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Lo que tiene que saber si tenía previsto ir al médico este miércoles

Funcionarios entrarán en las mutualistas a dar su versión del conflicto; además los médicos agremiados en el SMU no trabajarán

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20 de agosto de 2018 a las 15:03

La Federación Uruguaya de la Salud (FUS, que nuclea a funcionarios no médicos del sector privado) anunció que, además de adherirse al paro general del PIT-CNT, ingresarán en los centros de salud para repartir volantes por mayores aumentos salariales y mejores condicionales laborales. Denuncian el "retroceso" que atraviesa la reforma de la salud.

Para los sindicalistas la acción de militancia que planean desarrollar dentro de las instituciones supone una ocupación de las mutualistas, sin desplazamiento de autoridades, dado que los empresarios podrán acceder a sus despachos. Los usuarios, por su parte, en el caso que tengan hora para ser atendidos, deberán consultar si el médico adhiere al paro del Sindicato Médico del Uruguay. En caso afirmativo, tendrán que reagendar la cita.

"Hace 55 días que estamos en conflicto con las instituciones. Ya tuvimos seis instancias de negociación y las empresas no dieron una sola respuesta a los 24 puntos que planteó la FUS para mejorar las condiciones de los trabajadores. Sin duda esta es la peor negociación que hemos tenido desde que se reinstalaron los Consejos de Salarios en 2005", explicó a El Observador Jorge Bermúdez, secretario general de la FUS.

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Fuentes de las mutualistas de Montevideo dijeron a El Observador que ellos no interpretan la medida como una instancia formal de ocupación, porque las autoridades de las empresas concurrirán normalmente a sus puestos de trabajo: "El viernes durante la reunión del Consejo de Salario se acordó desactivar la ocupación, ya que no va a existir desplazamiento de autoridades. Lo que se convino fue instalar una mesa, en un espacio de uso común, en la que se repartiría información, probablemente un volante".

Que lo llamen como quieran, dijo Bermúdez. "Lo del miércoles va a ser un paro de 24 horas con característica de ocupación en los centros de trabajo", retrucó el dirigente, y detalló que los militantes sindicales darán su versión a los usuarios del porqué del conflicto y el porqué del deterioro del sistema de salud. "Este no es un paro con control obrero. Es una medida de lucha en el marco de una profundización del conflicto", agregó Bermúdez, y anunció que el área de emergencias, urgencias y sanatorio funcionarán con sistema de guardia sindical.

Planteos de la FUS

El conflicto de la salud privada va más allá del aumento salarial. "Luchamos por mejores condiciones laborales, más aún cuando hay compañeros que cobran $ 20.000 líquidos al mes y otros, como los anestésicos quirúrgicos, que pueden llevarse más de $ 400.000; pero nuestra lucha es para que el sistema atienda mejor la salud de toda la población", sostuvo Bermúdez.

En este sentido, el sindicalista se refirió, por ejemplo, "al disparate" que se resolvió la semana pasada vinculado al aumento de precio de ciertos medicamentos que hasta hace unos días costaban $ 70 y hoy valen $ 1.500. "Te dicen que es porque son fármacos que están por fuera de la canasta de prestaciones del Ministerio (de Salud Pública), ¿y entonces? El paciente que tiene una enfermedad crónica y un tratamiento prolongado pero un sueldo bajo, ¿qué hace? ¿Realmente nadie puede hacer nada? Hablamos de la salud de las personas", cuestionó Bermúdez sobre la denuncia pública que realizó la FUS.

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"Al gobierno le cae mal que seamos críticos con la reforma, que digamos que hay un despilfarro, que no hay coordinación ni distribución justa de los recursos. Les molesta que queramos hacer una auditoria pública del Fonasa para conocer a dónde van los dos mil millones de dólares que maneja el sector", recriminó.

En cuanto a la negociación con los Consejos de Salarios el gremio plantea ubicarse dentro del sector dinámico de la economía para poder cobrar un 8,5% de aumento salarial. También propone que mejoren las condiciones laborales referentes a días de licencia y capacitación de cursos de formación. "Y los empresarios frente a esto nos dicen que no tiene plata y que no van poner nada. Somos empleados privados, no del Estado. Esto lo tienen que asumir ellos, pero dicen que pierden dinero desde 2004 y sin embargo el sector tiene 1,3 millones de afiliados", argumentó Bermúdez.

Asimismo, la FUS propone cambiar el modelo de atención hacia la medicina preventiva. Modificar también el modelo de gestión porque si un usuario tiene que dejar pasar más de dos meses para ver un especialista y esperar de seis horas en la emergencia, dijo Bermúdez, "la cosa funciona mal". Y por último también proponen un cambio en el modelo de financiamiento, para cual el primer paso es solicitar la auditoría.

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