Las mascotas del presidente Joe Biden -los pastores alemanes Major, de 3 años, y Champ, de 13- dejaron la Casa Blanca y fueron llevados a la vivienda familiar en Wilmington, Delaware, después de un incidente violento.
El más joven de los canes, Major, se mostraba agitado e inquieto en numerosas ocasiones y, de acuerdo a CNN, mordió a un oficial de seguridad de la Casa Blanca.
Major tenía comportamientos agresivos contra el personal en la residencia presidencial, lo que incluía saltar, ladrar y lanzarse contra funcionarios. Luego del último incidente, el presidente Biden tomó la decisión de regresar a la pareja de perros a la casa que posee en Wilmington, donde estarán a cargo de sus cuidadores con quienes solía dejarlos Jill Biden cuando estaba fuera de la ciudad.
La esposa del presidente confesó sus preocupaciones sobre el comportamiento de los perros ante la mudanza a la Casa Blanca el pasado enero.
Tanto Major como Champ, de mayor edad y más calmado, tendrían que usar el ascensor dentro de la residencia presidencial a lo que no están acostumbrados y salir al césped entre mucha gente. "Corren por todas partes", dijo Jill Biden.
El matrimonio presidencial ha expresado en diversas oportunidades el amor que siente por sus mascotas. Champ fue un regalo de Joe Biden a su esposa, que adquirió cuando era un cachorro. Major fue adoptado de un refugio de animales.
El nombre de Champ le recordó a Biden el consejo que le dio su padre, quien decía: “¡Any time you get knocked down, Champ, get up!” (“¡Siempre que te derriben, campeón, levántate!”).
Joe Biden regalaba a los niños pequeños peluches de Champ durante su vicepresidencia en la administración de Barack Obama.