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19 de enero 2023 - 18:57hs

Una gran manifestación con participación mayoritaria de personas llegadas desde los Andes, se inició este jueves en Lima exigiendo la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, mientras las autoridades desplegaron un operativo de seguridad masivo en la capital peruana.

Al mismo tiempo, en Arequipa, segunda ciudad de Perú, se registró una batalla campal entre las fuerzas del orden y un millar de manifestantes que a punta de pedradas intentan tomar por asalto el aeropuerto siendo repelidos con gases lacrimógenos, según las televisoras locales.

Desde diversos puntos de Lima partieron columnas de manifestantes que tienen previsto marchar por varias horas por las principales avenidas de la ciudad antes de converger al final de la jornada frente al Palacio de Justicia, donde se prevé un mitin.

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"Estamos aquí luchando por nuestra justa razón. Queremos que cierren el Congreso", dijo a la AFP la campesina Ayda Aroni, que llegó desde la región de Ayacucho, 330 kilómetros al sureste de Lima. "Nos marginan, nos dicen que somos vándalos, nos dicen que somos terrucos (terroristas), estamos reclamando nuestro derecho", agregó esta mujer que vestía una ropa andina con pollera roja, blusa blanca y un sombrero negro típico de su ciudad.

Tenía una bandera negra y blanca en lugar de la bandera rojiblanca peruana, en señal de luto por el medio centenar de muertos que ha dejado la protesta en seis semanas.

En Lima la autoridad desplegó "11.800 efectivos en las calles para el control de disturbios, más de 120 camionetas y 49 vehículos militares, y también la participación de las fuerzas armadas", dijo el jefe de la Región Policial Lima, general Víctor Zanabria.

Diversos negocios aledaños a la ruta de la marcha fueron cerrando conforme avanzaba el día y algunos de ellos cubrieron con maderas las vitrinas para evitar ser blanco de eventuales ataques de vándalos.

El jueves se conoció la muerte de un segundo manifestante herido de bala horas antes en el tórax cuando se manifestaba en Macusani, región de Puno, informó a la AFP la Defensoría del Pueblo.

El miércoles una mujer murió también de un balazo en el marco de las protestas en Macusani, donde una turba quemó una comisaría y un local judicial. Estos dos decesos elevaron a por lo menos 44 el total de fallecidos desde que estalló la crisis, el pasado 7 de diciembre.

En las regiones de Puno, Huánuco, Tacna centenares de campesinos se movilizaron por las calles. El aeropuerto de Cusco, al igual que el de Arequipa, suspendió sus operaciones por seguridad.

El servicio de ferrocarriles entre Cusco y la ciudadela inca Machu Picchu, joya del turismo de Perú, también se suspendió, informó la compañía operadora.

Tomar Lima 

Los manifestantes reclaman la renuncia de Boluarte y la convocatoria inmediata de elecciones. "En Lima, la lucha tendrá más peso. Cuando nos reprimen en nuestras regiones, nadie lo menciona", aseguró Abdón Félix Flores, de 30 años, un campesino que se dice listo "a dar su vida", según consigna el cable de AFP.

Salió el domingo de Andahuaylas, epicentro de las manifestaciones en diciembre, para llegar a Lima el martes. El secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), cuya organización está detrás de la marcha, pronosticó una lucha de larga duración hasta la dimisión de la presidenta.

"Las marchas continuarán. Todas las regiones del país han dicho que no regresarán a su lugar de origen mientras no renuncie Dina Boluarte", dijo a la AFP Gerónimo López, líder sindical que convocó a la huelga. Aunque el gobierno decretó el domingo un estado de emergencia por 30 días en Lima, Cuzco, Callao y Puno, el dirigente sindical precisó que los organizadores no solicitaron autorización para la concentración.

"No hay autorización de la policía, nunca se pide autorización para una manifestación social, no es una obligación que nos autoricen", aseguró, a pesar de que el estado de emergencia suspende las libertades de reunión y circulación, además de permitir la intervención del ejército para el mantenimiento del orden.

Traición

Perú vive intensas protestas desde que el 7 de diciembre fue destituido por el Congreso el presidente Pedro Castillo y arrestado por el intento de cierre del Congreso, gobernar por decretos y convocar a una Asamblea Constituyente.

La crisis también refleja la inmensa brecha que existe entre la capital y las provincias pobres que respaldan al presidente Castillo, de origen indígena, y que veían en su elección una forma de revancha contra el desprecio de Lima.

Boluarte llamó a la calma el lunes: "Sabemos que quieren tomar Lima por todo lo que está saliendo en las redes el 18 y 19, yo los llamo a tomar Lima, sí, pero en paz, en calma". Boluarte era la vicepresidenta de Castillo, al que reemplazó según establece la Constitución, y proviene del mismo partido, pero es vista como una "traidora" por los manifestantes.

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