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19 de febrero 2020 - 5:03hs

La Cámara Industrial de Alimentos (Ciali) mantendrá una reunión este miércoles con la autoridades de la Comisión y Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), dada la gran preocupación que existe en la industria de los alimentos por el avance de la negociación entre el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs (principal accionista de Tienda Inglesa)  para quedarse con Grupo Disco (incluye las cadenas Devoto y Géant).

El presidente de la Ciali, Fernando Pache, expresó en su cuenta de Twitter que “está concentración de poder hará que la población pague enormes sobreprecios”.

 A su vez, abogó en la misma red social en una publicación dirigida a sus colegas industriales que “es hora” de concentrarse por sector de alimentación y negociar en bloque las condiciones comerciales con los supermercados. Según supo El Observador, el planteo de negociar las condiciones comerciales en bloque con un contrato firmado entre las partes fue propuesto en dicha gremial. 

Pache sostuvo que las empresas del pan, las de los dulces, las de las yerbas y las de los fiambres deben negociar “todas juntas”. “A mayor poder de compra, mayor poder de venta”, planteó. 

En diálogo con El Observador, el industrial calificó la potencial operación como una “megaproblemática de competitividad”. Por estas horas, en la Ciali además de mantener reuniones con otras cámaras de empresarios, también se realizan  evaluaciones desde el punto de vista jurídico.

Pache alertó que en caso de concretarse la adquisición que, según datos de la consultora Nielsen al cierre 2019, implicaría que Goldman Sachs se quede con el 82% del mercado de la zona metropolitana de Montevideo y un 60% si se considera todo el país, va a provocar que “se pierdan entre 1.000 y 1.500 fuentes de trabajo”.

“Acá se juntan cuatro monstruos y lo están haciendo a una velocidad inusual por la ley que entra en vigencia en abril para regular la concentración de poder por parte de los actores comerciales. Si se compran y se agrupan, no va a quedar afuera un actor, sino cuatro. Y peor aún, están compitiendo directamente con el proveedor porque le compran la mercadería y la empiezan a distribuir con distribuidores del interior. Entonces, los distribuidores de San José, de Juan Lacaze o de Solís de Mataojo van a tener que renunciar o irse, porque cuando llegue la avalancha supermercadista al punto de venta donde hay un distribuidor local desde hace 20 años, lo liquidan. Y no van a poder decir que no hay puesto de trabajo perdidos“, reflexionó Pache.

Desde el 12 de abril regirán nuevas potestades –aprobadas en setiembre pasado- sobre la Ley de Promoción y Defensa de la Competencia.

Los cambios otorgan a la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia la potestad de otorgar ala autorización previa de las concentraciones económicas cuando superan cierto umbral.

El artículo 3 fija ese tope en 600 millones de UI (unos US$ 70 millones) en cualquiera de los últimos tres años fiscales. Además, el artículo 4 establece que en “todos los casos sometidos a la solicitud de autorización, se prohíben las concentraciones económicas que tengan por efecto u objeto, restringir, limitar, obstaculizar, distorsionar o impedir la competencia actual o futura en el mercado relevante”. La comisión dispondrá de un plazo de 60 días para autorizar, denegar o subordinar el acto de concentración a las condiciones que el órgano establezca.

Sin embargo y en línea con otros industriales, Pache señaló que hace dos años, y en especial durante 2019, se han intensificado los “abusos” de los supermercados con respecto a sus proveedores.

“No saben más cómo hacer para presionar a los proveedores, hasta el nivel de fundirlos. Los supermercados están en un plan de importación directa de los productos para demostrarle a los proveedores locales, que si no los abastecen en las condiciones que necesitan, y que de manera indirecta imponen, van a importar el producto y no les va a importar quién caiga”, cuestionó Pache.

El directivo graficó la situación comentando que una “de las últimas modalidades de supermercadismo, en especial Ta-Ta y Tienda Inglesa”, ha consistido en decirle al proveedor que como no llegaron a “obtener el porcentaje de dividendo que pretendían para ese producto, se lo descuentan al proveedor de su factura”.

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