Las agencias humanitarias de la ONU advirtieron que este miércoles podrían verse obligadas a detener sus operaciones en Gaza debido a la falta de combustible y denunciaron la caótica situación de los hospitales en la Franja, con pacientes hacinados y cadáveres apilados en tiendas de campaña.
En su informe diario sobre la situación en el enclave palestino, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas constató tras una visita de su personal a los hospitales de Gaza "niveles sin precedentes de devastación".
"En uno de los hospitales yacían en camas, camillas y en el suelo cientos de hombres, mujeres y niños heridos, la mayoría inconscientes, con heridas abiertas", señaló el informe de la oficina de Naciones Unidas, añadiendo que decenas de cuerpos sin vida se amontonaban en una tienda de campaña en el exterior al estar lleno el depósito de cadáveres.
En estos hospitales, "el combustible está muy racionado, siendo utilizado sólo para instalaciones críticas, y muchos de los generadores de emergencia no están diseñados para operar continuamente, por lo que es posible que se rompan", subraya el informe.
El trágico cuadro fue presentado al cabo de otra noche de masivos bombardeos que, según la autoridad sanitaria de la Franja de Gaza que responde Hamás, dejó otros 80 muertos entre la población civil.
El ejército israelí por su parte, informó que efectuó "bombardeos a gran escala el último día en la Franja de Gaza en base a informaciones de los servicios de inteligencia".
La vocería militar indicó que se alcanzaron "varias infraestructuras terroristas de Hamás", como túneles, "centros de mando, depósitos de armas, rampas de lanzamiento de cohetes y misiles antitanques".
Los muertos en el enclave palestino, donde más de la mitad de la población abandonó ya sus hogares, se acerca a los 6.000 desde el inicio de esta guerra el pasado 7 de octubre con el ataque de Hamás a poblados israelíes.
Sin energía
Tras ese ataque, Israel declaró el estado de guerra y bloqueó el ingreso de todo tipo de suministros a la Franja de Gaza, donde ejerce su poder el grupo fundamentalista islámico.
El martes entró desde Egipto el cuatro cargamento de ayuda humanitaria desde el finde semana, con lo que suman 64 los camiones ingresados con vituallas a la Franja de Gaza.
Pero ninguno transportaba combustibles y tampoco podrán distribuir los alimentos y medicina en la zona norte, donde se acumula la mayor cantidad de población sometida al bloqueo.
El secretario general de Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, denunció en una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad que en Gaza se cometen “violaciones claras al derecho humanitario.
Pese a que criticó el accionar de Hamás y reclamó la liberación de los rehenes tomados en suelo israelí, tanto el canciller de Israel, Eli Cohen, como el representante hebrero en la ONU le pidieron la renuncia a su cargo.
La falta de alimentos provoca que muchos niños y mujeres, especialmente embarazadas y lactantes, estén en riesgo de malnutrición, lo que podría afectar a su sistema inmunológico y aumentar la posibilidad de que sufran anemia o hemorragias mortales, advierte Naciones Unidas.
Cifras aterradoras
El informe alerta, como ya señaló el martes la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), principal proveedor de servicios humanitarios en Gaza, que sus actividades de asistencia podrían tener que detenerse en la noche de hoy, miércoles, si no entra combustible en la franja.
En los últimos días decenas de camiones con medicinas, alimentos y otros suministros humanitarios han entrado en Gaza a través del paso fronterizo de Rafah, en la frontera con Egipto, pero no se ha autorizado la llegada de combustible, vital para que sigan funcionando generadores y plantas desalinizadoras de agua.
La ONU señaló en su informe, citando cifras del Ministerio de Sanidad gazatí, que el martes fue la jornada con más fallecidos por los ataques militares al territorio, un total de 704, lo que elevó el total de fallecidos en Gaza desde el 7 de octubre a 5.791 (2.360 de ellos niños), con 16.297 heridos.
A ellos se unen más de 1.550 desaparecidos que se cree están muertos o atrapados bajo los escombros de edificios atacados, entre los que se cree que podría haber hasta 870 niños, según las fuentes palestinas.
Más de un tercio de los hospitales y dos tercios de las clínicas de Gaza, según los últimos datos disponibles, han detenido sus operaciones por falta de combustible o debido a los daños sufridos en ataques, que también han causado la muerte de 16 trabajadores sanitarios y 35 de la UNRWA.
(Con información de agencias)