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La ideología de género, última encarnación del progresismo

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29 de julio de 2019 a las 05:01

 El progresismo es una especie de “religión laica” cuya esencia es la fe en el progreso. El progresista cree que la historia avanza necesariamente hacia un futuro venturoso y utópico, una suerte de paraíso terrenal forjado por el hombre.

El progresismo es un historicismo, una doctrina que niega la existencia de verdades permanentes. Toda verdad sería histórica en el sentido de que sería válida sólo en determinada época. Debido al avance del progresismo, hoy a menudo se deja de lado la cuestión de la verdad o falsedad de las ideas y se discute más bien si son o no adecuadas al espíritu de la época.

El progresismo es un liberalismo, una doctrina que afirma la autonomía moral absoluta del hombre y de la sociedad. Los filósofos liberales de los siglos XVII y siguientes intentaron reorganizar la sociedad como si Dios no existiera, sin ninguna referencia a la ley moral natural establecida por Dios. Por sus raíces racionalistas y secularistas, el liberalismo tiende fácilmente al progresismo. De ahí que en Norteamérica "liberal" sea prácticamente sinónimo de "progresista".

Existen distintos progresismos. Por un lado, hay un progresismo de derecha que combina la antropología individualista y la fe liberal en la “mano invisible” del mercado capitalista con la fe positivista en que el desarrollo científico y tecnológico conducirá a la humanidad hacia un futuro de paz, prosperidad y felicidad. Por otro lado, hay un progresismo de izquierda basado sobre todo en el materialismo histórico de Marx, que confía en que la revolución socialista producirá finalmente la sociedad sin clases, donde cesará toda explotación del hombre por el hombre. El progresismo de derecha suele ser reformista, mientras que el progresismo de izquierda suele ser revolucionario: tiende a despreciar las tradiciones, considerándolas como vínculos con un pasado de oscurantismo y opresión que debe ser destruido para construir la sociedad perfecta del futuro.

El marxismo clásico buscaba primero tomar el poder político por medio de una revolución violenta, para luego construir el socialismo, eliminando la propiedad privada de los medios de producción. Marx centró sus reflexiones en la economía porque pensaba que la infraestructura económica determina la superestructura cultural. En cambio varios pensadores marxistas del siglo XX reconocieron que era muy difícil hacer la revolución socialista sin antes haber transformado la cultura. Esos pensadores concibieron un “marxismo cultural” que busca hacer primero una revolución cultural, eliminando las formas de pensar y de actuar incompatibles con el marxismo. Esto se traduce en una destrucción o desnaturalización del sentido común, la familia, la Iglesia, etc.

Las rebeliones estudiantiles de 1968 fueron un momento crucial de esa revolución cultural. Muchos jóvenes rebeldes de ese entonces pensaban que muy pronto el comunismo se impondría en todo el mundo. Sin embargo, la irrupción de los tanques soviéticos en Praga fue el comienzo del fin del comunismo en Europa Oriental y de la misma Unión Soviética. Empero, los hippies fueron pioneros de una mentalidad individualista y hedonista que se impuso gradualmente, en gran parte a través de los medios de comunicación social. La difusión de esa mentalidad causó muchos males, entre otros un auge del divorcio y la “unión libre”.

De 1970 a 2000 se desarrolló el feminismo radical de la “perspectiva de género”, muy diferente del feminismo original. La “perspectiva de género” se aparta del sentido común de la humanidad. Es una ideología que afirma que, a pesar de las obvias diferencias biológicas entre los sexos, ser hombre o mujer no corresponde a una naturaleza fija, sino que es una mera construcción cultural, hecha según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos.

A continuación mencionaré cinco características de la ideología de género:

1.La ideología de género es anticientífica porque desestima las muchas evidencias científicas de la fortísima base biológica de la masculinidad y la femineidad.

2.La ideología de género es ilógica por sus muchas incoherencias. Por ejemplo: si el “género” es una mera construcción cultural y la homosexualidad es un género, la homosexualidad no puede estar biológicamente determinada, como sostienen muchos partidarios de la ideología de género.

3.La ideología de género es un dualismo contradictorio, una especie de “materialismo platónico”. Disocia completamente, en el ser humano, la naturaleza de la cultura, el sexo del “género”, lo corporal de lo espiritual. Pero un materialista no puede ser platónico, porque no cree en el espíritu.

4.La ideología de género es un neomarxismo que traslada la dialéctica de la lucha de clases al interior de la familia. Concibe a la "familia tradicional" como estructura burguesa, opresora del proletariado.

5.La ideología de género es la última rebelión de la creatura contra su condición de creatura. Con esa ideología, el ateo actual pretende liberarse no sólo de Dios y de su propia condición espiritual, sino incluso de las exigencias de su propio cuerpo (1).

El próximo domingo 4 de agosto, en el "pre-referéndum" sobre la Ley Integral para Personas Trans, los uruguayos tendremos una gran oportunidad de oponernos a que el Estado siga imponiéndonos la falsa y peligrosa ideología de género.

(1) Cf. Pedro Trevijano Echeverría, Ratzinger y la ideología de género.

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