Los restos mortales del papa Juan Pablo II, con una cruz en un brazo, fueron expuestos el domingo para recibir un primer homenaje de las autoridades después de que más de 100.000 personas asistieran a una misa al aire libre en memoria del jefe de la Iglesia Católica.
El presidente de la República Italiana, Carlo Azeglio Ciampi, y su esposa Franca fueron de los primeros en inclinarse ante los restos mortales del jefe de la Iglesia Católica, seguidos por el jefe del gobierno italiano Silvio Berlusconi, y miembros del ejecutivo y de la curia.
Juan Pablo II se apagó el sábado por la noche a los 84 años pero dejó un mensaje póstumo ensalzando el amor para la plegaria mariana de este domingo de Divina Misericordia, el Regina Coeli, que sustituye al Angelus.
Sandri estuvo encargado también de anunciar el sábado por la noche la muerte del que durante más de 26 años permaneció al frente de la Iglesia Católica.
"El Papa murió sereno", aseguró el cardenal Sodano en la homilía del primer acto oficial del Vaticano después de su muerte por un shock séptico y una insuficiencia cardiaca irreversible, según el certificado de defunción.
"No habrá ninguna persona que se pueda comparar con ese hombre", aseguró la ecuatoriana Mónica Soria, para quien ha dejado un "vacío inmenso". "En nuestros corazones no morirá jamás", aseguró.
El único incidente digno de mención fue el fallecimiento a consecuencia de un infarto de una asistente a la misa.
La primera reunión tendrá lugar el lunes bajo la presidencia del cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, encargado de la interinidad hasta que haya un nuevo Papa, para decidir los detalles sobre los funerales que se prevén el jueves y el posterior entierro que, según la televisión italiana, será en la cripta de la Basílica vaticana.
(AFP)