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Mucha agua en poco tiempo: dura paliza de la lluvia a los agricultores

El exceso hídrico en las chacras, tras el atraso en la cosecha generado por la falta de gasoil, hará que muchos productores pierdan –al menos en parte– su ganancia

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18 de diciembre de 2018 a las 05:03

El exceso hídrico acumulado en las chacras donde restan realizar labores de cosecha de cultivos de invierno hará que muchos agricultores pierdan –al menos en parte– su margen de ganancia.

Eso generó un enorme desánimo en un sector que venía ilusionado con cerrar una buena zafra, luego de varias con saldos negativos.

Un relevamiento realizado este lunes por El Observador detectó que hay productores que no pudieron retirar de los campos la totalidad de los granos a tiempo y no tendrán ganancia. Algunos, incluso, ni siquiera empatarán y acumularán nuevas pérdidas. Otros tendrán un saldo positivo, pero de menor magnitud al esperado. Finalmente, son pocos los casos que quedaron al margen de los perjuicios de las lluvias ocurridas en diciembre y siguen disfrutando de una zafra satisfactoria.

"Llovió un disparate"

Edgardo Rostán, productor en Ombúes de Lavalle, admitió que hubo en las últimas dos semanas dos obstáculos. Uno, explicó, que nunca se puede manejar, aludiendo a las precipitaciones. “Llovió un disparate, mucho más de lo normal y hay chacras que quedaron arruinadas”.

El otro, lamentó, “se debió evitar”, aludiendo al faltante de gasoil –por la medida dispuesta por la Unión de Transportistas de Combustible– que afectó a muchos agricultores hace unos 10 días.

“Eran días preciosos, con muy buen tiempo, ideales para avanzar y terminar las cosechas o que quedara muy poco, pero faltó gasoil, los fierros quedaron parados y eso a muchos nos mató”, expresó.

“Lo que quedaba por cosechar eran, en muchos casos, los kilos de ganancia del productor, porque lo que se había cosechado ya estaba comprometido para pagar insumos, la maquinaria y otros gastos de la zafra”, detalló Edgardo Rostán.

La incidencia de las lluvias excesivas y de la falta de combustible varió según la zona. En algunos casos una de esas adversidades pesó más que la otra y donde hay más desánimo es donde ambas impactaron con mucha fuerza.

Roberto Verdera, gerente técnico en la Cooperativa Agraria Limitada Mercedes, comentó que en esa zona de Soriano, estratégica en la producción granelera nacional, “hubo algún desfasaje en el tema combustible, pero que no desacomodó mucho, la gente más o menos se las arregló”. Sí fueron un duro escollo las lluvias. “Vienen complicando desde la semana pasada. En tres días llovieron de 180 a 240 milímetros”, contó.

En algunas localidades del litoral hubo registros extremos, con 400 mm acumulados en medio mes de diciembre cuando lo habitual es que no haya más de 120 en el mes final de cada año –y unos 1.600 en todo el año–.

En la zona norte en muchos campos se pudo terminar a tiempo la cosecha. Hacia el sur, sobre el litoral, en promedio resta realizar la tarea en un 10% de la superficie. Más hacia el centro del país y hacia el sur es donde hay más dificultades con casos en los que restaba recolectar el 40%.

Jorge Andrés Rodríguez, presidente de la Asociación Rural de Soriano y productor agrícola ganadero, en su cuenta de la red social Twitter expresó su malestar:

Alexis González, gerente de Agricultura en Agronegocios del Plata –es una de las empresas que siembra más área en el país–, comentó que en su caso restaba cosechar el 5% del área de invierno.
“Dan lluvias hasta el viernes 21 y más lluvias para el 25 y 26”, expresó, por lo que en el medio se procurará cerrar la cosecha.

En el caso de esta empresa, que destina mucho de la cosecha de invierno a alimentar vacunos en sus corrales de engorde, la adversidad es menor porque el grano que queda por recoger al mermar la calidad puede destinarse a un uso forrajero, pero admitió que “al que busca calidad para la industria se le puede caer el negocio”.

Rostán, cuyo eje de acción está en el sur del país, admitió que en Colonia quedaba cosechar un 12% de la cebada y un 30% del trigo, con base en datos aportados por la Cooperativa Agraria Nacional, no obstante precisó que en el trigo es muy difícil tener una estimación porque, a diferencia de la cebada que el grano va a la industria, mucha gente embolsa el trigo y ese grano permanece en los campos, sin llegar a las plantas.

“Lo del agua es inevitable, si llueve mucho más de lo necesario y en un momento donde no se precisa, como ahora, no queda otra que resignarte, pero nos da bronca que en aquellos días en los que nos faltó combustible en toda esta zona perdimos dos o tres días de trillar y ese atraso lo estamos lamentando, muchas cosechas tendrían que haber terminado antes de estas últimas lluvias”, expresó.

Los agricultores consultados dijeron tener una mezcla de sensaciones, aludiendo a tristeza y también molestia, sobre todo porque a fines de noviembre todo era color de rosas, con perspectivas de altos niveles de rendimiento, volumen y calidad, lo que quedó sin efecto, al menos en parte.

Rostán dijo que “hay chacras inundadas, con espigas caídas, quebradas, que las cosechadoras no pueden levantar. Se pierde volumen, se pierde peso, hay problemas de calidad e incluso sanitarios, porque aparecen los hongos. Ya hay casos de ingresos de trigo brotado a las plantas”.

Previo a estas adversidades se pudo cosechar el 100% de la colza con un rendimiento récord estimado en 2.000 kg/ha. En el caso de la cebada y el trigo había rendimientos promedio óptimos, de al menos a 4.000 kg/ha, también inéditos. Las lluvias que hubo en exceso, se estima, achicarán al menos algo los promedios de rendimiento a nivel nacional.

Ganaderos agradecidos

Como suele suceder en este sector tan dependiente de lo climático, un factor adverso para unos es beneficioso para otros. Las lluvias de estos días fueron muy bienvenidas en predios ganaderos orientados a la cría con destino tanto a la producción de carne como de leche. De cara al verano, las precipitaciones siempre son muy esperadas por el impacto que tienen en la producción de pasturas, naturales o instaladas. También considerando lo reproductivo, porque mejoran condiciones que inciden en el estado corporal de las vacas en un momento en el que se realizan los entores.

Otro problema: siembra de verano atrasada

A las dificultades en la cosecha de cultivos de invierno se le añade el problema en la siembra de los de verano. La soja de primera quedó a resguardo de las recientes lluvias excesivas, pero en muchas chacras las precipitaciones lavaron los campos y echaron a perder la siembra de la de segunda, que había avanzado al 50% –promedio– del área prevista. Habrá que resembrar, lo que eleva los costos por gasto en más semilla y más labores de implantación. El nivel del perjuicio se evaluará cuando se pueda ingresar a las chacras. Por si eso fuese poco, surgió otro problema: no es sencillo encontrar semilla para cubrir esta demanda adicional. 

La cifra
9,7% creció este año el área de invierno, tras varias campañas de achique, ocupando 460 mil has (el 44,5% es trigo, el 37,3% cebada, el 11,5% colza y el resto otros).
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