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Tabaré Vázquez

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Los recuerdos de la campaña triunfal del primer presidente de izquierda

La cobertura de la campaña electoral en las páginas de “Decisión” tenía su distintivo y Tabaré Vázquez como candidato en 2004 logró hacer historia 

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24 de octubre de 2021 a las 05:00

"Las declaraciones de amor y los pedidos de autógrafos son más propios de las estrellas de rock que de los políticos, salvo que ese político se llame Tabaré Vázquez”. Así relataba El Observador, el 31 de octubre de 2004, la llegada del todavía candidato a su querido club Arbolito de La Teja para votar, rodeado de alientos y aclamaciones. El prestigioso oncólogo se consagraría en esa jornada como el primer presidente de izquierda del Uruguay. 

Ya había sido intendente de Montevideo en los años de 1990 y candidato presidencial en los dos comicios anteriores, cuando supo arañar el triunfo que acabó en manos de los colorados Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle, respectivamente. Su extensa trayectoria en la primera línea de la política nacional lo había vuelto en todo un “fenómeno” a la hora de trillar los barrios, y así lo atestiguaron los periodistas asignados para seguirlo. 

La periodista Loreley Nicrosi lo había conocido de sus tiempos de tesorero de la campaña por el voto verde para derogar la ley de Caducidad en 1989. Por más de una década siguió de cerca su actividad, hasta cubrir para el El Observador la carrera electoral del 2004. “Muchas personas lo veían como un pastor. Había padres que le acercaban a un bebé levantado en brazos para que le diera un beso”, cuenta.

Las recorridas por el interior desembocaban en una compartida de tortas fritas recién hechas al cierre de los actos, que arrimaban las vecinas. “Él muchas veces se reía de eso, como que tenía un club de fans de mujeres mayores de 60 años. Era muy de agarrar una torta frita, partirla al medio y darte la mitad. Quedabas muy mal si no tomabas. Tenía esas cosas de galantería”, se ríe Nicrosi. 

Hacer la diferencia

La cobertura de campaña se encuadraba entonces en un suplemento llamado Decisión, con un periodista asignado para cada candidato. “Estábamos formados y mentalizados para que la cobertura fuera diferente a la del resto de los diarios. Tenías que buscarle el lado que no se veía. De color por un lado, pero verlo desde otra faceta que no fuera la de candidato”, recuerda la periodista que le hizo la marca personal a quien triunfaría el 31 de octubre.

El Vázquez médico era un gancho seguro. “Podías ir a la Asociación Española y conversar con él de oncología, ver el trato con los pacientes o la pasión al mostrar el nuevo software que habían traído”, narra Nicrosi.

Su faceta futbolística, como expresidente de Progreso, era otra veta cantada. También la poesía con la que cerraba los actos, o los recuerdos de la infancia vinculados a La Teja.

Tras bambalinas

El vínculo de Vázquez con los medios de comunicación nunca fue un juego fácil para quienes debían desentrañarlo. Nicrosi, que acompañó toda la carrera hasta la consagración en las urnas en 2004, tuvo la ventaja de haber compartido más de una década en la cobertura. “Si era en el Uruguay, te costaba muchísimo acercarte a él. Tenías que llamar a la secretaria, coordinar. Pero cuando viajaba, nunca ibas a tener problemas, más allá del cerco que siempre hacía el entorno”, sostiene.

En un diálogo que no siempre tenía la fluidez que impone la inflexible hora de cierre, había que recurrir a aquellos más cercanos al frenteamplista: su secretario personal Eduardo Bandeira, la dirigente Laura Cabrera y el futuro embajador y vicecanciller Ariel Bergamino. Quien sería prosecretario de la Presidencia de la República, Gonzalo Fernández, era accesible aunque hablaba desde lo “formal”. El hermano Jorge Vázquez “capaz declaraba algo, pero era muy difícil”. 

“Después sabías con qué dirigentes del Frente Amplio él tenía mucho contacto, y podías apelar a ellos cuando el entorno no te permitía acercarte más: mantenía diálogo con Líber Seregni que, si bien estaba muy enfermo y murió ese año, había tratado de conciliar la relación entre Vázquez y (Danilo) Astori para que no hubiera rivalidad entre ellos”, describe. Otra referencia fueron los líderes sectoriales, que se tornaron en ministros luego de las elecciones: José Mujica, Rodolfo Nin Novoa, Héctor Lescano, Víctor Rossi, María Julia Muñoz.

Homenaje a Tabaré Vázquez en La Teja

“La manera de ganarse la confianza de Vázquez era reflejar con lealtad lo que él decía para la nota. El off the record era off the record. Él mismo te decía: “Cite fuentes”. Nos tratábamos de ‘usted’”, apunta Nicrosi. “Sobre la interna del Frente era en off. Nunca iba a atentar contra la unidad. Te podía adelantar su postura, pero nunca hablaba mal de otro dirigente”, cuenta. Es así que se molestaba con las filtraciones: “Él decía que había que barrer para abajo de la alfombra”. 

“También utilizaba muy bien a los medios cuando él quería. Te llamaba de noche a la redacción, cuando creías que tenías todo terminado. Te decía: ‘¿Tengo tiempo todavía?’”, comparte Nicrosi. Para dar con él también se podía dejar un mensaje en el contestador de su casa: “Costaba, pero algunas palabras le sacabas. Dependía de la paciencia que tuvieras”. 

Y, como en cualquier relación humana, había desencuentros. “Él en las campañas tendía a tener un discurso más radical en algunos momentos. Cuando unos días antes sacabas la nota respecto a que se había acercado a una postura más radical en tal tema o tal otro, le molestaba. Subía a un estrado y empezaba: “Dicen que me he radicalizado”, y vos sabías que te estaba contestando. Te dabas cuenta de cómo le había golpeado cuando te respondía desde un estrado frente a miles de personas”, revela la periodista. 

El ganador

En el último acto del Encuentro Progresista –alianza política que había conformado en 1994– a Vázquez se le aflojaron las piernas de la emoción y debió sujetarse de una baranda. Sobre el escenario apostado en avenida Libertador y Colonia, frente a un “río de gente que llegaba hasta el Palacio Legislativo”, el oncólogo confirmó su convencimiento de que había llegado la hora de asumir la presidencia de la República. 

La crónica de El Observador del 30 de octubre del 2004 anticipaba ya los comicios que se celebrarían al día siguiente. “Cuando él sintió que ganaba, no fue tan complejo el tema”, dice Nicrosi respecto al diálogo con el presidenciable. Las cosas serían distintas una vez que, ya electo, comenzaran “horas interminables” en el hotel Presidente para constituir el gabinete. 

“Cuando gana, viene a verlo (el candidato nacionalista Jorge) Larrañaga. Cuando termina, se va a hablar desde el balcón del hotel. Y a los periodistas que lo habíamos cubierto tantos años, vino a hablarnos a cada uno para agradecernos todo lo que habíamos ayudado”, rememora Nicrosi sobre la noche del 31 de octubre. Ya erguido en el balcón, Vázquez alzó los brazos y exclamó a los militantes: “¡Festejen, uruguayos, festejen!”. 

*Este artículo forma parte de la edición especial 30 años de El Observador.

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