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Galaxias, aliens y rayos láseres al alcance de su streaming

Diez destacados de la ciencia ficción entre las inmensas posibilidades que ofrece el servicio de Netflix

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20 de agosto de 2018 a las 05:00

No sólo de series vive Netflix. En su extenso catálogo de películas el buen cinéfilo puede encontrar alguna que otra perlita. ¿Y el amante de la ciencia ficción? ¿Ese que se ve desbordado por la extensa oferta? Para él, cinco clásicos y cinco hallazgos recomendados.

Clásicos eran los de antes

No vamos a discutir aquí qué es un clásico. Y mucho menos con las posibilidades que hay en Netflix, que rara vez programa una película de antes de 1970. Pero si consideramos que veinte, veinticinco o treinta años es tiempo suficiente como para madurar una película, un concepto o una idea, encontramos algunos ejemplos:

Star Wars (la trilogía original)

Hacemos un poco de trampa y empezamos con tres por el precio de una. Star Wars: Una nueva esperanza (George Lucas, 1977), Star Wars: El Imperio contraataca (Irvin Kershner, 1981) y Star Wars: El retorno del jedi (Richard Marquand, 1983) son, en cierta medida, el inicio de todo lo que podemos ver y disfrutar en el cine de ciencia ficción y aventuras hoy. Y si bien van flojas en la pata de "ciencia", ya que son esencialmente fantasía, su entramado de batallas espaciales, héroes cósmicos y luchas por el control del universo las han vuelto piezas indiscutibles y esenciales dentro del género. Alguna mejor que otra –en ese aspecto, El Imperio Contraataca se sigue manteniendo como la indispensable de esta tanda– vale la pena para una linda jornada de matineé, una atrás de la otra (y no, no es necesario embarcarse en las precuelas o secuelas posteriores).


Volver al Futuro II

Aquí tendríamos que repetir la trampa, pero por desgracia Netflix sólo ofrece esta de las tres que existen. Puntualmente, en esta segunda aventura –es difícil pensarla como "segunda" siendo las tres una larga historia individual– Marty McFly y el Doc Brown (Michael J. Fox y Christopher Lloyd, con los personajes que se pegarían a ellos para siempre) viajan efectivamente al futuro –ese 2015 donde los championes se ataban solos y las patinetas volaban por los aires que todavía seguimos esperando– para rescatar a los hijos del propio Marty. Pero la cosa se complica y empezamos a ir para adelante y para atrás en el proceso. Dirigida por Robert Zemeckis –como las otras dos entregas– en 1989, quizá esta no sea la parte más recordada de la saga, pero está a la altura por completo y vale la pena, así sea para engancharse y buscar las que faltan por otro lado.

Viaje a las Estrellas II: La Ira de Kahn

Si Star Wars privilegia la ficción dentro de la ciencia ficción, estamos aquí ante una saga que hace gala de lo contrario. Cierto es que no todos los conceptos vertidos en Star Trek corresponden a teorías científicas, pero la serie se ha concentrado más en aspectos filosóficos, conceptuales o racionales antes que en los láseres disparando en la inmensidad del espacio (que también los hay, por supuesto). Considerada la mejor de las películas con la tripulación original –dirigida por Nicholas Meyer en 1982– esta entrega presenta además al mayor enemigo que encontrarán Kirk, Spock y compañía: Khan Noonien Singh –un musculoso Ricardo Montalbán– quien tendría no pocos costos para la tripulación del Enterprice.


E.T. El Extraterreste

No hay recomendación de ciencia ficción sin una de Steven Spielberg. Y Netflix ofrece uno de sus mayores éxitos de 1982, año en que el Rey Midas de Hollywood ofreció una mirada alternativa al concepto de "alien del espacio". Alejado de las sangrientas amenazas que estos solían ser, el ET del título es un simpático ser que sólo quiere volver a casa, y su aparición propicia una aventura familiar a todo trapo como sólo Spielberg sabe ofrecer.


La cosa de otro mundo

Aunque hay quien pone la obra maestra de John Carpenter –realizada en 1982– en el género de horror por su componente lovecraftiano, su inclusión en la ciencia ficción está marcada por ser la contracara malvada de ET: aquí el alien llegó desde las estrellas hace miles de años y permaneció congelado hasta que la participación humana despierta todo su horror. Un ser capaz de adoptar cualquier forma da lugar a una de las películas más claustrofóbicas (por su ambientación en la Antártida) y paranoicas que existen. Amén de lo anterior, nos da uno de los mayores protagónicos de Kurt Russell.

Hallazgos para todos los gustos (y, obviamente, marcados por el de quien escribe)

Hay muchas opciones contemporáneas del género en Netflix, pero aquí se seleccionan unas que pueden haber pasado desapercibidas entre la extensa oferta.

Turbo Kid

Esta rareza de los directores François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell (2015) emula a los filmes postapocalípticos ochentosos (siendo Cyborg su máxima influencia) pero desde un sano humor negro, la más proverbial escatología y un buen número de situaciones humorísticas –como que casi todo el mundo se desplace en bicicleta–. El joven Turbo Kid –Munro Chambers– debe salvar a su chica y enfrentar al villanísimo Zeus –Michael Ironside, calidad asegurada– en un devastado 1997 (sí, la película imagina un holocausto sobre fines de la década de 1980, como debe ser).


Oblivion

Son tantos los éxitos de Tom Cruise que a veces pasan desapercibidos. Y si bien no hay nada que rompa esquemas o sorprenda demasiado en esta película de Joseph Kosinski de 2013, todo está en su lugar. La Tierra ha quedado destruida y mientras se espera por su recuperación, una suerte de patrullero espacial controla que todo marche como debe en su sector. Las cosas pronto dejan de estar bien y nos encontramos con el clásico argumento dickiano de que nada es lo que parece. Junto a Al filo del mañana, hacen un gran combo de Cruise y ciencia ficción.


Revolt

En pocos minutos la situación está servida: invasión extraterrestre, derrota masiva universal y los pocos sobrevivientes tratando de no ser recolectados por el invasor, que es eléctrico y debidamente amenazante. La historia, con aires de Sector 9 y Monsters, es sencilla y efectivísima: el dúo protagónico (Lee Pace y Bérénice Marlohe) avanza buscando sobrevivir a los invasores de los que sabemos poco y nada. Sin, quizá, aportar nada demasiado nuevo, la película de Joe Miale (2017) es una hora y media de buena acción y ciencia ficción, contundente como un ladrillazo en la frente.

Niños del hombre

Si hay una película en esta selección que pueda llamarse obra maestra, es esta. Dirigida por Alfonso Cuarón en 2006, cuenta la realidad de un futuro aciago: el último joven de 18 años muere en un tumulto y no han nacido niños en ese interín. Sin embargo, el desencantado protagonista (Clive Owen) encuentra sorpresivamente a una mujer embarazada. Y allí comienza todo. Una negra visión de un apocalipsis por completo creíble, que brilla sin embargo con toda la luz de la esperanza. Y tiene a Michael Caine en su reparto, que se sabe da siempre un plus.

Donnie Darko

Dolor de cabeza. Esa es la primera reacción que causa el filme de Richard Kelly (2001) cuando uno trata de comprender la lógica entre tanto salto temporal, situaciones surrealistas y sujetos vestidos de conejos gigantes. Pero luego se hace una pausa, se piensa y las piezas lentamente comienzan a acomodarse. Porque no siempre le toca al espectador el lugar cómodo y a veces tenemos la fortuna de que la película nos proponga un rol más participativo, como sucede en este caso, donde tenemos que ordenar todo lo que vimos y darle sentido.


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