— y la fragilidad de las rutas energéticas sugieren que la volatilidad seguirá siendo un factor clave en el corto plazo.
En este contexto, el anuncio de Trump y la evolución diplomática marcarán el rumbo inmediato de unos mercados que, por ahora, celebran la posibilidad de un alivio tras semanas de tensión.