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La mayoría del PIT-CNT ya tiene decidido el voto 

El acto del  1º de Mayo entre la “restauración conservadora” y el “proyecto de cambios profundos de la clase trabajadora” y sus aliados

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27 de abril de 2019 a las 05:03

Vamos a partir de dos negaciones encadenadas por un hecho: (a) no todo es lo que parece; (b) no todo sale como pretende el que toma una decisión. 

Primera conclusión: la queja pública de la principal sindicalista de los municipales no es una reacción caprichosa porque le quitaron protagonismo en el acto del 1º de mayo, al negarle la posibilidad a ser oradora.

Segunda conclusión: el propósito de la corriente predominante del movimiento sindical, que era cuidar que su mensaje político llegara como postura única al público sin mezclarse con un discurso alejado de esa línea, ya no puede cumplirse. 
Ahora vayamos a los hechos y su desarrollo.

La decisión de oradores para el acto del Día de los Trabajadores surge de una discusión en el secretariado ejecutivo del PIT-CNT y contempla las posturas de las corrientes internas, pero en los últimos tiempos pesa mucho la necesidad de dar espacio a las mujeres, por lo que hay dos ejes para el caso. Uno es el de tendencias políticas y otro es el representación femenina.

Ante la reacción de la sindicalista dolida porque se había rechazado la propuesta para que ella fuera oradora, algunos vieron o quisieron ver un motivo personal, de necesidad de protagonisno, hasta de “celos” internos. Y que en todo caso las razones políticas que ella usaba eran bulla para no reconocer que tenía ansiedad de protagonismo.

¿Por qué se ofuscó Valeria Ripoll (Adeom), hizo un posteo en redes sociales para denunciar que había sido “vetada” como oradora, y dio entrevistas a varios medios para dar su posición?

Ripoll se ofuscó porque la mayoría sindical se aseguró que el discurso del 1º de Mayo tuviera un tono único.

No fue porque haya faltado a reuniones del secretariado, o porque sea muy polémica, o no cumpla algunos “códigos” de viejos sindicalistas.

Eso quedó claro en la discusión entre los dirigentes sindicales: hay una definición política del Congreso del PIT-CNT del 2018, que en un año electoral debe transmitirse sin confusión, y que se expresa en la idea de “un bloque social y político para los cambios”.

Eso supone que la dirigencia sindical siente que debe contribuir a un triunfo electoral del partido con el que se identifica, o dicho de manera más amable, con el partido político que está alineado a esa estrategia.

Sea por el razonamiento que sea, la definición política es que lo importante del 2019 es que el Frente Amplio vuelva a ganar el gobierno.

Eso se expresa en documentos, repartidos, o discursos que establecen que hay una “agudización de la lucha entre dos proyectos de país”. 

¿Cuáles son esas dos opciones para el voto?

Una es la del “proyecto de restauración conservadora” y otra es la del “proyecto de cambios profundos de la clase trabajadora organizada y su sistema de alianzas, que implica un proceso en donde simultáneamente se impulse la diversificación de la matriz productiva, se avance más en la distribución de la riqueza, en un camino crítico de profundización de la democracia”.

¿Se puede traducir? Sí, claro: o ganan los blancos, junto a colorados e independientes, o gana el Frente Amplio. Y los sindicalistas no están para ser neutrales.

La mayoría del PIT-CNT cuida que el acto del 1º de Mayo sea un hecho político que sume al “proyecto de cambios” y que no vaya a dar argumentos al “de restauración”.

Es decir, que el discurso del Día de los Trabajadores contemple esa prioridad del 2019.

En la polémica, algunos lo ven como que estos sindicalistas no se manejan con “independencia de clase” y quieren traficar apoyo de una organización no partidaria, para su colectividad. Pero otros reconocen un sentimiento genuino: como representantes de trabajadores están convencidos de que además de luchar por defensas puntuales y colectivas, también deben ayudar a que la izquierda esté en el gobierno.

¿Por qué la mayoría del PIT-CNT decidió incluir una representante de la Intersocial feminista?
Volviendo al inicio, en la izquierda hay una presión fuerte a la integración de mujeres en actos, candidaturas, cargos, que no puede sortearse sin un conflicto interno de alto costo.

Un año atrás, el secretariado del PIT-CNT había encontrado una fórmula que atendía los dos preceptos manejados: reconocer corrientes internas y contemplar participación femenina.

Por la línea mayoritaria habló Óscar Andrade (comunista y sindicalista de la construcción), por las mujeres fue Abigail Puig (ex 711, vinculada a corriente comunista, dirigente del sindicato de comercio) y por los grupos radicales, Gonzalo Castelgrande (Aute).

Aquel discurso de Castelgrande fue duro contra el gobierno de Vázquez y generó malestar. La ministra de Turismo, Liliam Kechichian, se levantó de la platea y se fue de la plaza, pero además dejó constancia por escrito del motivo de su enojo: “Fui como desde que tengo uso de razón al acto de 1º de Mayo. Canté el himno y La Internacional y escuché con atención al Boca (Andrade). No comparto toda su intervención pero fue seria. El representante de Aute hizo que me fuera del acto, la fecha no merecía un orador tan pobre de conceptos”.

La mayoría del PIT-CNT no quiso correr riesgos y por eso impidió que Ripoll fuera oradora. ¿Cómo darle el escenario del 1° de mayo a alguien que no sólo se aleja del discurso mayoritario de los gremios, sino que pega y pega contra el candidato oficialista favorito?

Pero había que poner una mujer, y no podía ser de la misma línea que el presidente Fernando Pereyra que será el orador central, por lo que decidieron invitar a la Intersocial feminista a que designe una representante para hablar en el acto. 

Así se cumplía la “cuota femenina” y se alejaba el riesgo de un discurso que indirectamente ayude al “bloque restaurador” y perjudique al “bloque de los cambios”.

Para que no haya dudas, la convocatoria al acto se hace con la consigna de “para seguir conquistando derechos” y con una advertencia: hay que conseguir nuevos logros pero ojo que se pueden perder los ya adquiridos. 

Por eso en la invitación al acto se ennumeran leyes del gobierno del Frente y se aclara: “Estos derechos que fueron conquistados, pueden ser atropellados, se pueden perder”.

Pero la mayoría del PIT-CNT no calculó la repercusión que tendría su decisión.

El 1º de Mayo no habrá una oratoria fuera de la línea del “bloque social y político de los cambios”, pero sí la hubo antes, y con mucho eco. Y eso contamina la invitación al Día de los Trabajadores y lo expone como “acto partidario”, como “movida de campaña”. l

 

 

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