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Megan Rapinoe, la rebelde con causa del fútbol femenino

La capitana de Estados Unidos, que volvió a ganar el Mundial femenino, brilló en la cancha y al mismo tiempo criticó a Donald Trump por su política contra las minorías y a la FIFA por sus programaciones  

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08 de julio de 2019 a las 05:03

Estados Unidos agrandó su leyenda en el fútbol femenino con su cuarto título en ocho ediciones del Mundial. Las norteamericanas, con goles en el segundo tiempo de Megan Rapinoe de penal y de Rose Lavelle, le ganaron a Holanda por 2-0 en la final disputada el domingo donde la uruguaya Claudia Umpiérrez fue la cuarta árbitra.  

Lyon se vistió de gala con las dos hinchadas más coloridas del Mundial, pero la igualdad en las tribunas no se trasladó al césped, con un equipo estadounidense netamente superior.

Queda por saber si Donald Trump invitará a las futbolistas estadounidenses a la Casa Blanca, ya que la capitana Rapinoe, elegida mejor jugadora del Mundial, comprometida en la lucha contra las discriminaciones, ya anunció que no acudiría a esa recepción, igual que la defensa Ali Krieger, y criticó a su presidente.

Por el momento, Trump felicitó al equipo a través de Twitter: “Felicidades al equipo de fútbol femenino estadounidense por su victoria en la Copa del Mundo. ¡Un partido bello y emocionante, Estados Unidos está orgulloso de todas ustedes!”.

Rapinoe se siente “profundamente estadounidense”, pero no canta el himno de su país para protestar contra la política de Trump con las minorías. La futbolista es un emblema de la lucha LGBT y siempre dijo que no iría a festejar este cuarto título mundial femenino de Estados Unidos a la Casa Blanca si el presidente invitaba a la selección.

“No pelea por lo mismo que nosotros”, repitió, apoyada en su decisión por su compañera Ali Krieger.

Pero Rapinoe también defiende con vehemencia otras cosas como las diferencias de trato en los salarios en el fútbol masculino y femenino. 

El sábado en la conferencia de prensa previa a la final, no dudó en atacar a la FIFA, hablando de una “falta de respeto” por haber programado la final del Mundial femenino el mismo día que las finales de la Copa América y de la Gold Cup.

Tras el partido, Rapinoe compartió su alegría por este gran éxito: “Esto es una recompensa. Es el día más importante. Estamos locas de alegría, pero también muy cansadas. No nos rendimos, estamos unidas y nos entregamos al máximo para ganar”, afirmó.

El primer tanto del partido llegó de penal, al transformar Rapinoe (61) una falta dentro del área de Stefanie Van der Gragt a Alex Morgan.

La central holandesa elevó mucho su pie izquierdo, tocando el hombro de la delantera estadounidense, por lo que la árbitra francesa Stephanie Frappart, con ayuda del VAR, señaló el castigo.

Rapinoe, que ya había marcado dos tantos de penal en octavos de final contra España (2-1), sumó su sexto gol, con lo que empató en el primer puesto de la tabla de goleadoras con su compatriota Morgan, ambas también con tres asistencias, aunque fue Rapinoe la que se llevó la Bota de Oro al haber disputado menos minutos que su compañera (394 frente a 445).

La delantera de 34 años de pelo teñido de rosa fue declarada mejor jugadora del partido, algo que se hizo una costumbre en el Mundial después de haberse llevado este trofeo individual en octavos contra España y en cuartos frente a Francia (2-1), donde también marcó.

En semifinales contra Inglaterra, Rapinoe no pudo jugar debido a unas molestias musculares.

La final de este domingo fue la guinda en el pastel para Rapinoe, que acaparó los principales reconocimientos individuales (Balón de Oro y Bota de Oro).

El gol de Rapinoe (minuto 61) contra Holanda, aunque llegara de penal, hacía justicia a los méritos de las estadounidenses, que dominaban el encuentro y solo la buena actuación de la portera holandesa Sari Van Veenendaal hizo que se retrasara la victoria.

Tras ese tanto, a las agazapadas holandesas solo les quedaba atacar, ya que hasta ese momento solo habían apostado por los contragolpes.

Y al verse obligadas a abrirse, encajaron el segundo tanto, en el minuto 69, cuando Rose Lavelle, en una jugada personal, condujo el balón por el centro, y poco después de meterse en el área, anotó su tercer gol del torneo, con un disparo cruzado.

Tras ese segundo tanto, se sucedieron las ocasiones de Estados Unidos, aunque el poco acierto de las norteamericanas impidió un marcador más abultado.

Mientras, Rapinoe se mete en la leyenda del fútbol mundial.  


 

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