Básquetbol > EL JUGADOR EN LLAMAS

Facundo Medina, el mejor alumno de García Morales

El salteño creció al lado de un ejemplo de profesionalismo y ahora intenta despegar en Urunday Universitario 

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10 de enero de 2019 a las 05:00

Cada movimiento, cada detalle técnico, cada palabra. El yogur y la granola. Para Facundo Medina, haber compartido plantel varias temporadas con Leandro García Morales fue un doctorado basquetbolístico. Y hoy, a los 24 años, Urunday Universitario disfruta de su crecimiento.

Cuando terminó la temporada, el salteño le pidió a su agente Jesús Rostán un cambio de aires. Dejar Hebraica Macabi y tener más minutos para poder mostrar el poder letal de su muñeca. 

“Quería crecer como jugador y poder mostrarme, más por la edad que tengo. Justo surgió Urunday Universitario y me pareció una oportunidad bárbara. Después, increíblemente, se dio la situación de que se terminaron desvinculando la mayoría de los jugadores de Macabi”, contó a Referí. 

Medina jugó al fútbol en Ferro Carril de Salto a los seis años. “Mi padre dice que era bueno, que hacía goles, pero yo solo me acuerdo que no me gustaba y a los siete me fui al clásico rival, a Salto Uruguay, a jugar al básquetbol”.

Su padre, Miguel Medina, jugó en Hebraica Macabi en la década de 1970, pasó por Cordón, Peñarol y terminó en el básquetbol de Entre Ríos. Cuando nació Facundo dejó de jugar. 

El desarraigo

Después lo dirigió en preinfantiles e infantiles de Salto Uruguay donde Medina se había iniciado en la escuelita de Atilio Lima. A los 14 años, fruto de un trabajo de scouting de Hebraica Macabi en el interior, llegó a Montevideo. 

Tenía 14 años y se instaló en la casita de juveniles que tenía el club en Pablo De María y Brandzen. Compartía el hogar con Miguel Barriola, Emiliano Bastón y Jorge Trindade. 

Cuando cerró el hogar se fue a vivir con Hernando Cáceres, jugador de Trouville, y luego terminó alquilando un apartamento con su hermano Octavio, también jugador de Macabi, y su hermana quien cursa una licenciatura en diseño de indumentaria deportiva y trabaja como administrativa en Tabaré. 

Su primer entrenador en formativas fue Alberto Rico y después de dos años pasó bajo el comando de Leonardo Zylbersztein.

Debutó con los mayores en 2010, en cancha de Sayago, con Marcelo Signorelli como entrenador. “Tiré una bomba y entró, a esa edad sos un atrevido bárbaro y además íbamos ganando por 20”. 

Ahora es todo lo contrario. Mira cada partido que jugó, analiza si tomó bien o mal los tiros y también mira –más allá del análisis de video que prepara el cuerpo técnico– a los rivales que tendrá que enfrentar para preparar aspectos defensivos. 

Crecer en el Metro

Sumando algunos minutitos, “éramos cinco para rotar en dos posiciones”, fue campeón de la temporada 2011-2012. Pero su prueba de fuego le llegó en el Metro 2015 donde defendió a Stockolmo. Promedió 18,1 puntos y 31 minutos en cancha con 36% de acierto en lanzamientos de triples. Jugando de 2. 

“En formativas siempre fui suplente. Tenía adelante a Luciano Parodi y a Salvador Zanotta y yo era base que es un puesto que nunca me gustó. Los jugadores no somos boludos, si no andaba bien ahí iba a retomar los estudios y ponerme a laburar”, explicó. 

Sayago les arrebató la posibilidad del ascenso. Tampoco pudo subir con Tabaré en 2016 –una quita de puntos los dejó lejos de la definición– ni en 2017 con Cordón porque su amigo Agustín Zuvich jugó con ficha médica vencida y perdieron los puntos contra Verdirrojo que terminó subiendo a la actual Liga Uruguaya.   

“En Macabi jugué con el Panchi Barrera), el Pica Aguiar, Leandro, Luciano Parodi, Kiril Wachsmann, Nicolás Borsellino. El vestuario es una escuela de vida cuando sos chico. Se escucha y se aprende. Lo bueno y lo malo. Por suerte me tocó crecer en un equipo como Hebraica Macabi”, reflexionó. 

El último corte celeste

A Medina le tocó ser cortado en todas las selecciones formativas que integró a pesar de lo cual guarda un gran recuerdo de Fernando “Hechicero” Cabrera como DT. En la mayor pudo viajar a Japón para disputar tres amistosos previo a la AmeriCup 2017 aunque luego fue cortado. 

El fogueo argentino

En la temporada 2016-2017 Medina jugó en Tomás de Rocamora en la TNA (ascenso) de Argentina. Jugó 30 minutos por partido y en un encuentro ante Gimnasia y Esgrima La Plata arrancó un partido con seis de seis en triples. 

Al lado del ídolo

Para la temporada 2015-2016 llegó al club su gran referente, García Morales. “Gracias a Dios me tocó compartir equipo con Leandro. Aprendés todos los días, todo el tiempo estaba dando indicaciones. Lo deportivo todos lo conocemos. Pero en el día a día era un tipo muy detallista en todos los aspectos tácticos y técnicos. Estaba el técnico pero él era un segundo técnico. No por querer tomarles su lugar, sino porque siempre estaba en el detalle, discutiendo qué hacer, qué no. Un jugador muy profesional. Lo veía llegar todos los días con su yogur y su granola. Cambió muchas cosas en Macabi: hacer un entrenamiento regenerativo al otro día de los partidos cuando generalmente se daba el día libre, nos cambió la mentalidad y trajo buenos profes para potenciar el aspecto físico del plantel”, reveló. 

El envión académico

Fiel a sus últimas temporadas, Urunday Universitario vuelve a ser protagonista de la Liga Uruguaya. En los dos últimos partidos le bajó los humos a dos pesos pesados. El viernes derrotó a Aguada 80-74 con 17 puntos, ocho rebotes y cinco asistencias de Medina y el lunes superó al entonces líder Defensor Sporting en final agónico: 100-99 con 26 puntos de Medina que en ambos partidos acertó cinco triples. 

“Contra Aguada no estaba Emilio y contra Defensor no jugó Quinnel Brown por lo que me tocó tener más minutos y eso te da más confianza. A veces la pelota entra y a veces no, pero en los últimos partidos entraron todas”, dijo con una sonrisa de satisfacción. 

“No puedo creer lo que es hoy Urunday. Hace unos años vine a jugué en formativas y el piso era de bitumen con la cantina al lado. Hoy es un club donde no te falta nada y tiene 4.000 socios. Solo tenés que dedicarte a jugar”. 

“La mente de todo es intentar mejorar lo hecho en los últimos años en los playoffs y poder llegar a una semifinal, pero lo primero es poder meternos entre los seis primeros y para eso hay que ir partido a partido”, concluyó. 

Las cifras

19,07 minutos promedia esta temporada con Urunday Universitario. En la Liga 2015-2016, con Hebraica Macabi, fue cuando más había jugado en Liga: 9,85 minutos.
43% de acierto en triples lleva esta temporada: tiró 65 y embocó 28. 
9,7 puntos promedia esta temporada, ya por encima de su mejor promedio de puntuación en Liga: 4,8 en 2015-2016 con Hebraica Macabi.

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